blogeditor · 12 de mayo de 2021

Escribo estas líneas con mi corazón que late de dolor, de impotencia, cansado de sufrir, pero fuerte para resistir y seguir enfrentándome ante la burla abyecta de las autoridades que a 28 años de tu desaparición forzada siguen sin enjuiciar a los responsables.
Desde aquel 8 de mayo de 1993, día en que muy feliz nos informaste que pronto ingresarías a la Escuela Superior de Guerra y me dijiste que me llamarías el 10 de mayo. Esa llamada que nunca llegó y que espero hace 28 años. Para mí, desde entonces, el día 8 de mayo y el día de las madres representan los días más tristes de mi vida, pero a la vez de esperanza, porque cada 10 de mayo que escucho timbrar el teléfono corro esperanzada de que seas tú el que me llama.
Hijo querido, con cuánto dolor vivo esperando escuchar tu voz, escuchar tus pasos entrando a la casa como cuando me llegabas de sorpresa diciéndome “güera ya llegué”. Me ilusiono pensando en tu presencia, cuando entro a tu habitación, que sigue intacta desde la última vez que la utilizaste cuando estuviste de vacaciones con nosotros a finales de marzo, principios de abril de 1993.
En este caminar tan largo me he tropezado con muchas piedras, he tocado muchas puertas en busca de la verdad y justicia. Sé que en algún momento veré en el banquillo de los acusados a los responsables de tu desaparición.
Cómo iba a imaginar que el recurrir a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), a la Procuraduría de Justicia Militar para que investigaran sobre tu desaparición forzada, conllevaría al ocultamiento de evidencia clave y encubrimiento de los responsables en tu desaparición forzada, hijo querido.
Los militares trataron de ocultar su delito falsificando documentos y ocultando evidencias, entre éstas la desaparición del portafolio de tu propiedad, hijo, después de haber sido confiscado por el Comandante del 26 Batallón de Infantería Teniente Coronel en ese entonces Pedro Gutiérrez López, cuando él no era el responsable de hacer el inventario de tus pertenencias, estuvo muy interesado en revisar el contenido del portafolio, negando posteriormente la existencia de dicho portafolio ante el reclamo de la familia. Al respecto, el gobierno de México constató la responsabilidad de oficiales del 26º Batallón en la falsificación de documentos, cometida para aparentar que nunca se había visto un portafolio de tu propiedad. Se inició una causa penal contra el Capitán Víctor Gallegos Bernardino, el Teniente Filiberto Ortiz Ibáñez y el Capitán José de Jesús Morales García, y el Juzgado Cuarto Militar dictó orden de aprehensión porque se acreditó la probable responsabilidad de los militares imputados en la falsificación de documentos en general.
Cómo se puede explicar que el Comandante de la V Zona en Chihuahua, Gral. de División en ese entonces Luis Montiel Lopez, te haya amenazado, hijo, cuando era Comandante de partida en Nuevo Casas Grandes, Chihuahua, diciéndote que “no te anduvieras metiendo en chingaderas porque si no te iba fregar”, y posteriormente haya tenido una charla en privado contigo en las oficinas del comandante del 26 Batallón, 15 días antes de tu desaparición forzada. Cómo se puede explicar que haya sido falsificada tu firma en un documento supuestamente presentado en persona por ti al Comandante del Batallón, en donde desistes de hacer los trámites para ir a la Escuela Superior de Guerra, y con este escrito la SEDENA pretendió demostrar a la familia que tu intención era desertar e irte a los Estados Unidos. Al respecto, si bien se reconoció que se ejercitó acción penal contra el Coronel Jorge Carrasco Reyes por haber certificado una copia simple sin tener el original a la vista, no se logró hallar el original y explica que por tal motivo los peritos no pudieron ratificar su dictamen y determinar que tu firma fue falsificada.
Saber la verdad de los hechos, quiénes son los responsables de tu desaparición, así como las causas, hechos y circunstancias alrededor de la desaparición forzada, es un derecho que exijo.
Pienso si en algún momento los que se decían ser tus amigos, compañeros de armas, sentirán remordimientos por no haber luchado por defenderte, por permitir que malos elementos del ejército ensuciaran la institución de las fuerzas armadas cometiendo este delito de lesa humanidad.
¿Me pregunto por qué han callado todo este tiempo y no hablan, por qué no denuncian a los involucrados en tu desaparición forzada? Puedo imaginar su temor en que les pase lo mismo que a ti, pero si tienen madre les pido que hablen y no permitan que su desaparición forzada permanezca impune.
He sufrido durante 28 años el peor dolor que puede pasar una madre, “la desaparición forzada de un hijo”, porque la incertidumbre de lo que estará pasando, sufriendo mi hijo, es una tortura diaria que me está carcomiendo el alma. Es una tortura permanente el seguir sin tener respuesta por parte de las autoridades encargadas de investigar, ya que cada entidad ha desistido de investigar argumentando que no tienen la “competencia para hacerlo” y la investigación de los hechos ha pasado de una instancia a la otra: la Procuraduría General de Justicia Militar, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Chihuahua, y la Procuraduría General de la República ahora Fiscalía General de la República. Ninguna de ellas ha tenido la “capacidad para hacerlo” o debería decir, se han visto imposibilitadas (por órdenes superiores) para seguir con la investigación una vez que han encontrado indicios que determinan que hay altos mandos militares involucrados en la desaparición forzada de mi hijo.
El Estado Mexicano se ha jactado en las administraciones pasadas (Salinas, Zedillo, Fox, Calderon, Peña Nieto) de ser respetuoso de las instancias internacionales de las cuales es parte. Es momento de demostrarlo dando cumplimiento al informe emitido por la CIDH. Estoy segura que si el Sr. Presidente Lopez Obrador tiene conocimiento de la situación del caso y de que no se ha dado cumplimiento al informe, ordenará las medidas necesarias para que se dé cumplimiento al mismo. Es importante que él tenga conocimiento de que las autoridades involucradas en esclarecer el caso no le han dado el debido seguimiento; también es de vital importancia tomar en cuenta el hecho de que mi hijo NO desertó, que fue visto por última vez en el Batallón y que su desaparición gira en torno a miembros del Ejército Mexicano, quienes fabricaron documentos falsificando la firma de mi hijo para aparentar una deserción; ocultaron su portafolio apropiándose de la información contenida en el mismo; entre otras irregularidades que fueron comprobadas y presentadas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y las cuales versan en el informe de fondo 2/2006 que emitió la propia CIDH.
28 años se dicen fácil, pero imagine usted lo que ha representado para mí cada segundo, minuto, hora, día, mes, año sin saber nada de mi hijo. Difícil de soportar, verdad, pero Dios es muy grande y me da el valor para seguir luchando por encontrar a mi hijo y no dejaré de luchar y denunciar su desaparición forzada ante instancias internacionales, porque lo he hecho con cada uno de los mandatarios y ninguno me ha dado respuesta.
Queda entonces en sus manos, señor presidente, tomar la decisión de dar cumplimiento o no a este informe, sancionar o no a los responsables, HAY DESAPARICIÓN FORZADA se diga lo que se diga. Mi hijo nunca desertó, su ideal era ir a la Escuela Superior de Guerra. Las evidencias de que hubo desaparición forzada y que hay elementos del ejército involucrados, están en su expediente.
* María Guadalupe Guzmán Romo es madre del Teniente de Infantería Miguel Orlando Muñoz Guzmán. Escribe este texto el 8 de mayo de 2021, en el 28 aniversario de la desaparición forzada de su hijo.