Joel Aguirre · 10 de julio de 2026
Por Erick Daniel Cruz Ocampo*
Hay muertes que reconfiguran el rumbo de la historia: el atentado contra el archiduque Francisco Fernando y el asesinato de J. F. Kennedy son ejemplo de esto. El pasado 4 de julio, coincidiendo con el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, comenzaron las ceremonias fúnebres del ayatolá Alí Jameneí, quien fue asesinado por los ataques de Israel y Estados Unidos a finales de febrero pasado.
A los funerales acudieron representantes de más de cien delegaciones políticas (estatales y no estatales) y líderes de diversas órdenes religiosas. Millones de personas en las calles despidiendo a su líder durante seis días y una procesión de los restos por al menos cinco ciudades de Irak e Irán cargada de mensajes políticos y religiosos fueron los elementos de esta ceremonia.
El islam político en función con diversos mensajes. El primer mensaje es para todo el mundo: a pesar de una guerra asimétrica devastadora que pretendía derrocar al régimen, la República Islámica de Irán sigue de pie.
El segundo es para el mundo islámico y se llevó a cabo durante el desfile de las delegaciones políticas que presentaron sus condolencias ante el féretro de Jameneí mediante la recitación de diversas suras del Qur’an. Para la delegación saudí, el pasaje del sura Al Imran (3:13), que indica que Allah apoya con la victoria a los ejércitos que siguen la causa divina. Advirtiendo consecuencias si el Reino de Arabia Saudita decide apoyar, de cualquier forma, ataques estadounidenses contra Teherán.
Para Catar, Turquía, Pakistán y la lectura inicial para Egipto los mensajes se situaron en una zona neutral: si bien recibieron elogios y cortesías, aunque también con distancia, no se les abrazó formalmente dentro del eje de resistencia.
En cambio, la segunda recitación para Egipto, junto a Rusia, China e India, operó bajo una frecuencia perceptiblemente más apacible. En este caso, la selección coránica priorizó la rectitud, el consuelo y la gratitud por encima de cualquier retórica bélica.
La gran sorpresa durante este funeral fue la integración y reconocimiento de agentes políticos internacionales no tradicionales: el eje de la resistencia o grupos terroristas como los llama Occidente. Para Hamás, la yihad Islámica Palestina, Hezbolá, los Hutíes, las Fuerzas de Movilización Popular (Hashd al-Shaabi) de Irak y los talibanes en Afganistán, los versículos seleccionados compartieron temas en común: el martirio, la fidelidad inquebrantable a los compromisos con Dios, pero sobre todo la victoria.
El tercer mensaje político no viene de Irán, llegó desde el gran ausente en el funeral, la delegación de Emiratos Árabes Unidos, quien ha definido su bando en este conflicto desde su salida de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, el pasado 1 de mayo, derivado del bloqueo del Estrecho de Ormuz.
El cuarto mensaje llegó desde Washington, durante el mensaje a la nación por el 250 aniversario de la independencia estadounidense, Trump elogió las campañas militares de su país en este primer semestre del año y la fuerza del ejército: “Creamos las Fuerzas Armadas más fuertes y poderosas del mundo. (…) Enviamos a los enemigos de Estados Unidos a las profundidades de la historia. Derrotamos a Venezuela en un solo día y le dimos una paliza a Irán. Están desesperados por llegar a un acuerdo. (…) Les dimos una semana de descanso para que celebraran un funeral porque somos buena gente”. La batalla mediática y narrativa nunca antes había estado tan presente en los conflictos ni había sido tan necesaria.
Mientras el funeral ocurría, a un poco más de 2,000 kilómetros de distancia se llevó a cabo, el 7 y 8 de julio, la Cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte -OTAN-, en Ankara, Turquía. La reunión se vio marcada por las declaraciones de Donald Trump y sus dudas de continuar con esta alianza que, de acuerdo con él, “sin la ayuda de Estados Unidos, esta Organización militar sería un simple tigre de papel”. Además, recriminó la nula ayuda de sus aliados europeos en la guerra contra Irán y los llamó cobardes por querer beneficiarse sin realizar ningún esfuerzo.
El objetivo principal de la reunión fue acelerar la implementación del compromiso adquirido en 2025 para que los miembros destinen hasta el 5 % del PIB al rubro de defensa antes de 2035. Pareciera que la OTAN o algunos de sus miembros se están preparando para un conflicto.
Bajo la doctrina de la “OTAN 3.0”, el Pentágono impulsa una reconfiguración de la Alianza donde las naciones europeas asuman el peso principal de su seguridad. Esta maniobra busca emancipar las capacidades militares de Washington, permitiéndole priorizar otros frentes y desafíos estratégicos en el tablero global. Por esta razón instan a Europa a prepararse para el escenario en el que el garante de su seguridad, la sombrilla estadounidense, algún día no responda al llamado para defenderlos.
