Israel: elecciones en medio del genocidio

Opinión y Análisis · 27 de octubre de 2026

Israel: elecciones en medio del genocidio

“Tu valentía ha infundido ánimo a toda la civilización. Donald, tenemos una tarea pendiente. Tú lo has dicho, y la terminaremos juntos. La concluiremos nosotros; nadie más podrá hacerlo”. Esto es lo que Benjamín Netanyahu le dice a Trump en su llamada telefónica, y televisada el pasado 20 de octubre.

Esta comunicación se desarrolló en dos esferas políticas. La primera es el conflicto contra Irán que en conjunto Tel Aviv y Washington iniciaron contra Teherán a finales de febrero de este año y que no ha sido resuelto en los términos que Trump ni Netanyahu auguraron. Además, y quizá lo más importante, ha provocado un aumento en los precios de los combustibles debido al cierre del Estrecho de Ormuz.  

El segundo son las elecciones que enfrentan estos dos aliados y que están divididas por una semana de distancia. Las elecciones generales de Israel el 26 de octubre y las midterm en Estados Unidos el 3 de noviembre. Ambas condicionadas por su propio contexto interno, pero también por la influencia externa en común.

¿QUÉ SE DECIDE EN LAS ELECCIONES DE ISRAEL?

La figura de Benjamín Netanyahu representa un punto de inflexión tanto para la historia global como para la local. Al interior del país, se convirtió en 1996 en el primer jefe de gobierno israelí nacido después de la independencia, o lo que es lo mismo, la creación del Estado de Israel, y que representó un gabinete abiertamente nacionalista y de derecha.

A partir de esa fecha, la presencia de Netanyahu en el poder ha sido casi permanente. Es el primer ministro que más tiempo ha permanecido en el cargo en Israel. Además, ha ocupado el puesto en diversos mandatos no consecutivos y aspira para que las elecciones del próximo 26 de octubre le puedan permitir seguir siendo primer ministro.

En estas elecciones se elegirán a los 120 integrantes de la vigésima sexta Knéset, el Parlamento israelí, y con ello las negociaciones para conformar el próximo Gobierno. En este sistema político la designación de un primer ministro depende de la capacidad de reunir los apoyos parlamentarios necesarios para formar una coalición.

Tras cuatro años de gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu los comicios se celebrarán en un contexto marcado por el impacto del conflicto en Gaza, las controversias en torno a la reforma judicial y las crecientes fracturas políticas internas.

Derivado de estas disputas internas es que el exjefe del Estado Mayor, Gadi Eisenkot, se presenta como alternativa frente a su exjefe y ahora rival político Netanyahu. El hecho que ha permitido que Gadi gane popularidad en el ambiente político internacional ha sido por las críticas al ataque israelí posterior al 7 de octubre de 2023 señalando una ausencia de estrategia clara.

Sin embargo, pese al escrutinio global provocado por el conflicto en la Franja de Gaza, la creación de un Estado palestino carece de centralidad para las fuerzas políticas opositoras de Israel debido a que el electorado israelí no tiene contemplado este tema como problemática o demanda. Incluso, las propuestas de Gadi sobre el tema se centran en terminar en un plazo de 18 meses con Hamás ya sea mediante un alto al fuego o mediante operaciones militares “creativas”. Además, es importante resaltar que en el pasado apoyó las operaciones militares israelíes en Gaza, el Líbano e Irán.

LA VERDADERA ELECCIÓN

La propuesta por la que Gadi Eisenkot ha ganado popularidad al interior del país es su promesa de establecer una comisión estatal de investigación para identificar a los responsables del fallo de seguridad ocurrido el 7 de octubre, una iniciativa a la que el gobierno de Netanyahu se ha resistido y sobre el cual giran al menos dos avisos tanto de Egipto como Emiratos Árabes Unidos.

Si bien el destino geopolítico de Cisjordania y la Franja de Gaza continuará figurando entre los principales retos estratégicos y de seguridad del régimen entrante, la temática palestina no influirá en forma decisiva en el resultado electoral. Resulta paradójico cómo estos comicios, percibidos desde la comunidad internacional como veredicto sobre la crisis en Gaza, habrán de supeditarse más bien a discrepancias intrínsecas concernientes al rumbo social y político de Israel que a los propios palestinos.

Israel se presenta a este proceso político como una sociedad dividida en dos grandes núcleos. Por un lado, lo que el historiador Ilán Pappé llama el “Estado de Tel Aviv”, que paulatinamente se reduce en población; tanto como por su menor tasa demográfica tanto que por primera vez en su historia, registra una emigración que supera a la inmigración. Según datos del Instituto Nacional de Seguros, más de 82.000 ciudadanos israelíes perdieron su residencia legal en el país durante el periodo 2024-2025.

Del otro lado, se encuentra el “Estado de Judea”, ultrarreligioso y fanático que crece aceleradamente. De acuerdo con datos recopilados por West Bank Jewish Population Stats los asentamientos de colonos, ilegales por cierto, crecieron un 16.5 % en los cinco años previos al 7 de octubre y prevé que para 2046 la población judía de Judea y Samaria superará el millón de habitantes.

LOS OLVIDADOS DE LA HISTORIA

En 1961, Jean-Paul Sartre escribió el prefacio del libro Los condenados de la tierra, de Frantz Fanon en donde escribió que “hasta no hace mucho tiempo el planeta estaba formado por 2,000 millones de habitantes, es decir, 500 millones de hombres y 1,500 millones de indígenas. Los primeros disponían del verbo, los otros lo tomaban prestado”.

A partir del 7 de octubre de 2023 Israel lanzó una ofensiva masiva en Gaza que ha causado la muerte de más de 74,000 personas y más de 170,000 heridos, según el Ministerio de Salud del territorio.

Son ellos, los heridos, fallecidos y los que siguen sufriendo/resistiendo en Gaza, los olvidados de esta historia y quienes quedan fuera de las decisiones políticas que les afecta directamente en el que se votará entre dos opciones de ultraderecha y donde no se aspira a cambios profundos de políticas, sino solo a un reemplazo generacional.♦ 

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