blogeditor · 16 de abril de 2015
Imaginemos que en nuestro país pudiésemos pagar sueldos justos a los policías, además de capacitarlos y proveerlos de equipos de última generación.
Imaginemos ahora que esos agentes tienen que pasar 24 horas continuas sin dormir; trabajando y tratando de mantenerse alerta.
De nada sirve pagar a un policía una quincena digna, prepararlo y equiparlo, si no podrá mantenerse despierto en su horario de trabajo.
Urge, por lo tanto, modificar las actuales jornadas laborales de los responsables de nuestra seguridad.
La necesidad de una reforma
He presentado una propuesta formal ante el Consejo Nacional de Seguridad Pública y la compartí con las Cámaras del Congreso de la Unión, para que se reforme la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, con el fin de eliminar en todo el país los turnos policiales de 24 horas.
Investigaciones realizadas por especialistas de universidades y centros de estudio de diversas partes del mundo, demuestran que trabajar sin descanso provoca en las personas una evidente disminución del estado de alerta, reduce la capacidad de atención visual, afecta la velocidad de reacción, merma el pensamiento creativo, detona falta de atención a medidas de seguridad y genera accidentes de trabajo y lesiones que pueden ser incapacitantes de manera temporal o permanente.
Por si ello fuera poco, la falta de sueño es un potencial factor de riesgo para la generación de conductas agresivas impulsivas. Además, expertos afirman que una de las causantes de estrés en el trabajo se relaciona con la incertidumbre generada por no saber cuándo terminará la jornada y será posible volver a casa. Así que no nos sorprendamos la próxima vez que un policía bostece frente a nosotros o sea descortés .
A través del contacto directo con agentes o por medio de las redes sociales he constatado que nuestra propuesta de eliminar las jornadas policiales de 24×24 y 24×48 tiene un creciente apoyo en todo el país. No obstante, algunos mandos mantienen una llamativa e interesante oposición.
Para estos últimos, eliminar los turnos de 24 horas haría necesario incrementar el estado de fuerza de las corporaciones, es decir, elevar el número de agentes que las integran, con el objetivo de mantener los patrullajes y las tareas de vigilancia. En otras palabras, argumentan que sería necesario contratar más personal y contar con mayores recursos.
La realidad de las cifras
De acuerdo con información de la Oficina de las Naciones Unidas Sobre Drogas y Crimen (UNODC, por sus siglas en inglés), el promedio internacional de policías por cada 100 mil habitantes es de 328.4. México está por encima de esta media con 355 oficiales por cada 100 mil habitantes.
[contextly_sidebar id=”JSOvtRChvwOxCmPasw3opzgsu7pdqIrH”]Según estos datos, nosotros tenemos más policías por cada 100 mil habitantes que naciones como Francia, Chile, Australia, Holanda, Estados Unidos, Suecia, Canadá, Dinamarca y Finlandia, donde evidentemente existen mucho mejores condiciones de seguridad. En cualquiera de estos países ocurren menos de cinco homicidios por cada 100 mil habitantes; en México ocurren casi 20.
Esto nos dice que más policías no da como resultado menos delitos. ¿Por qué?
Mientras que en Eslovenia, Francia, Holanda y Estados Unidos, por citar algunos casos, los sueldos anuales de los agentes oscilan entre 45 mil y 85 mil dólares, en México los salarios policiales promedian 23 mil dólares al año. Es decir, un policía mexicano gana la mitad de su homólogo esloveno.
Pero no sólo tenemos más policías y les pagamos menos, también los hacemos trabajar más. En Dinamarca, Canadá, Suecia y Bélgica se acumulan menos de 15 mil horas de labor policial por cada 100 mil habitantes. En México, casi llegan a las 25 mil horas.
¿Cómo es posible que teniendo mayor número de policías trabajando más, seamos un país menos seguro en comparación con las naciones evaluadas? La respuesta no está necesariamente en que nuestros agentes sean ineficientes o corruptos.