Derivado de esta reunión, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, anunció un programa de 40,000 millones de dólares para desarrollar capacidades antidrones durante los próximos cinco años. Lo anterior genera una hipótesis: para que el statu quo del sistema internacional permanezca intocable —favoreciendo a unos países sobre otros— existe una relación sine qua non de la economía política y la economía de guerra en donde el alargamiento de los conflictos —en tiempo y en espacio— es clave.
Por otro lado, a pesar del cambio de postura de Washington respecto a Kiev, los aliados reafirmaron que Ucrania sigue siendo una prioridad estratégica. Los compromisos incluyen alrededor de 70,000 millones de euros en ayuda militar para 2026, la continuidad del entrenamiento de tropas ucranianas y el fortalecimiento del suministro de armamento europeo.
Lo que se busca entonces no es la defensa, sino la venta de sistemas de vigilancia y armamento. Ahora entonces, ¿la OTAN sigue siendo necesaria o solo se requiere la activación de conflictos para que la maquinaria económica-militar de Occidente genere ganancias para el norte Atlántico global?
“Türk misafirperverliği dünyaca ünlüdür” en español significa: “la hospitalidad turca es famosa en todo el mundo”, y también forma parte del soft power con el que Ankara ha catapultado su imagen, su posición en la ecuación geopolítica y se patenta como forma de hacer política. Al arribar a suelo turco, el mandatario estadounidense, Donald Trump, lanzó una declaración inesperada hacia su homólogo Recep Tayyip Erdoğan, confesando que “no pude decir que no” a la cumbre de la OTAN debido únicamente a la invitación personal que recibió del líder turco.
La participación de Turquía tanto en la estabilización como en la pacificación de Eurasia ha sido un papel clave, ha fortalecido su perfil como mediador regional en el conflicto entre Ucrania y Rusia al facilitar las negociaciones en el Acuerdo de Exportación de Granos del Mar Negro, por el suministro de ayuda humanitaria en Gaza así como promover un alto al fuego en diversos foros internacionales y recientemente por mantener canales de comunicación con ambos bandos en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para reducir la escalada regional.
“Yeni dünya” en turco significa “nuevo mundo”. Paulatinamente, Turquía se ha estado preparando para un escenario internacional que cambia a gran velocidad. Al finalizar la Cumbre de la OTAN, Erdogan mencionó que desde el momento en el que Ankara se unió a la OTAN —en 1952—, los herederos del eximperio otomano aportaron a la Alianza “no solo nuestra posición geoestratégica en el corazón de tres continentes, sino también nuestro arte de la guerra, perfeccionado en los campos de batalla durante 2,000 años. Nuestras queridas Fuerzas Armadas turcas poseen la fuerza y el poder para eliminar cualquier amenaza a nuestra seguridad nacional de raíz”.
La Cumbre de la Alianza de este año tuvo entonces un nuevo giro en el reajuste de pesos y contrapesos políticos-militares.Turquía, al ser el segundo país con mayor ejército de la OTAN, después de Estados Unidos, y contar con un rápido crecimiento de su industria de defensa, consolida su papel en la organización además de que demuestra que ya no es únicamente el guardián del flanco sudeste, sino un agente con capacidad para influir en las principales decisiones de seguridad. Mientras, Trump está obligando a los miembros de la OTAN a que lo obedezcan, ejerciendo poder para que todos hagan el gasto de estar en la organización y con ello generar fricciones con la mayoría de las naciones europeas.
Yalal Al-Din Rumi, poeta, místico sufí, jurista, teólogo persa y máximo pilar espiritual de la nación turca, pasó gran parte de su vida en la ciudad de Konya, ubicada a 271 kilómetros de Ankara, donde se encuentra su mausoleo. En su poema La vida y la muerte menciona: “El lobo y el cordero. El león y el venado, tan lejos y tan cerca uno del otro.” En el futuro cercano sabremos si el tigre de papel pasó a la historia por ser adorno de origami o si siguió mostrando los dientes. Pero lo más importante, qué nuevas presas y depredadores surgen en el tablero internacional actual.♦
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*Erick Daniel Cruz Ocampo es licenciado en Relaciones Internacionales por la UNAM, especialista en migración por el Departamento de Gestión de Crisis de la Academia de Policía de República Checa y maestro en Seguridad Internacional por el Instituto de Ciencias de la Seguridad de la Academia Nacional de Policía de Ankara, Turquía. Laboró en la embajada de Egipto en México, la de México en Turquía, y desde el año 2020 es asesor político y analista internacional. Redes: @EDCruzOcam