blogeditor · 3 de abril de 2022
El 15 de noviembre de 2015 Jorge González Topete, en ese momento directivo de Banamex, fue encontrado muerto en un hotel de León, Guanajuato. En lo que la Fiscalía de Guanajuato estableció como un suicidio, en realidad se trató de un asesinato. “Yo sabía que eso era mentira, que no se había suicidado porque estaba lleno de vida y lo que me dijeron las autoridades de cómo murió no era lógico para mí”, ha señalado públicamente Laura Elena Díaz Infante, la viuda de Jorge, que lleva casi 7 años exigiendo justicia.
Después del hallazgo del cuerpo de Jorge, la Fiscalía de Carlos Zamarripa Aguirre comenzó con las irregularidades que en este tiempo no ha dejado de cometer, llenando la investigación de inconsistencias al grado de inventar pruebas. La primera: pedir a un sobrino de 20 años que autorizara la cremación del cuerpo, lo que está prohibido según este tipo de muertes. De acuerdo con la explicación de la Fiscalía, Jorge se envenenó, primero con una estopa impregnada de solvente y luego ingirió un coctel de venenos, lo que después de varios peritajes realizados por la familia, perdió todo sustento.
Por su trabajo, Jorge tenía un seguro de vida y expresamente la póliza excluía este tipo de suicidio, lo que comenzó a ser sospechoso para la familia. También la Fiscalía señaló que Jorge había cometido un megafraude y que ese era el móvil del suicidio, pero nunca se ha verificado que la institución bancaria presentara alguna denuncia por tales hechos.
Laura se ha reunido con dos diferentes titulares de la Secretaría de Gobierno, con el Fiscal General, con el Secretario de Seguridad Pública, con el entonces titular de la Secretaría de Seguridad Pública de León. La constante: “Ya no le muevas, Jorge se suicidó”. Con excepción de Libia García, actual titular de la Secretaría de Gobierno, que se comprometió con Laura a impulsar el acceso a la justicia para ella y sus hijas.
Después de verificar que la Fiscalía no investigaba el caso. Laura realizó por su propia cuenta diversos peritajes (criminología, telecomunicaciones, químico, médico, entre otros) que comprobaron lo que ya sospechaba: “Jorge no murió envenenado, nunca llegó el veneno a su torrente sanguíneo, porque se lo pasaron por una sonda ya muerto, después de haber llenado sus pulmones con thiner”, ha indicado la viuda. “Todo eso me iba evidenciando que estuvieron manipulando la información que dieron al comienzo de la investigación”.
Dada la negligente actividad de la autoridad, Laura y sus hijas promovieron en 2020 una demanda de responsabilidad de la Fiscalía en lo que se refiere a una reparación integral y moral. Lo paradójico es que ese procedimiento se lleva en la propia Fiscalía y está sujeto a la decisión del propio Zamarripa. Con todo, es una demanda sin precedentes en Guanajuato.
Jorge González Topete no se suicidó como afirma Zamarripa, fue asesinado, y la Fiscalía manipuló las pruebas para encubrir un homicidio. Mediante amparos y peritajes independientes la familia ha demostrado la inactividad y el encubrimiento de la Fiscalía. La justicia que la familia espera ya no sólo se relaciona con el acceso a la verdad en su caso individual, sino que apuestan a construir un movimiento de víctimas para que las omisiones y manipulación de la Fiscalía no vuelva a repetirse.
Exigimos justicia, reparación integral y medidas de no repetición en el caso del asesinato de Jorge González Topete.
* Raymundo Sandoval (@ray_sandoval) es defensor de derechos humanos.