Discriminación a jóvenes produce exclusión y precariedad laboral

Redacción Animal Político · 5 de noviembre de 2023

Las personas jóvenes en rezago educativo están excluidas del sistema laboral o acceden a trabajos precarios, sin salario suficiente, sin acceso a servicios de salud y demás protecciones del seguro social; son, junto con las mujeres, el grupo de población con mayor desempleo, precariedad laboral y falta de oportunidades, lo que constituye un despilfarro del “bono demográfico” y de la capacidad resolutiva, resiliencia y creatividad de jóvenes que han tenido que enfrentar contextos adversos.

Afrontan mayor nivel de desempleo, trabajos informales, empleos sin salario suficiente, desventajas acumuladas desde su nacimiento en ambientes de pobreza, mayor rezago educativo y, además, estigmas y etiquetas discriminatorias.

En el reciente reporte especial Ir a la Raíz de la Pobreza, de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, un capítulo detalla las condiciones adversas que enfrentan las y los jóvenes (ver aquí el reporte completo).

Veamos algunos de los datos.

Los jóvenes entre 15 y 29 años de edad son sólo el 27 % de la población ocupada, pero representan el 52 % de las desocupadas y el 48 % del desempleo total.

Esta situación ha sido así desde hace años, pero para acotar en contextos recientes, a fines de 2018 este grupo era el 30 % de la población ocupada; sin embargo, representaban el 54 % de las personas desocupadas y el 52 % del desempleo total.

Con estos indicadores, la tasa de desempleo en este sector es más del doble que el de personas adultas entre 30 y 64 años de manera casi constante desde fines de 2018 y hasta inicios de 2023.

Gráfica con los datos de la tasa de desempleo total por grupos de edad.
Fuente: Elaboración propia con datos Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. Observatorio de Trabajo Digno. Indicador Desempleo total. Nota: Desempleo total es la suma de personas desocupadas más personas disponibles.

Rezago educativo y barreras

Adolescentes y jóvenes en edad escolar (12-24 años) de hogares en condición de pobreza y de menores ingresos tienen mayor rezago educativo y esa condición aumenta las barreras para conseguir trabajo.

La causa directa del rezago educativo es el abandono o deserción sin concluir el bachillerato, situación que está muy determinada por las condiciones socioeconómicas del hogar.

Los jóvenes en este rango de edad que viven en los hogares de menor ingreso tienen casi 4 veces mayor rezago educativo que los de mayor ingreso (39 % contra 11 %).

Más de la mitad de jóvenes en rezago educativo pertenecen a los 4 primeros deciles de ingreso. Son casi 3.8 millones sobre un total de 7.3 millones

Gráfica con los datos de 2022 sobre el rezago educativo de jóvenes entre los 12 y los 24 años.
Fuente: Elaboración propia con datos CONEVAL. Base de datos de la medición de la pobreza 2022. Los deciles corresponden a deciles de hogares conforme al ingreso corriente.

El abandono escolar sin concluir el bachillerato es el inicio de barreras al trabajo digno y para la movilidad social. El rezago educativo es precursor y está directamente relacionado con otras desventajas que adolescentes y jóvenes acumulan durante su corto ciclo de vida.

Las personas jóvenes en rezago educativo, y que ya no asisten a la escuela, tienen mucha mayor probabilidad de ser también excluidas del trabajo.

Estas situaciones. que en su mayor parte son ajenas a su voluntad y son producto de contextos estructurales, les imponen estigmas y etiquetas discriminatorias que añaden otra barrera a su empleabilidad.

La desocupación, el desempleo oculto y la exclusión por razón de género por realizar labores domésticas de cuidado, afectan en mucha mayor medida a jóvenes con rezago educativo. El 88 % de las personas jóvenes fuera de la escuela y sin trabajo están en rezago educativo.

Gráfica con los datos de personas jóvenes entre loas 12 y los 24 años fuera de la escuela y sin trabajo.
Fuente: Elaboración propia con datos INEGI. ENOE 2022 – IV. Notas: Solo incluye jóvenes que ya no asisten a la escuela. Con rezago educativo equivale a 12 años de escolaridad o menos; sin rezago con 13 o más años de escolaridad.

