Jóvenes construyendo el futuro (Parte 2)

blogeditor · 25 de octubre de 2022

En nuestro texto anterior analizamos los alcances y la evolución del programa emblema del gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la Ciudad de México. En esta ocasión, llevamos el análisis al campo de las comparaciones entre tres entidades del país. Con datos del programa Jóvenes Construyendo el Futuro en Jalisco y Nuevo León, evaluamos cómo ha sido su implementación desde 2019 hasta la fecha.

Como decíamos, el programa de apoyo a jóvenes que tienen pocas posibilidades de empleo y estudio es uno de los más importantes para el gobierno actual. A nivel nacional, hasta abril de 2022, el total de beneficiarios inscritos sumaba 3,824,952 personas y eso representó una erogación de poco más de 76 mil millones de pesos. En el primer año el total de inscritos fue de 1,886,280 beneficiarios y a partir de ahí ha habido un decremento, revertido levemente en 2021.

En cuanto a las tres entidades en las que se encuentran las ciudades más grandes del país, el programa ha sido más solicitado en la Ciudad de México. Ahí, a lo largo de estos cuatro años ha habido poco más de 150 mil beneficiarios. Nuevo León, por el contrario, es el estado con menos beneficiarios de estas tres con apenas 18,154 beneficiarios en cuatro años de programa.

Si consideramos la evolución a lo largo de los años, la tendencia en los tres estados sigue, en términos generales, la misma tendencia decreciente.

Ninguna de las tres entidades ha logrado, como sucede a nivel nacional, recuperar los valores del primer año del programa. La Ciudad de México es la más similar a la tendencia nacional: decremento acelerado del 2019 al 2020, una recuperación en 2021 y una nueva tendencia a la baja en lo que va de este año. Jalisco sigue ese mismo movimiento aunque con cifras mucho menos contrastadas: en 2020 hubo 15,831 inscritos y para 2021solo hubo 1,952 beneficiarios más que el año anterior. Por su parte, el caso de Nuevo León muestra una línea descendente constante.

La comparación entre beneficiarios y la población de cada uno de estos estados revela que hay una relación estable entre ambos datos. Ninguno de los tres tiene más beneficiarios en proporción a los habitantes que podrían ser sujetos de recibir este apoyo.

Como sucede en el caso de los programas sociales, la cercanía con la participación electoral es un punto de preocupación constante. Al considerar el caso de estos tres estados, la relación entre beneficiarios y jóvenes de entre 18 y 29 años que participaron en los comicios de 2021, no revela ningún incremento fuera de lo esperado. En Jalisco y la Ciudad de México hubo más participación que en Nuevo León, pero esto es probable que se relacione con la población, que sigue ese mismo patrón.

El programa tiene una duración de hasta un año para cada beneficiario. Sin embargo es posible terminar la participación antes de eso. El promedio a nivel nacional y los promedios de los tres estados analizados coinciden y son cuatro meses de participación por beneficiario.

Al desagregar la duración anual hay una tendencia muy interesante y contrastada. En el caso nacional, el primer año de existencia del programa el promedio era de ocho meses. Así también Jalisco. Sin embargo, en el caso nacional, durante 2020 y 2021 el descenso en la participación también fue un descenso en la duración: seis y dos meses respectivamente. Jalisco, en contraste, mantuvo la participación sostenida; sí descendió, pero un par de meses nada más para colocarse en seis y cinco meses en 2020 y 2021.

El caso de la Ciudad de México y de Nuevo León es distinto a la tendencia nacional, pero similar entre ambos. En la CDMX, sorprende que el primer año de operación apenas se alcanzara un mes de promedio de duración para los beneficiarios. Para Nuevo León, la duración de la participación ese año fue de tres meses. El punto más alto para ambos estados fue el año pandémico de 2020, cuando creció la duración hasta seis meses.  Hacia 2021 hay un decrecimiento perceptible idéntico en ambos casos, para concluir ese último año completo de funcionamiento del programa con dos meses en promedio para los beneficiarios.

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