La austeridad no aplica para el beisbol

blogeditor · 10 de agosto de 2020

La austeridad no aplica para el beisbol

El gusto del presidente es el beisbol. Es innegable. Basta recordar que en su visita a Estados Unidos intercambió bats de regalo con Donald Trump.

El gusto es tan grande que se usa hasta para hacer política. Por eso López Obrador prometió en su segunda campaña presidencial que regresaría el beisbol a Guasave, Sinaloa. No ganó esa vez pero en cuanto se volvió presidente cumplió su palabra: el 11 de octubre de 2019 inauguró el recién remodelado estadio Francisco Carranza Limón en compañía de Quirino Ordaz, gobernador del estado; Aurelia Leal, alcaldesa de Guasave; Omar Canizales, presidente de la Liga Mexicana del Pacífico, y Alfredo Aramburo, el flamante nuevo dueño del equipo.

Pues bien, los Algodoneros jugaron su primera temporada de regreso y el pueblo guasavense los apoyó hasta donde pudo. En entrevista con Proceso, Aramburo dice que hasta ganó dinero en su primera temporada. Pura felicidad: un pueblo que ama su deporte y un presidente que les cumple el gusto con dinero público.

El problema surge cuando nos enteramos que Alfredo Aramburo Nájar, beneficiado con 136 millones de pesos para el estadio nuevo (65 donados por Harp Helú, 65 aportados por el gobierno federal vía la SEP y 6 aportados por el gobierno estatal) participó de una red de empresas factureras denunciadas y exhibidas por el mismo Servicio de Administración Tributaria (SAT), de acuerdo con el reportaje de Francisco Sandoval y Manu Ureste para Animal Político y en el que Noroeste colaboró con la parte local.

Y no es cualquier red, según la lista de las 43 factureras presentadas por Raquel Buenrostro, titular del SAT: el desfalco de estas habría ascendido a 55 mil millones de pesos. En esa lista, Costa Bella and Sands, la empresa vinculada a Aramburo, es la número uno.

En la red se vinculan además dos empresarios mazatlecos, los hermanos “maravilla” Erick y Juan José Arellano Hernández, propietarios de Grupo ARHE: un consorcio multimillonario de hoteles, equipos de beisbol, despachos de asesoría fiscal, gasolineras, inmobiliarias, escuelas y constructoras que amasó un capital de más de 51 mil millones de pesos en 10 años.

La pregunta surge de inmediato: ¿sabía el presidente a quién estaban apoyando con recursos públicos? Su respuesta es que no.

El miércoles pasado, durante la mañanera realizada en la base militar El Sauz de Sinaloa, el presidente negó tener vínculos con el empresario mazatleco y endilgó la responsabilidad a la Liga Mexicana del Pacífico: “No tuve que ver con el empresario que se hizo cargo del equipo. Surgió, cuando se estaba haciendo la promoción y luego avaló la liga, el presidente, de la liga de beisbol del Pacífico”.

El presidente de la liga, Omar Canizales, se encuentra convenientemente “de vacaciones”, pero el mismo Aramburo reconoce, en la citada entrevista con Proceso, que su relación es con Edgar González, encargado de Probeis, el comité que dio otro contrato a Aramburo por 25 millones de pesos para identificar jóvenes promesas del beisbol, y con el mismo Canizales.

La Liga Mexicana del Pacífico tiene ahora un dilema: ¿qué hará con Alfredo Aramburo? Cabe recordar que ya existe un antecedente de deshonestidad al interior de la misma, cuando Jaime Bonilla, actual gobernador de Baja California, fue expulsado de por vida de la liga por hacer trampa en una final entre Potros de Tijuana y Águilas de Mexicali.

Las reacciones locales no se hicieron esperar. El PAN de Sinaloa pidió investigar el caso y el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, calificó a los hermanos Arellano como “buenas gentes” pero dijo “que cada quien debía responder por sus actos”. Acaso la más contundente fue la alcaldesa de Guasave, Aurelia Leal, quien dijo que esperaría para firmar la concesión por 15 años del estadio al empresario de Algodoneros, en tanto las “investigaciones de la Federación” arrojen resultados.

En el mismo sentido se deslindó López Obrador cuando se le cuestionó si tenía relación con Aramburo Nájar: “Pues no y habría que investigar. (Si es cierto) va a intervenir el SAT y la Fiscalía”.

A la fecha no sabemos si esa investigación existe o existirá. Lo único cierto hasta ahora es que, cuando se trata del gusto del presidente por el beisbol, la implacable política de austeridad y honestidad no aplica. Hay, pues, “prioridades”.

@adrianlopezmx