La importancia de una justicia cívica con enfoque intercultural

Redacción Animal Político · 17 de mayo de 2024

La importancia de una justicia cívica con enfoque intercultural

La justicia cívica es un pilar fundamental en cualquier sociedad democrática, ya que tiene por objetivo garantizar la convivencia pacífica entre las personas en sus comunidades. En el contexto mexicano, donde la diversidad cultural es una característica central, es necesaria una justicia que no sólo sea imparcial y eficaz, sino también sensible a las diferencias culturales y respetuosa con sus propios sistemas jurídicos, regidos por su cosmovisión, principios, valores culturales y normas.

Tomar en cuenta estos aspectos es fundamental para transitar hacia una justicia cívica con una perspectiva intercultural, en contraposición a la existencia de un sólo modelo normativo que no toma en consideración a las diferentes comunidades del país. En México, la falta de políticas interculturales de justicia se traduce en dificultades para su impartición, mismas que se agravan por altos niveles de marginalidad social que son una barrera para acceder a ella, así como la falta de políticas interculturales de Estado.

México es un país multicultural y pluriétnico que aloja una mezcla de tradiciones. Desde las civilizaciones originarias hasta las influencias  culturales de la colonización española, el choque cultural está arraigado en todo el país. Desde las regiones costeras, sus desiertos, montañas y selvas hasta el último rincón de nuestra vasta nación, impregnando de una diversidad enriquecedora la vida cotidiana del país.

En México habitan pueblos indígenas originarios, como los mayas, pimas, zapotecos, huicholes, rarámuris; población mestiza; comunidades afromexicanas, y población migrante. Por ejemplo: desde principios de los años 20, se registró una  importante llegada de extranjeros provenientes de Europa; al igual comunidades asiáticas, que habitan en el territorio nacional desde la época colonial.

La diversidad cultural en México es el resultado del encuentro de diferentes grupos a través de la historia. Sólo tomando en cuenta esto es posible hablar de   un verdadero acceso a la justicia para todas las comunidades.

Es más que necesario garantizar el acceso equitativo a la justicia, ya que ésta es fundamental para promover la cohesión social y la igualdad de derechos. Sin embargo, las barreras lingüísticas, socioeconómicas y culturales pueden obstaculizar este acceso para muchas comunidades, que resultan marginadas. Por lo tanto, es decisivo implementar medidas que aseguren que todas las y los ciudadanos, independientemente de su origen cultural o étnico, puedan acceder de manera eficaz a los sistemas de justicia en nuestro territorio.

Un primer paso para lograrlo es el fomento de la sensibilidad cultural entre los actores del sistema de justicia.Esto implica no solo que sean capaces de comprender las diferencias culturales presentes en el país, sino también respetarlas y considerarlas en los procesos legales. Por ejemplo, en las comunidades indígenas, los sistemas de justicia comunitaria y los valores culturales pueden desempeñar un papel crucial en la resolución de conflictos y deben ser reconocidos y valorados por el sistema formal.

Promover una justicia cívica intercultural requiere también de un enfoque integral que incluya programas educativos y de sensibilización dirigidos tanto a los profesionales del derecho como a la población en general. Es necesario fomentar una comprensión más profunda de la diversidad cultural mexicana y promover el respeto mutuo entre las diferentes comunidades, esto puede lograrse a través de la integración de la educación intercultural en los currículos escolares, campañas continuas para la población en general, así como mediante la capacitación en competencia cultural para jueces, abogados y personal administrativo que tenga contacto con estas poblaciones durante los procesos de impartición de justicia.

La justicia cívica con un enfoque intercultural es fundamental para construir una sociedad más inclusiva, equitativa, justa y democrática. Reconocer y valorar la diversidad cultural del país no solo fortalece los derechos individuales, sino que también enriquece la identidad nacional y promueve la paz y la armonía social. Es momento de comenzar a trabajar en conjunto para desarrollar y fortalecer un sistema de justicia cívica que refleje verdaderamente los valores de inclusión, igualdad y respeto por la diversidad;fundamentales para el México de hoy y las generaciones del futuro.

* Andrea Moya Cordero es colaboradora en el área de Observación de la Autoridad de México Unido Contra la Delincuencia A.C. Licenciada en Derecho por la Universidad Interamericana del Norte. Cuenta con experiencia en la administración pública, así como en asociaciones civiles y voluntaria en proyectos de enfoque social.

 

Referencias:

Congreso Constituyente (1917), Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Zolla, Carlos y Zolla Márquez, Emiliano, (2004) Los pueblos indígenas de México, 100 preguntas, México, Programa Universitario México, Nación Multicultural, UNAM.

Carrillo, R. (2015) Los “chinos” de Nueva España: migración asiática en el México Colonial. Localización: Millars: Espai i historia, ISSN 1132-9823, Vol. 39, Nº 2, 2015 (Ejemplar dedicado a Encuentros e intercambios euroasiáticos en el Pacífico), págs. 15-40.