Juventud sin techo

Contenido Animal Político · 17 de junio de 2020

Juventud sin techo

Junio es considerado el mes del orgullo, el mes de las diversidades sexo-genéricas. Éste es el mes de la marcha y de la “jotería”. A diferencia de hace 40 años –cuando se le conocía como el orgullo homosexual–, ahora confluyen en este movimiento una heterogénea colección de identidades, subjetividades y corporalidades unidas por su rechazo a los imperativos de una sexualidad que históricamente se ha leído en términos binaristas y reproductivistas. Junio es el mes de la bisexualidad, de las lesbianas, de las personas trans e intersex, de la gente asexual, de las y los pansexuales y, por supuesto, de los homosexuales. 

Este año es, sin embargo, diferente. El interés individual y colectivo requiere suspender la fiesta y la protesta, y suspender de igual manera la histórica marcha que nos lleva a tomar por un día entero el espacio público. Somos y siempre hemos sido parte de esta ciudad, aunque no siempre se nos ha querido mirar como parte de la historia misma de este país. De ahí la importancia de la marcha. De allí también que duela tanto suspenderla, aunque se entiende que, en esta ocasión, es necesario.

Pero no por ello debe ser un mes de silencios. Al contrario, éste sigue siendo el mes de las diversidades. Y tristemente en este orgullo hay problemas que se han intensificado. Uno muy concreto tiene que ver con nuestras juventudes y adolescencias –y en esta ocasión no me refiero a las infancias y adolescencias trans que siguen esperando a que el dictamen de Ley ya aprobado en comisiones se discuta finalmente en el pleno–. Hay otro grave problema que asola a nuestras juventudes y que la crisis de COVID-19 ha agudizado: la falta de un techo.

Me refiero con ello a la expulsión del núcleo familiar de numerosos niños, adolescentes y jóvenes LGBT+. Esto, desde luego, no es un problema nuevo. Según cifras de los Estados Unidos, aproximadamente el 40% de los jóvenes en situación de calle se identifican como LGBT+ (en el caso de nuestro país no he encontrado dato alguno). Dado que dicha comunidad no representa más del 10% del total de la población, esta cifra pone en evidencia una enorme sobre-representación del sector. Como podrán imaginarse los lectores, la causa suele encontrarse en la discriminación basada en homo/lesbo/bi/transfobia. Y es que muchos padres y madres de familia simplemente no aceptan tener hijos que se alejan de los mandatos binaristas y reproductivistas, y terminan por echarlos de sus hogares. Los condenan así a enormes dificultades por la explotación sexual, la violencia, y, desde luego, la marginalización. Idealmente esto no debería pasar y ningún niño, adolescente o joven, sin importar su orientación sexual o identidad de género, debería estar en situación de calle. Cuando esto ocurre y es a causa de la discriminación y el odio, la situación se vuelve aún más intolerable. Es por ello que numerosas Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) enfocadas en poblaciones LGBT+ se han dedicado a lo largo de los últimos años a combatir la discriminación al interior de las familias. YAAJ, Transpride, la Red de Familias Trans e It gets better Mexico son ejemplos distinguidos de organizaciones que justamente tienen entre sus numerosos objetivos evitar la expulsión de las juventudes diversas. 

Desafortunadamente, más allá del admirable trabajo de estas organizaciones, el hecho mismo de que haya niños, adolescentes y jóvenes en situación de calle pone en evidencia que tenemos un problema social sin atender. Yo misma he observado tristemente casos de jóvenes estudiantes universitarios que o bien han tenido que volver al clóset para sobrellevar esta crisis o han tenido que acercarse a diversas OSC, pues se les ha vuelto imposible seguir cohabitando con sus padres o hermanos. Y es que bien puede que la familia sea, de facto, la institución social más importante de México. Pero cuando ésta falla, es menester contar con redes de cuidado e, idealmente, con instituciones de seguridad social que gocen del respaldo del Estado. 

Algunas de estas redes de hecho ya existen. En el caso de YAAJ, como el propio Iván Tagle, director de la organización, me ha comentado, existe una red conformada por madres y padres de familia que tienen hijos LGBT+ y que suelen ofrecer sus hogares para recibir a niños, adolescentes o jóvenes que también lo son y que han sido expulsados de sus familias. Empero, la pandemia ha hecho imposible que estas redes sigan operando –por razones más que obvias–, lo cual ha generado una situación de crisis para aquellas ONGs que se apoyaban en ellas para auxiliar a estos jóvenes. Hay, desde luego, lugares como Casa Frida que son refugios especializados en la atención de este sector de la población; sin embargo, la situación de crisis generalizada que estamos viviendo en estos meses ha agudizado la problemática por razones que, si bien podemos intuir, habrá que estudiar con calma en un futuro. 

Lo que se necesita ahora, en cualquier caso, es empezar a considerar la posibilidad de que los gobiernos locales y el Federal apoyen la creación de refugios especializados en juventudes LGBT+. Esto como parte de una estrategia integral que tenga también una política de prevención contra la expulsión de estos jóvenes o el hecho de que sus hogares mismos sean un espacio donde viven violencia familiar. Algunos de estos primeros pasos ya se han dado, por lo cual resultará natural darle seguimiento a dichas políticas. Es por ello que quiero creer, y con esto concluyo el presente texto, que es un momento político muy propicio para impulsar proyectos de este tipo. 

* Siobhan Guerrero Mc Manus (@SiobhanFGM) estudió Biología en la Facultad de Ciencias y es maestra y doctora en Filosofía de la Ciencia, todo por la UNAM. Actualmente es Investigadora Titular A en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades. Asimismo, es parte del Consejo Consultivo Honorario de la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana, integrante del Comité Editorial de la revista Debate Feminista y de la Asamblea General del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir. Sus áreas de especialidad son los estudios de género y ciencia, la filosofía de la biología, el transfeminismo y la filosofía del sujeto. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I. En 2018 fue galardonada con el Premio Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos otorgado por la UNAM.

 

@bioeticaunam

 

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