IPN: ¿verdadero logro de los estudiantes o estrategia política?

blogeditor · 9 de octubre de 2014

IPN: ¿verdadero logro de los estudiantes o estrategia política?

Por: José Luis Pozos (@jlpgmex)

Esa es mi pregunta para ti estimado lector. De que se trató esto. ¿De escuchar al poder? ¿Del poder de escuchar? ¿De sorprendernos cuando se rompe la inercia de no pelar a nadie y al mismo tiempo no ser pelados por nadie?

Sin lugar a dudas, el martes 30 de septiembre del 2014 será recordado como un día en el que miles de estudiantes del IPN lograron hacer lo impensable: tener un diálogo público y directo con el Gobierno Federal.

Fue algo novedoso y muestra un aprendizaje sobre cómo establecer una relación con los jóvenes de hoy y evitar que te salga un #yosoy132 por la culata.

Lo que se ha visto hasta ahora, sorprende: un diálogo pacífico, abierto, tolerante, sincero y con un nivel de cordialidad que en momentos muchos pensaron, y me incluyo, solo era posible en las novelas fantásticas.

[contextly_sidebar id=”Qqog17s8T87Z6sDHKdmlRPpWywctdW8V”]Nosotros, los mexicanos -más acostumbrados a la agresión y al sometimiento que a la conversación y el diálogo con nuestros gobernantes-, vimos con asombro las imágenes en televisión. Primero observamos la “tradicional” marcha de los “siempre insatisfechos estudiantes”, aunque con un detalle “extraño”: era una marcha ¡pacífica! (que, guardando las distancias, se asemejaba a la marcha blanca de hace 10 años); después dijimos: seguro ni caso les van a hacer, ni las puertas les van a abrir, evitarán ver las caras de los estudiantes… y de repente, incrédulos, nos asombramos ¿salió el secretario?, y sí, salió el secretario Miguel Osorio Chong.

En este punto, apelando a nuestra “memoria histórica acuñada a balazos, macanazos y madrazos, con el cercano fantasma del 2 de octubre” estábamos seguros de que el secretario Osorio Chong iba a hacer lo que todo poderoso que se jacte de serlo haría: “ignorarlos” o ya picados “los correrá a chingadazos”. Y en menos de lo que canta un gallo vimos “lo inaudito”: ¿está hablando con ellos? No, ¡están dialogando! Todos estábamos desconcertados, hasta los estudiantes que marcharon. Todos esperábamos, como mínimo, que los ignoraran… y los recibieron con los brazos abiertos.

Llegó a tal el desconcierto que algunos estudiantes desde el templete arremetían contra el Secretario exigiendo y gritando, y sus mismos compañeros los callaban a la par que le aplaudían y vitoreaban a un secretario que se plantó de manera “diferente” frente a ellos, y que además los atendía y se ajustaba a sus consignas:

(Chong) –Tengo conocimiento de sus peticiones y les pido media hora para darles respuesta.

(Estudiantes) –No queremos respuestas al vapor, queremos respuestas, que sea el 3 de Octubre.

(Secretario) –Perfecto, los veo entonces el 3 de octubre, les sugiero a la 1 de la tarde.

(Estudiantes) –No, queremos el 3 de octubre a las 3 de la tarde.

(Secretario) –Bueno, como ustedes quieran.

(Estudiantes) –¡Bravo! Hueeeeeelum, Hueeeeelum…

Al final, es probable que muchos de los estudiantes se quedaran con esa sensación de triunfo “guango” como cuando ganas un partido de fútbol por default, porque el otro equipo no se completa y para no sentir que te “regalan el partido” les juegas una cascarita. Los vítores, aplausos, tabloides y los análisis se los llevó el Sr. secretario. Al día siguiente se resaltó la disposición al diálogo por parte del gobierno y el excelente manejo de “El Secretario”, enfatizando en todo momento que ningún movimiento había tenido una respuesta positiva como la que le dio el Osorio Chong al IPN.

En el ínterin entre el 30 de septiembre y el 3 de octubre, todos los ciudadanos “expertos y nada expertos” hablábamos del tema: se puntualizaba sobre los “verdaderos” alcances del movimiento; se comentaba la inédita disposición al diálogo por parte del Gobierno, así como la famosa cita programada, el 3 a las 3 de la tarde, en el mismo lugar.

Justo un poco antes de las 3 de la tarde de ese día, la expectación y morbo ya no estaba en la marcha per se; todos sabían que había que tomar precauciones y los que pudieron evitar la zona de tránsito, lo hicieron. Sin embargo, los ojos y oídos de la ciudad estaban atentos y expectantes a cómo serían y se darían las cosas en esa nueva cita. Todos en cierto sentido querían escuchar las respuestas del Señor Secretario. Pero lo cierto es que lo que sucedió después ya no fue tan excitante: a grosso modo, los estudiantes llegaron; Osorio Chong entregó sus respuestas; los estudiantes quedaron en analizarlas y que en caso de no estar conformes regresarían.Y es que, “las segundas partes nunca son las mejores”.

Once Noticias – ¡Histórico!, Osorio Chong sale a recibir a estudiantes del IPN

Más allá de lo anterior, en todo esto hay un insight fundamental: ESCUCHAR (gran verbo pero no tan usado como debiera). Lo que hizo Osorio Chong fue “escuchar”, y después hablar. Algo tan aparentemente simple, pero tan complicado. La acción que rige nuestro trabajo diario en LEXIA (escuchar) y la petición constante de los ciudadanos (ser escuchados); en cualquier aspecto es importante, pero especialmente cuando de gobernantes se trata.

Tan poderoso es el insight de la escucha, que los estudiantes se sintieron totalmente desarmados ante este pequeño gran cambio. El don de escuchar permite al que escucha poder argumentar sus respuestas con elementos del que habla, y no desde la acomodada visión del que escucha. Es así que en el momento en el que al secretario Osorio Chong se mostró como alguien que escucha, se ganó la credibilidad de sus respuestas:“al escuchar supo qué contestar y les dijo lo que querían oír y como lo querían oír”.

Y no solo escuchó, sino que se mostró como alguien interesado en resolver al máximo las peticiones (dejando en la mesa que había cuestiones que no dependían totalmente de él, pero finalmente cediendo a todo). Aunque esto ya no es una negociación sino una abdicación.

Y legitimó a la ciudadanía, pero no a cualquiera, sino a los estudiantes, grueso importante de la población y los decisores de las próximas elecciones.

Es cierto que los estudiantes del IPN ganaron, y ganaron como ningún movimiento estudiantil ganó alguna vez algo; pero también el secretario ganó un posicionamiento que difícilmente se hubiera dado de otra manera. Un empujón del que ahora no podemos ver la dimensión, pero con buenos saldos de cara al 2018.

Les regreso la pregunta con la que abrí el artículo: qué es esto ¿un verdadero logro del movimiento estudiantil o estrategia política?; o quizás, “simplemente”, EL PODER DE ESCUCHAR. Ustedes tienen las siguientes palabras ¿tú cómo la ves?

 

* José Luis Pozos es Doctor en Psicología Social por la UNAM, con especialización en interacción humana, cultura y personalidad. Cuenta con más de 10 años en la investigación académica y desde el año 2012 se dedica en su totalidad a la consultoría estratégica en LEXIA. Se guía bajo la premisa de Kluckhon “Cultura es a sociedad, lo que memoria es al individuo”, por eso cree firmemente en el proceso como modelo de análisis (antecedentes, intervinientes y consecuentes). Lo que más ama en la vida es a la Su, al Caín y a su futura Naila.