blogeditor · 31 de julio de 2014
¿Puede haber desarrollo sin justicia? Habrá quienes piensen que si, y que la justicia es algo que puede dejarse para después, porque para que haya desarrollo primero hay que impulsar el crecimiento económico de un país. Se olvida que una de las condiciones fundamentales para que se dé éste crecimiento de manera sostenible es un ambiente de justicia, con derechos y libertades individuales. Por ejemplo, es difícil que haya inversión económica si no hay derecho a la propiedad, así como también es difícil que haya buenos niveles educativos en un entorno de inseguridad y de violencia.
¿A dónde voy con todo esto?
Con la intención de impulsar el desarrollo internacional, en el año 2000 los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) establecieron ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, que van desde reducir a la mitad la pobreza extrema y el hambre en el mundo, hasta detener la propagación del VIH/SIDA. Cuando estos objetivos fueron acordados se optó por dejar fuera temas como la justicia o el Estado de derecho, argumentando que éstos eran aspectos “políticamente sensibles” o que interferían en la soberanía de los países.
[contextly_sidebar id=”eoPEuhkK80C2BeIE5wXRMLaXBMKectTm”]Afortunadamente hoy existe una oportunidad para corregir esto. A un año de que se llegue al plazo establecido para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ya se trabaja en la agenda de desarrollo Post-2015, en la que además de los objetivos no cumplidos, se incluirán nuevos. En el documento preliminar del que saldrán estos nuevos objetivos ya se incluye uno que busca “promover sociedades que den acceso a la justicia a todos sus ciudadanos y que cuenten con instituciones efectivas y con rendición de cuentas”. Dentro de este nuevo objetivo relacionado con la justicia también se incluirían diez metas, entre las cuales se encuentran un acceso igualitario a los sistemas de justicia; reducción significativa de los niveles de violencia; asegurar acceso universal a la información pública; y la protección de las libertades fundamentales.
Si bien es cierto que no todos los objetivos planteados en el año 2000 se han cumplido, sí se puede decir que ha habido avances importantes. Por ejemplo, la reducción (a la mitad) de la pobreza extrema se cumplió desde 2010. Asimismo, la sola existencia de estos objetivos hace que los gobiernos, la sociedad civil y las instituciones internacionales unan esfuerzos y destinen recursos para intentar cumplirlos. Por ello es importante que el tema de la justicia se incluya dentro de los mismos.
La selección de los nuevos objetivos no ha terminado; para que la justicia quede finalmente como uno de los nuevos -y rebautizados- “Objetivos de Desarrollo Sostenible”, es necesario que los países miembros de la ONU así lo ratifiquen y establezcan en el 2015. El proceso está abierto y las organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos en general pueden influir en el. Aquí se puede obtener más información y firmar una carta abierta para la Asamblea General de la ONU.
El gobierno y sociedad civil de México pueden y deben ser parte de este proceso. La inclusión del objetivo de justicia es fundamental, pues para medir el desarrollo de un país no basta solamente con analizar el comportamiento de su economía. El desarrollo sostenible de un país debe incluir derechos y libertades, como el derecho a servicios legales confiables y a participar en lo público, y como la libertad de expresión o asociación.
Estoy convencido de que dentro de los nuevos “Objetivos de Desarrollo Sostenible”, el de la justicia es el más importante y que de alguna manera engloba al resto. Las sociedades en las que existen derechos y libertades individuales y en donde las instituciones públicas y privadas rinden cuentas a sus ciudadanos, generalmente son las sociedades que encuentran las soluciones más efectivas a sus problemas de pobreza, salud y educación. Sin un ambiente de justicia, difícilmente habrá desarrollo sostenible. Esperemos que el gobierno y la sociedad civil de México decidan ser parte activa de este esfuerzo.
* José I. Lobo (@pepelobo78) es Ingeniero Industrial por ITESM y tiene Maestría en Política Pública y Desarrollo Internacional por la Universidad de Georgetown. Es especialista en temas de seguridad ciudadana y desarrollo internacional, y actualmente es consultor del Programa para Latinoamérica de Open Society Foundations.