blogeditor · 11 de julio de 2017
Los días 7 y 8 de julio el mundo entero estuvo pegado a las noticas observando lo que sucedía en Hamburgo, en la Cumbre del G-20. En el anecdotario de la Cumbre destaca que Ivanka Trump ocupó la silla de su padre, junto a otras y otros jefes de Estado, mientras él sostenía reuniones bilaterales con sus homólogos. En materia del trabajo realizado y de los acuerdos alcanzados hay que destacar los que se llevaron a cabo en cuestión de medio ambiente, comercio, crecimiento económico, terrorismo, la tregua en Siria, Corea del Norte, apoyo al desarrollo y emprendedurismo femenino (Iniciativa“#eSkills4Girls”) y aceptación de la responsabilidad por el crecimiento de Africa.
Hoy por hoy, este parece ser el principal foro para debatir, analizar y plantear propuestas ante la realidad que se vive actualmente, en la que el proteccionismo está amenazando la estructura financiera y comercial mundial y en donde las instituciones derivadas de Bretton Woods y construidas después de la posguerra están demostrando sus límites. Esto no deja de resultar paradójico en un mundo cuya característica es la globalización e internacionalización de prácticamente todos los procesos.
Hay un aspecto sobre el que se ha hablado poco y que resulta relevante también para visualizar la magnitud e importancia que tiene la comunidad de países que constituyen el G20. Me refiero a Internet. No es cosa menor considerando que el tema central establecido por la Presidencia alemana fue: Dando forma a un mundo interconectado.
De acuerdo con el Internet World Stats, de los 3,739,698,500, usuarios de internet que existen en el mundo, 2,705,437,860 se encuentran ubicados en los 20 países que constituyen el G20 (Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, Corea del Sur, México, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Turquía, Reino Unido, Estados Unidos, Unión Europea[1]).
Al analizar el grupo desde esta óptica nos encontramos con tres grupos de países en función del número de usuarios:
En términos de penetración de internet, los extremos los ocupan Japón con el 94 %, Reino Unido con el 92 % y Canadá con el 90 % y por el otro lado, India con el 34 %, Indonesia con el 50 %, Sudáfrica con el 51 %, China con el 52 % y México con el 53 %.
Interesante establecer una relación entre el número de usuarios y la población en general, así como el nivel de penetración. Aunque China tenga un nivel de penetración intermedio, la población total nos habla casi de un ejército de usuarios. En los países con más de 100 millones de usuarios, por otro lado, existen profundas disparidades económicas y también costos y niveles de acceso diferenciados. ¿Quiénes y para qué lo usan? Mujeres y hombres no acceden igual, así que a la brecha digital de género, hay que añadir las otras brechas que no posibilitan que las y los usuarios aprovechen de manera igualitaria el potencial de esta herramienta.
Los temas cubiertos en el programa de trabajo de los líderes se encuentran cruzados por dos agendas, la de género y la digital. Sobre la primera, la iniciativa mencionada arriba, “#eSkills4Girls”, y el apartado de la declaración en la que se indica que los países se comprometen a que las mujeres y las niñas desarrollen habilidades para poder participar de manera igualitaria y equitativa en la economía digital, es de la mayor relevancia. No se le había dado este peso en una declaración anteriormente ni se había dado un reconocimiento a la necesidad de avanzar en este terreno con este nivel de compromiso.
Específicamente, sobre la agenda digital, hay que destacar que no existe un sólo tema abordado por las y los mandatarios que no esté vinculado al desarrollo de internet y que no tenga que ver con tecnología: desde la seguridad, pasando por el comercio y las finanzas, hasta las cuestiones de salud y medio ambiente. Sabemos que las nuevas guerras se están dando, paralelamente, en el ciberespacio y que la lucha por el poder se lleva a cabo, también, en el mundo virtual. El protagonismo de Rusia en el mundo digital, por mencionar un caso claro y tangible, es un muestra de ello.
Cabría preguntarse si desde esta perspectiva se establecerán alianzas también y se desarrollarán planes y propuestas en las siguientes Cumbres, empezando por Argentina en 2018. Esto da cabida también a la participación de nuevos actores y no dudaría que en los próximos años surgiera un grupo paralelo a la Cumbre como se ha dado desde hace años en el marco de los diálogos con la sociedad civil: T20 (think tanks), W20 (women), B20 (business), Y20 (Youth), entre otros. En todo caso, la agenda digital y el ecosistema que le rodea tendrán un protagonismo considerable en los próximos encuentros y en los trabajos de los Líderes, los Sherpas y demás participantes.
Es mucho lo que está en juego para no involucrar a todos los “stakeholders” del ecosistema de internet y ponerles a dialogar con las personas relevantes del mundo no digital, quienes toman decisiones, afectan y se ven afectados por lo que sucede en esta esfera.
¿Será que seremos testigos del surgimiento de un I-20 (Internet 20) en el marco del G20 en los próximos años?
[1] La membresía del G20 se define así: constituido por 19 países más la Unión Europea.