Invertir en las niñas es una decisión inteligente

blogeditor · 19 de agosto de 2014

Invertir en las niñas es una decisión inteligente

Koli tiene 16 años. Lava ropa y vajillas sin parar. Proviene de Sundarban, al oste de Bengala, en India. No sabe que es esclava, sólo sueña con ir algún día al colegio.

Marzia Bazmohamed tenía 15 años cuando se prendió fuego. Prefirió esa opción a decirle a su esposo que había descompuesto el televisor de la familia. Llevaba 6 años casada con un hombre que la golpeaba.

Malala Yousafzai prácticamente resucitó después de haber recibido balazos por tres “terribles razones”: ser mujer, estudiar y escribir en un blog. Es Pakistaní.

Save the Children señala ocho formas de esclavitud infantil, ocho formas en las que la infancia de millones de niñas y niños es secuestrada y les deja marcados y marcadas para el resto de su vida, si es que alcanzan a vivirla y no mueren antes de llegar a ser adultos:

  • Trata infantil
  • Explotación sexual con fines comerciales
  • Trabajo infantil forzoso por endeudamiento
  • Trabajo forzoso en la mina
  • Trabajo forzoso en la agricultura
  • Niños soldados
  • Matrimonio infantil forzoso
  • Esclavitud doméstica

La OIT menciona que existen 168 millones de niños y niñas en situación de trabajo infantil, de los cuales 85 millones, la mitad, son trabajos peligrosos. Niñas y niños son explotados, abusados, ultrajados.

La mayoría de las personas víctimas de trata en el mundo son mujeres y niñas: hay 20.9 millones víctimas en el mundo. Alrededor del 60% son mujeres y 27% son menores de edad.

[contextly_sidebar id=”Y3Nd89Eo1WukTBIE7L5pnU3b72Gdyo16″]A estas cifras y a estas realidades debemos sumar los femenicidios. Diariamente, miles de niñas son asesinadas, vendidas, regaladas o abandonadas por el simple hecho de ser lo que son: niñas. Hoy hay más de 117 millones de niñas desaparecidas en el mundo.

Por estas razones aplaudo que ONU Mujeres, con motivo de los 20 años de la Plataforma de Acción de Beijing, lleve a cabo acciones para generar conciencia sobre su importancia e impacto y que dedique el mes de agosto a “la niña”.   El lema de los trabajos es: “invertir en las niñas en lo correcto y lo inteligente”. Estoy de acuerdo.

¿En qué habría que invertir para poder brindarles un futuro a las niñas y los niños? Principalmente en educación y en salud:

  • 171 millones de personas podrían ser sacadas de la pobreza si todos los y las estudiantes de los países de bajos ingresos adquirieran habilidades de lectura básicas.
  • Al reducir la desigualdad en materia de salud en 1% por año, la tasa de anual de crecimiento del PIB de un país podría aumentar en un 0.15%.

¿Y por qué hacer énfasis en las niñas? De acuerdo con ONU Mujeres, las niñas multiplican el impacto de la inversión que se hace en su futuro por la capacidad que tienen para extender los beneficios que reciben en su entorno:

  • Cuando las niñas y las mujeres tienen ingresos, reinvierten el 90% de los mismos en sus familias.

Construir un camino de equidad e igualdad desde la edad temprana de las niñas de hoy implica, indudablemente, sentar las bases de un futuro distinto para los habitantes del planeta del mañana.

Lo decía anteriormente con motivo del Día Internacional de la Niña: hombres y mujeres debemos poner un grano de arena para garantizar el cuidado y desarrollo de la mitad de la población del planeta.

PNUD lo ha dicho de muchas maneras: cuando hombres y mujeres tienen las mismas oportunidades y libertades, el crecimiento económico de los países se acelera y los promedios de pobreza caen rápidamente. Por otro lado, invertir en la educación de la mujer tiene efectos positivos en el crecimiento de las sociedades y los países, es para el BID uno de los ejes de sus programas de apoyo y asistencia.

Por todo esto, me parece que tenemos un compromiso ético con el futuro y las futuras generaciones: evitar que se repitan casos como el de Koli, Marzia, o Malala y millones más cuyos rostros y nombres desconocemos pero que nos afectan como sociedad.

Invertir en las niñas no es un lema, es una necesidad.

El futuro nos lo exige hoy.

 

@LaClau