blogeditor · 12 de junio de 2015
Acabó por fin la spotiza, pero sigue la putiza. En todo el debate sobre la elección no pudimos ponernos de acuerdo entre los inconformes que pedían votos de castigo y los anulistas, que también inconformes, apostaban por el voto de protesta. A excepción de aquellos que votaron por convicción, la inconformidad ha sido el común denominador. Unos pensaban que era mejor fortalecer a los partidos de oposición para que cambiaran las reglas y otros pensamos que era mejor promover la anulación para hacer saber a los partidos que urge un cambio de reglas. Y aquí los tan conocidos resultados:[1]
La abstención, que no aparece en la gráfica, ronda el 55%. No tenemos claridad sobre cuántos de ellos deciden no acudir a las urnas también en señal de protesta y cuántos por indiferencia. Como si fuera consuelo nos dicen que “así es siempre en las elecciones intermedias” o que “hay países donde el abstencionismo está peor”. Lo cierto es que entre anulistas y abstencionistas hay un 60% de ciudadanos mexicanos que activa o pasivamente rechazan el sistema electoral. La mayoría.
Que estos porcentajes se mantengan más o menos estables en cada elección es consecuencia de que la clase política no se haya hecho cargo de generar confianzas para que la mayoría de la población participe en eso que llamamos democracia y que en teoría se define como la elección de la mayoría.
El porcentaje obtenido por los anulistas fue de 4.88, suficiente para tener una bancada en San Lázaro y superior al que consiguieron Nueva Alianza, Encuentro Social, el Partido del Trabajo y el Partido Humanista. Sin embargo, entre los que anularon su voto por protesta hay gente con muy distintas ideologías políticas, por eso no podríamos conformar un partido. Pero lo que sí tenemos en común es que queremos cambiar las reglas del sistema electoral. Por eso, me imagino que si hubiera una bancada de los anulistas está sería nuestra agenda:
Estos cambios significarían desde luego que los partidos cedieran, rindieran cuentas y permitieran una democracia más transparente y abierta a los ciudadanos. ¿Qué bancadas apoyarán estas reformas? ¿Quién va a ser el guapo o guapa que impulse éstas iniciativas? Margarita Zavala y Andrés Manuel López Obrador hicieron sendos llamados contra la abstención y el voto nulo. También representantes de Movimiento Ciudadano y PRD. Lo que querían desesperadamente era que votáramos por ellos con el argumento de que ellos son diferentes al PRI.
Si en tres años no quieren volver a estar así y quieren de verdad diferenciarse del PRI tienen que cambiar su status quo. Sus bancadas pueden en esta legislatura impulsar las reformas que la inexistente bancada de los anulistas y muchos abstencionistas proponen para hacer un cambio de reglas en el sistema electoral y generar confianzas que promuevan en voto en 2018.
[1] Grafica cortesía de Javier Aparicio.