Redacción Animal Político · 6 de marzo de 2023
Sé que los textos publicados en este espacio siempre han tratado de construirse con base en evidencia, cifras de fuentes oficiales y datos validados, siempre con la intención de brindar un punto de partida que permita poner en la agenda pública distintas problemáticas presentes en nuestro contexto. Pero, en esta ocasión, romperé intencionalmente ese formato porque quiero compartir una reflexión personal, y por ende subjetiva.
El pasado domingo tuve la oportunidad de ver la película “La Ballena”. A grandes rasgos, y para no hacer de esto un reseña cinematográfica, la trama gira en torno a un profesor de lengua inglesa que imparte sus clases vía remota a través de una plataforma digital. Su mayor temor es prender la cámara debido a que le apena que sus alumnos observen la obesidad mórbida que padece, la cual lo ha llevado a tener graves problemas de salud con una altísima presión arterial, nutrición basada en comida chatarra y una escasa independencia para moverse.
La película, más allá de exponer las ya conocidas y repetitivas consecuencias que tiene la obesidad para la salud, muestra las diversas situaciones que llevaron a Charlie (nombre del protagonista de esta historia) a padecer esta condición. Una vida marcada por el rechazo, la intolerancia, la pérdida de seres queridos que lo llevaron a una profunda depresión y soledad fueron los principales motivos que provocaron su obesidad.
Justamente, este trabajo dirigido por Darren Aronofsky vale la pena porque pone ante nuestros ojos una problemática poco abordada: el tratamiento de la obesidad y la discriminación de la que son objeto las personas que la padecen sin siquiera detenernos a pensar que esa condición puede ser resultado de diversos factores que también deben ser atendidos desde una perspectiva integral. La obesidad no solo debe ser tratada como un problema de salud física, sino también como uno de salud mental.
En nuestro país, 7 de cada 10 personas sufren sobrepeso y 3 de cada 10 padecen obesidad, condiciones que -como ya es conocido- fungen como factores de riesgo que aumentan las posibilidades de padecer una enfermedad crónica-degenerativa como la diabetes o hipertensión. Por dicha situación la obesidad está asociada con un mal estado de salud por lo que las acciones para enfrentarla se centran en promover el ejercicio, la alimentación nutritiva y la visita frecuente al médico, sin contemplar dentro de la atención los factores mentales que pueden estar detrás de dicha condición.
“La Ballena” es pues, una invitación a la reflexión no solo sobre cómo debe atenderse la obesidad, sino también de cómo contribuimos como sociedad a que esta condición no genere discriminación y comprendamos que detrás de la obesidad hay un sin fin de factores asociados. La empatía es un valor crucial dentro de este proceso. Desde acá recomiendo ampliamente esta película que contribuye ampliamente para comenzar a practicar con más frecuencia dicho valor.