blogeditor · 28 de enero de 2015
Por: Jossué Pérez Martínez
México vive una epidemia. El 73% de los adultos y el 35% de los niños y adolescentes tienen sobrepeso u obesidad (SPyO). Sumados representan 60.6 millones de personas, más de la mitad de los mexicanos.[1] Lo que agrava la situación es que estas personas tienen mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, daños a las articulaciones e incluso algunos tipos de cáncer, y por lo tanto incurrir en altos costos de tratamiento.
Pensemos en un caso típico. Carlos tiene 45 años de edad, tiene un problema de obesidad y hoy acudió a una revisión médica. Después de las pruebas de rutina lo diagnosticaron como prediabético. El plan médico sugerido incluye una rutina de ejercicios, una dieta balanceada y una plática sobre los perjuicios de no cuidarse. Si Carlos decide seguir las instrucciones al pie de la letra, después de 30 años habrá gastado 92,812 pesos (poco más de 3 mil pesos anuales) en visitas al médico y estudios de laboratorio que ayuden a monitorear su salud, la cual habrá tenido repercusiones manejables.
[contextly_sidebar id=”l5JkOByWEAjkTWVgJyTAQP7kRrlHogjV”]Sin embargo, si Carlos decide no tomar medidas correctivas y seguir con un estilo de vida poco saludable, después de 30 años el costo médico acumulado será de 1.9 millones pesos (más de 65 mil pesos anuales). Esto implicará haber pasado por varias complicaciones de salud como diabetes e hipertensión, visión disminuida, neuropatía y síntomas urinarios. También habrá tenido que desfilar por diversos médicos especialistas y medicamentos impronunciables. Finalmente, debido a las fallas irreparables de sus riñones deberá recurrir a la diálisis, lo que dará el golpe final sobre sus finanzas, su ánimo y el de su familia. En otras palabras, si Carlos tomara el camino de modificar sus hábitos sería 21 veces más barato sobrellevar los costos que tratar una diabetes complicada.
El Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. (IMCO) estimó que en 2012 la obesidad en México generó costos en salud y productividad que ascienden a más de 85 mil millones de pesos[2]. En otras palabras, ese año el gobierno, las empresas y las familias desembolsaron lo que equivale a la mitad del presupuesto para la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, solo por complicaciones de diabetes ligada a la obesidad. Lo que es aun más preocupante es que esta estimación sólo contempla la diabetes mellitus tipo 2 debido a falta de información en el resto de las enfermedades asociadas.
Es claro que la prevención es el camino menos costoso. Sorprendentemente, el presupuesto para la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes es de sólo 5.3 pesos por persona con sobrepeso u obesidad. Esto tiene menos sentido si pensamos que con la recaudación del impuesto sobre bebidas y alimentos no saludables se han recaudado alrededor de 544 pesos por persona con SPyO. Como parámetro internacional, la OCDE recomienda que un buen paquete de medidas contra la obesidad en México debería costar $152 por persona.[3]
El SPyO es un problema complejo y urgente que requiere de un enfoque integral. La administración actual ha implementado diversas acciones para combatirla. Hoy tenemos regulación para limitar la publicidad infantil en televisión y cine, límites a la venta y distribución de bebidas y alimentos en las escuelas, impuestos especiales, un etiquetado nutricional frontal, entre otras acciones.
Sin embargo, no existe suficiente información para medir el impacto de estas medidas. Por ejemplo, hoy no sabemos si evitar que las personas estén 6 horas sentadas en el trabajo, tiene un mayor beneficio que reducir el consumo de azúcar en la lucha contra el sobrepeso. Con recursos y tiempo limitados es fundamental tener indicadores de salud completos y oportunos.
En este sentido, algunas de las propuestas del IMCO son:
Estas propuestas responden sólo a una parte del portafolio integral de acciones que requiere el combate a la obesidad. El resto del análisis y propuestas pueden consultarse aquí.
*Jossué Pérez es investigador del @IMCO.
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[1] ENSANUT 2012.
[2] Por falta de información, el estudio solo revisa diabetes mellitus tipo 2.
[3] OCDE 2010, conversión a pesos con tipo de cambio 12.63
[4] Obesity and the economics of prevention: fit not fat