Una de las claves está en sus condiciones laborales.
Dicen sí, pero no cuándo
En los últimos meses he platicado con jefes policiales de los tres órdenes de gobierno. Prácticamente todos están de acuerdo en que las jornadas de 24 horas son dañinas y que es necesario eliminarlas. Sin embargo, ninguna autoridad se ha propuesto trabajar para avanzar en la erradicación de esta práctica.
Mandos que reconocen que deben modificarse los turnos argumentan que esto no ha ocurrido debido a que se requiere mayor presupuesto y la contratación de más personal. Como integrante ciudadano del Consejo Nacional de Seguridad Pública, respetuosamente les he solicitado que me compartan los diagnósticos que sustenten sus dichos. ¡Hasta ahora nadie me ha mostrado nada!
Le he pedido al Sistema Nacional de Seguridad Publica que se elaboren los estudios, manuales y metodología mediante los cuales los estados y municipios del país deben determinan las labores de patrullaje y distribución por turnos del personal en las corporaciones policiales.
Todo indica que la existencia de los turnos de 24 horas está sustentada sólo en la costumbre y la resistencia al cambio; y que gobernadores, alcaldes y secretarios de seguridad han dejado el asunto en manos de jefes operativos de rango medio.
¡Que no nos digan a priori que no es posible modificar esta forma de trabajar en nuestras policías! Invito a las autoridades a que se lleven a cabo los estudios que sean necesarios para determinar cómo deben operar los patrullajes y despliegues de sus corporaciones, adoptando los modelos que ya existen en el mundo y que, por cierto, ninguno se basa en turnos de 24 horas de servicio.
A quienes afirman que sí es posible eliminar estos turnos, pero a futuro, los exhorto a que nos den un plazo para este cambio. A quienes afirman que no se puede por falta de personal, les reitero que un reducido estado de fuerza hace todavía más apremiante tener policías “despiertos”, pues de nada sirve que sean pocos y además estén en deterioradas condiciones físicas y mentales por las extenuantes jornadas que cubren.
Vocación en riesgo
En pláticas que he tenido con elementos de la policía, algunos me aseguran que la negativa de sus mandos a eliminar los turnos de 24×24 nada tiene que ver con razones de productividad o necesidades de personal. Me dicen que la postura se enfoca a mantener áreas de discrecionalidad y arbitrariedad. Afirman que sus jefes utilizan la asignación de jornadas como premio o castigo, de tal suerte que ellos deciden conforme a su interés y conveniencia quién trabaja 24 horas o quién lo hace por menos tiempo.
Con situaciones como ésta no sólo generamos pésimas condiciones laborales para los responsables de nuestra seguridad y mermamos su vocación de servicio, sino que les arrebatamos a potenciales agentes los deseos de formar parte de las corporaciones policiales del país.
Incidencia delictiva a lo largo del día
Con base en el número de llamadas telefónicas de denuncia que se realizan al Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia de Puebla identificamos que la incidencia delictiva se concentra en períodos claramente definidos.
El 90% del total de llamadas que se reciben para reportar los delito de robo a transeúnte, a casa habitación, en transporte público, de autopartes, entre otros, señalan que el delito se cometió entre las 5 de la mañana y las 9 de la noche.
De acuerdo con estos datos, no es lógico que se tenga el mismo número de elementos a las 4 de la tarde que a las 4 de la madrugada.
Como hemos visto, no hay razón que justifique la existencia de las jornadas policiales de 24 horas. Por ello, es necesario ajustar los horarios de trabajo en congruencia con los estudios realizados que indican cuántas horas puede un policía permanecer alerta. Los ciudadanos estamos pagando por un servicio de la más alta importancia para nuestras vidas, que es la seguridad publica. Exijamos que las autoridades se ocupen de brindarlo con calidad y eficiencia.
* Andrea Ambrogi Domínguez (@andrea_ambrogi) es invitado permanente de la Sociedad Civil en el Consejo Nacional de Seguridad Pública y Presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia de Puebla.