Jóvenes, la oportunidad que México no puede dejar perder

Redacción Animal Político · 19 de diciembre de 2022

Jóvenes, la oportunidad que México no puede dejar perder

Se dice que son el divino tesoro, el futuro y la esperanza de un país, pero en México la situación presente de los jóvenes es preocupante y poco alentadora mientras no se tomen las acciones pertinentes para hacer de este sector de la población una generación pujante y proactiva para el desarrollo nacional desde ahora.

En México, los jóvenes de entre 15 y 29 años de edad representan una cuarta parte de la población; son el grupo mayoritario, pero millones de ellos no pueden ejercer plenamente sus derechos y desarrollar todo su potencial.

Por el contrario, alrededor de siete de cada 10 jóvenes enfrentan barreras para ejercer su derecho al trabajo, ya sea por desventajas acumuladas desde el seno familiar y su contexto de vida, por nacer y crecer en hogares en condición de pobreza, por padecer desnutrición en la primera infancia, por acceder a escuelas con baja calidad educativa y carecer de ambientes y medios de aprendizaje, por vivir en ambientes familiares y comunitarios de violencia, por desertar de los estudios antes de concluir el bachillerato, por maternidad temprana y casi siempre sin pareja estable, o por no tener trabajo en condiciones dignas. Muchas de estas situaciones se combinan y se acumulan durante su aún corto ciclo de vida.

El país tiene 31.5 millones de jóvenes, cerca de la mitad de ellos (45%) viven en pobreza y más de la mitad (52%) carecen de ingreso suficiente para cubrir sus necesidades básicas (pobreza por ingresos) (Datos Coneval 2021).

Para romper con la narrativa dominante que genera estigmas y les pone etiquetas discriminatorias, les denominamos jóvenes oportunidad.

Para cuantificar sus dimensiones, contamos con información para tres grupos o subconjuntos de la población joven. El primero son jóvenes que aún están en la escuela, pero viven en hogares en pobreza por ingresos, con una serie de carencias acumuladas. En esa circunstancia se encuentran 5.2 millones, mismos que corren el riesgo de abandonar sus estudios, además de traer ya desventajas acumuladas.

El segundo grupo o subconjunto de jóvenes oportunidad son quienes están fuera de la escuela y sin trabajo. Son 6.2 millones de jóvenes excluidos de la escuela y del trabajo.

La deserción escolar se acelera a los 15 años de edad. Mientras que casi 9 de cada 10 sigue en la escuela a los 14 años (88%), un año después ya son sólo 8 de cada 10 (79%) y cae hasta cuatro de cada 10 (43%) a los 19 años. En 5 años, la mitad de la cohorte queda excluida del sistema educativo y la gran mayoría están en rezago educativo (Datos INEGI, Censo 2020).

De 21.2 millones de jóvenes en edad escolar -es decir, de 15 a 24 años de edad- 11.5 millones, poco más de la mitad, ya salieron o abandonaron las aulas. En promedio, la mitad de la población juvenil queda excluida de la educación.

En la población excluida del trabajo, hay dos subconjuntos. Por una parte, 1.8 millones de jóvenes desempleados. 829 mil en abierta desocupación, buscando activamente trabajo y 931 mil más están totalmente disponibles para trabajar, pero ya no buscan trabajo, también es un desempleo aunque encubierto, pues son jóvenes que han sido desalentados a buscar trabajo porque no lo encuentran.

A este sector que quiere y puede trabajar, también se suman 3.8 millones de jóvenes que no pueden salir a buscar trabajo, es el segundo subconjunto excluido. Son jóvenes que no están disponibles para el trabajo remunerado porque trabajan en labores de cuidado y domésticas en los hogares. De ellas, 3.5 millones son mujeres. Y 283 mil son hombres. Es una clara exclusión por roles de género impuestos culturalmente.

Finalmente, hay 623 mil jóvenes fuera del trabajo (y de la escuela) por otras razones.

En total, son 6.2 millones de jóvenes excluidos del trabajo. Este es el segundo grupo o subconjunto de jóvenes oportunidad. (Datos INEGI. ENOE 2022 – III)

En el tercer grupo están los que cuentan con un trabajo, pero lo realizan en condiciones de precariedad. Son 10.2 millones que carecen de ingreso suficiente y/o de seguridad social.

Entre quienes trabajan, hay dos condiciones para medir trabajo precario: sin ingreso suficiente para adquirir 2 canastas básicas, los cuales serían el 78 % del sector poblacional (9.2 millones) y quienes laboran sin seguridad social, un 61% (7.1 millones); con ambas carencias son 52 %, más de la mitad (6.2 millones).

Al sumar al menos una de las dos carencias señaladas, los jóvenes afectados por la precariedad laboral representarían 87 % de los casos; son casi 9 de cada 10 jóvenes que trabajan (Datos INEGI. ENOE 2022 – III)

De la totalidad de jóvenes que hay en México, casi 23 millones tienen barreras estructurales para ejercer su derecho al trabajo digno. Es un conjunto muy grande de la población joven que requiere políticas públicas específicas para su atención y desarrollo, una nueva cultura de inclusión en la iniciativa privada y programas efectivos para desarrollar su potencial y ejercer sus derechos.

Son jóvenes oportunidad.

@FrenteaPobreza