La carta esférica

blogeditor · 12 de diciembre de 2014

La carta esférica

La Carta EsfericaLa carta esférica

Arturo Pérez-Reverte

Alfaguara

Madrid, 2000

Pp. 590

La historia gira en la búsqueda de un navío de los jesuitas, el Dei Gloria, perseguido y hundido por un corsario inglés, El Chergui.

Tánger, una funcionaria que trabaja en la biblioteca naval de Madrid se ha hecho de información, primero por accidente y después por una meticulosa investigación, de lo que ocurrió con el Dei Gloria.

En 1767, los jesuitas van a tratar de evitar que salga la orden del rey Carlos III destinada a suprimir a la Compañía de Jesús de sus reinos. Para eso se proponen sobornar a Aranda, el primer ministro. Dos jesuitas se dirigen a las colonias americanas, para traer un cargamento de esmeraldas.

El navío, ya cerca de llegar a puerto es detectado por corsarios ingleses. Se entabla combate y los dos barcos se hunden frente a las costas españolas.

Tánger establece dónde pudo haber ocurrido el hundimiento, a partir de los datos recabados en las bibliotecas y el estudio de las cartas náuticas. Las esmeraldas permanecen en el fondo del mar y valen millones de dólares.

[contextly_sidebar id=”WTQvpfrPFUtGrrhUc4qWgidhAGVI03An”]De manera accidental se topa con Coy, quien va a ser su aliado fundamental en la búsqueda del tesoro. Él es un buen hombre, un marinero caído en desgracia, que es todo lo contrario de Tánger. Palermo, un profesional de la búsqueda de tesoros perdidos, está también tras las huellas del Dei Gloria.

Tánger, Coy y el piloto del velero Carpenta, que es amigo de segundo, realizan el trabajo necesario para ubicar el lugar. Lo logran al confrontar mapas antiguos con modernos. Ya en el sitio indicado “barren” el mar, pero no encuentran nada.

Vuelven, entonces, a iniciar la búsqueda en los archivos y muy pronto se dan cuenta de un problema, los jesuitas tenían sus propias cartas de navegación y sus claves secretas, para ubicar las posiciones.

Una vez corregido el lugar de la búsqueda inician de nuevo las inmersiones que, por fin, dan con el Dei Gloria. Coy, después de un trabajo de desmantelamiento de la estructura, encuentra el cofre con las esmeraldas.

En ese momento aparece Palermo, que quiere apoderarse del hallazgo. Tánger, de manera inesperada, huye del lugar, pero éste la encuentra antes de que aborde un barco que la lleva a América. Tánger y Palermo se disparan y mueren. Las esmeraldas quedan sobre la mesa, la policía está por llegar.

La caracterización de los personajes es creíble. Ahí está el capitán del Dei Gloria, los jesuitas que traen las esmeraldas, Tánger y Coy. La primera fría, calculadora, contenida y dueña de la situación. El segundo sentimental e impulsivo, sin otra aspiración que ser un buen marinero.

La novela toda está “amarrada” con un gran conocimiento de la navegación: navíos, instrumentos y normas. Hay un trabajo de investigación histórica sobre las cartas náuticas y la marina española en el siglo XVIII.

La obra inicia con un epígrafe: “una carta náutica es mucho más que un instrumento indispensable, para ir de un sitio a otro; es un grabado, una página de historia, a veces una novela de aventuras”, Jacques Dupuiet. Marino.

La novela funciona. Hay oficio de quien escribe. Es ágil y al mismo tiempo se mantiene el “suspenso” y el interés en la historia y los personajes. Al final la historia se cae y la salida final no corresponde a la construcción detallada y precisa del conjunto de la historia. Su lectura me resultó divertida.

 

@RubenAguilar