Redacción Animal Político · 8 de agosto de 2024
De acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), en 2020 habitaban 2 millones 117 mil personas de entre 15 y 29 años en la Ciudad de México. Si bien el rango de edad para considerar a la juventud sigue en debate (Naciones Unidas coloca a este grupo etario de 15 a 24 años, mientras que la Ley de los Derechos de las Personas Jóvenes de la Ciudad de México contempla a esta población entre los 12 y 29), es importante reconocer que este grupo es uno significativo en cuestiones numéricas y diverso hablando socioculturalmente. Tomando lo anterior en cuenta, y para fines explicativos, se referirá a la población de las juventudes como este grupo etario de entre 12 y 29 años.
Las personas jóvenes se enfrentan a una gran cantidad de prejuicios en la vida cotidiana y en los espacios donde se desenvuelven. Algunas de las narrativas que permean en el imaginario de las personas es la de asociar a la juventud con irresponsabilidad, irreverencia, inexperiencia y radicalidad ingenua. Partiendo de la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2022 (ENADIS 2022), en el apartado de percepción, más de 50 % de la población entrevistada dijo estar de acuerdo con la frase “La mayoría de lxs jóvenes son irresponsables”.
Vale la pena identificar la complejidad de situaciones por las que atraviesa esta población hoy en día. Integrar factores estructurales que trascienden la “individualidad irresponsable” cuando de juventudes se habla, es parte importante en el camino por enunciar a este grupo lejos de ideas discriminatorias.
Uno de tantos espacios en los que las personas jóvenes se relacionan y son discriminadas es el laboral, desde su acceso hasta las condiciones que lo integran. A continuación se revisarán algunas de las dinámicas discriminatorias que las personas jóvenes enfrentan en dicho aspecto.
Con respecto al trabajo, las juventudes afrontan temas como la desocupación, precariedad laboral y desempleo; hablar de juventudes es hablar de una población que hasta 2023 contemplaba el 48 % del total desempleado del país.
Una de las razones por las que la población juvenil se enfrenta a altas tasas de desempleo es por discriminación laboral. Esta forma de discriminación se hace presente por medio de la limitación al acceso de ciertos espacios de trabajo a partir de la idea de que las personas son “demasiado jóvenes para el puesto”, en este sentido, la palabra joven está asociada con falta de compromiso, irresponsabilidad y poco profesionalismo.
Otra de las manifestaciones de un trato diferenciado no justificado hacia personas jóvenes en el espacio laboral es no tomarlas en cuenta o cuestionar todo lo que hacen a partir de la idea de que “no le saben”; es decir, asociar la experiencia que las personas tienen al momento de llegar a un trabajo con la capacidad de realizar o no una labor, sin tomar en cuenta la curva de aprendizaje requerida, y cómo a partir de este planteamiento las personas jóvenes son las menos favorecidas.
El tema de precarización laboral es otro al que hay que prestarle atención. De acuerdo a un reporte del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) del 2022, el 44.9 % de la población de entre 15 y 24 años en el país obtuvo una remuneración máxima de 5 mil 186 pesos mensuales.
A pesar de que una cantidad significativa de personas jóvenes se encuentra empleada, las condiciones salariales no son óptimas. Por ejemplo, si se toman en cuenta estos ingresos mensuales con respecto a la adquisición de la canasta básica, que de acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) es de $4,515 mensuales, se puede concluir que las personas jóvenes que perciben este sueldo se encuentran en el umbral de pobreza.
Estas dinámicas de discriminación dan cuenta de condiciones estructurales que apuntan a fenómenos sociales históricos y políticos, considerando que trascienden la voluntad de las personas involucradas.
No solo es el ámbito laboral en el que las personas jóvenes son discriminadas y enfrentan condiciones de desigualdad estructural. Otros contextos como el doméstico, público, digital y educativo son espacios donde la discriminación se sigue haciendo presente para este grupo.
Es fundamental complejizar a las juventudes a partir de las características y condiciones que presentan, esta población es heterogénea y en ella se inscriben otras intersecciones como el género, la racialidad, la clase social, etc.
Otro factor que se considera debe ser tomado en cuenta es el temporal, no son las mismas circunstancias por las que atraviesa la juventud actual que las que atravesó el mismo grupo el siglo pasado o hace veinte años. El factor temporal es imprescindible para comprender de manera histórica cuál ha sido el papel y de qué manera fue narrado este grupo por la sociedad.
Es importante nombrar a la juventud a partir de narrativas que se desmarquen de discursos discriminatorios que estigmatizan, criminalizan y hacen responsable a esta población de vivir lo que vive.
Incluir el factor de desigualdad estructural al momento de nombrar el abanico de situaciones por las que atraviesan las personas jóvenes es necesario para enunciar una realidad en donde la agencia, organización y lucha por los derechos de las personas jóvenes sean cada vez más visibles, nombradas e incorporadas a la vida pública.
* Raúl M. Castillo es asesor de educación en la Subdirección de Educación del Copred. Gabriel Arenas García realizó sus prácticas profesionales en la Subdirección de Educación del Copred.