La carta del laicismo
blogeditor · 17 de septiembre de 2013
Ahora en las escuelas públicas francesas se exhibe en un lugar visible “La Carta del Laicismo en la Escuela”, que es una declaración de principios, deberes y derechos que establece los 15 “mandamientos” que debe tener en cuenta el alumno republicano.
[contextly_sidebar id=”0e8321f6385a86db8a9df377fc2ea096″]En México con frecuencia políticos, académicos, artistas, periodistas y líderes sociales confunden el laicismo con el jacobinismo. Más de uno de manera religiosa, a veces incluso fanática, se dedica a predicarlo.
El texto francés deja muy claro que el gobierno es laico, pero respeta todas las creencias. Esa y no otra es la esencia del laicismo. El Estado no tiene religión precisamente para poder respetar a todas en condición de igualdad.
A continuación transcribo “La Carta del Laicismo en la Escuela”:
- Francia es una República indivisible, laica, democrática y social que respeta todas las creencias.
- La República laica organiza la separación entre religión y Estado. No hay religión de Estado.
- El laicismo garantiza la libertad de conciencia. Cada cual es libre de creer o no creer.
- El laicismo permite el ejercicio de la ciudadanía, conciliando la libertad de cada uno con la igualdad y la fraternidad.
- La República garantiza el respeto a sus principios en las escuelas.
- El laicismo en la escuela ofrece a los alumnos las condiciones para forjar su personalidad, les protege de todo proselitismo y toda presión que les impida hacer su libre elección.
- Todos los estudiantes tienen garantizado el acceso a una cultura común y compartida.
- La Carta del Laicismo asegura también la libertad de expresión de los alumnos.
- Se garantiza el rechazo de las violencias y discriminaciones y la igualdad entre niñas y niños.
- El personal escolar está obligado a trasmitir a los alumnos el sentido y los valores del laicismo.
- Los profesores tienen el deber de ser estrictamente neutrales.
- Los alumnos no pueden invocar una convicción religiosa para discutir una cuestión del programa.
- Nadie puede rechazar las reglas de la escuela de la República invocando su pertenencia religiosa.
- Está prohibido portar signos o prendas con la que los alumnos manifiesten ostensiblemente su pertenecía religiosa.
- Por sus reflexiones y actividades, los alumnos contribuyen a dar vida a la laicidad en el seno de su centro escolar.
Este código obliga en las escuelas públicas sostenidas por el gobierno, pero no a las confesionales cualquiera que sea su credo. Así, los 8,800 centros privados o concertados, la mayoría católicos, han quedado liberados de exhibir en las escuelas esta carta.