Trabajos precarios y salarios insuficientes

Además de las barreras para conseguir trabajo que producen exclusión, las personas jóvenes también tienen mayores condiciones de precariedad cuando logran trabajar.

En comparación con las personas adultas, mayores de 30 y hasta 64 años de edad, tienen mayor tasa de trabajos sin salario suficiente y sin acceso a seguro social.

La diferencia entre ambos grupos de edad es entre 8 y 11 puntos porcentuales, con respecto a los indicadores de 2018 y 2023.

Gráfica con los porcentajes de personas sin salario suficiente, con la diferenciación entre jóvenes y adultos.
Fuente: Elaboración propia con datos Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. Observatorio de Trabajo Digno. Indicador 3.D Sin salario suficiente. Jóvenes y no jóvenes. Nota: Sin salario suficiente equivale a un monto menor al costo de 2 canastas básicas. El porcentaje en este gráfico considera a toda la población ocupada. El Observatorio de Trabajo Digno presenta el porcentaje únicamente para quienes reportan datos de ingreso, no considera los casos “NE – no especificado”.

A fines de 2018, cerca de 15.5 millones de jóvenes tenían trabajo, pero casi 10 millones de ellos carecían de salario suficiente para adquirir dos canastas básicas y superar el umbral de pobreza. Eran 65 % del total.

Cinco años después, sólo hay 400 mil jóvenes más con trabajo: 15.9 millones; sin embargo, la cantidad de los que carecen de ingreso suficiente creció a 10.2 millones, son el 64 % del total. Prácticamente no hay cambio.

En empleos formales registrados en el IMSS hay una regresión. Había 3 millones 249 mil jóvenes con puestos de trabajo formal en diciembre de 2018, antes de iniciar el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, y para julio de 2023, cuando se informa que ya han participado 2.7 millones de jóvenes en ese Programa, hay un poco menos: 150 mil menos, 3 millones 96 mil. El programa no ha incrementado la cantidad de jóvenes en trabajos formales.

Hay esperanza, pero… ¿voluntad?

Afrontar el complejo panorama adverso para las personas jóvenes tiene remedio; claro, si hay voluntad política para comenzar a corregirlo.

De entrada, se requiere de una política integral e integrada para superar las barreras de empleabilidad que afrontan este sector de la población.

Acción Ciudadana Frente a la Pobreza ha planteado una serie de propuestas para contribuir a cambiar el paradigma que mantiene a los jóvenes en el sótano de las prioridades laborales.

1. Fortalecimiento presupuestal de los subsistemas técnicos y tecnológicos de Educación Media Superior, así como mejorar su vinculación con los mercados laborales y los perfiles requeridos para cubrir las vacantes en su entorno.

2. Asignación ágil y transparente de las becas para estudiantes de menores recursos, para promover permanencia y avance hasta culminar el nivel medio superior.

3. Creación de opciones de 2ª oportunidad para terminar la Educación Media Superior para jóvenes en rezago educativo con edad y contextos que les impiden regresar al sistema formal escolarizado.

4. Reformulación del programa Jóvenes Construyendo el Futuro para que priorice a quienes presentan rezago educativo, así como la formación en habilidades y capacitación técnica acorde a las vacantes, que facilite la certificación de los aprendizajes y que vincule a quienes egresan con el sistema nacional de empleo y bolsas de trabajo.

5. Crear fondos que apoyen a las personas jóvenes que deciden emprender negocios con inversión, préstamos flexibles y programas de formación y desarrollo empresarial.

La inclusión económica de jóvenes es indispensable para el crecimiento económico del país, así como para la reducción de la pobreza y la desigualdad.

Ojalá que de cara a la conformación del próximo gobierno, las y los aspirantes a la Presidencia, al Poder Legislativo y a las gubernaturas tomen en serio esta ardua labor para recuperar el empuje, talento, capacidad, energía y ganas de millones de jóvenes que, en unos pocos años, tendrán en sus manos las riendas del país.

* Próxima entrega: el panorama de las mujeres.