blogeditor · 19 de enero de 2017
Por: Tobyanne Ledesma Rivera (@annetoby)
El 10 de enero se aprobó por unanimidad la reserva al apartado E del artículo 16 -sobre los derechos de las personas jóvenes- del Dictamen de Carta de Derechos de la Constitución de la Ciudad de México que, como jóvenes Constituyentes, trabajamos en conjunto mi compañera diputada Patricia Ortiz del grupo parlamentario de MORENA y yo. Paty Ortiz propuso el reconocimiento de la diversidad y heterogeneidad, mientras que por mi parte busqué el establecimiento de la Titularidad de Derechos de las juventudes.
La pregunta es ¿por qué el Dictamen de la Comisión de Carta de Derechos no contenía el reconocimiento de la Titularidad de Derechos y la diversidad? Para poder responder es necesario describir contexto y retos para la elaboración de este Dictamen, que van desde lo logístico y metodológico hasta lo político.
Retos logísticos y metodológicos
Retos políticos
Todo lo anterior dificultó de manera significativa los debates de todos los temas. La situación fue tal, que la Comisión comenzó a trabajar unas horas antes que terminara el plazo para entregar el dictamen y el tema de la Titularidad de Derechos de personas jóvenes quedó diluido y perdido entre las demás agendas como: ingreso universal, sistema de derechos humanos, mujeres, niñas, niños y adolescentes, personas con discapacidad, vida digna, entre otros.
Al no ser integrante de esta Comisión de Carta de Derechos y notar esta deficiencia -desde mediados de diciembre-, con el apoyo de las siete jóvenes constituyentes que integran la Asamblea se comenzó a trabajar en una reserva y en sensibilizar en este punto a todos los grupos parlamentarios en la sesión del 9 de enero se logró una aprobación unánime.
He reflexionado mucho sobre el hecho de que, si no hubieran existido constituyentes jóvenes, tal vez no se hubiera aprobado una redacción positiva con base en los más altos principios de derechos humanos. Algunas y algunos podrían decir que sí, porque no parece haber mucho interés en la agenda de jóvenes. Otras y otros dirán que no, puesto que muchas personas de sociedad civil atentas al proceso hubieran buscado tener interlocución con otros constituyentes, para evitar esta grave ausencia en la Constitución de la Ciudad de México.
En este sentido retomo la reflexión y paradigma del juvenólogo uruguayo Ernesto Rodríguez de cómo, en temas de jóvenes, los adultos pretenden marcar el camino, diseñar políticas públicas sin consultarles. No obstante, también se ha asumido la postura obtusa de que los temas juveniles son un asunto exclusivo de las personas jóvenes, que las y los encargados de las políticas deben tener menos de 25 años, o que las leyes de juventud tienen que ser creadas sólo por las y los propios jóvenes. Pero la alternativa al adultocentrismo no es el juvenilismo.
La incidencia y participación juvenil – y de cualquier grupo social- debe ser amplia y multitemática, estar en todos los espacios de tomas de decisión como presupuestos, cambio climático, economía, desarrollo rural, ciencia y tecnología, entre muchos otros.
Asimismo, es necesario construir una visión intergeneracional sobre la defensa, promoción y garantía de los derechos humanos de las personas jóvenes. La interlocución entre generaciones y el respeto y diálogo de ideas, demandas, necesidades, son las bases para la construcción de una planeación de una sociedad cada vez más democrática, igualitaria, incluyente y plural.
No podemos construir negando la realidad y las necesidades de los más jóvenes, con imposición de formas y de ideas. Dejando a la juventud lo menos importante, con el argumento de su inexperiencia, excluyéndola de la toma de decisiones que definirán su futuro, un futuro que se construye desde el presente.
En la Asamblea Constituyente aún quedan pendientes temas relacionados con la participación juvenil, el más importante, la reducción de la edad para votar a los 16 años. Esta discusión reflejará la verdadera postura de muchos sobre cómo se ven las y los jóvenes en la vida política de nuestra Ciudad.
* Tobyanne Ledesma Rivera es integrante de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.