Redacción Animal Político · 30 de mayo de 2025
Todo mundo anda sudando frío porque la inteligencia artificial ya nos alcanzó. Que si va a dejar sin chamba al ilustrador freelance, a la psicóloga, al comunity manager del Instagram o hasta al pobre profe que apenas le agarró el pedo al Zoom…
Andan muy de “ay, mana, son cosas como del diablo” y me parece que el enfoque está limitado y pendejo, porque si te quedas sin chamba, será más que nada porque no abriste tu mente a nuevas posibilidades y a APRENDER a usar las nuevas tecnologías como las súper herramientas que son, en lugar de quejarte (y cagarte del miedo).
Pero hay algo más grave que nadie está viendo y que sí está súper cabrón, y es que la IA nos está dejando sin agua. Y no en sentido figurado. En plan -más rápido que inmediatamente- no vas a tener ni pa’ la cruda, chuli.
O sea: cada vez que tú, en tu soledad de jueves por la noche, le pides a la IA que te escriba una carta para el ex que ya superaste (pero not really), se activa un centro de datos que se calienta más que Acapulco en octubre. ¿Y cómo lo enfrían? Pues con agüita fresca. Así de simple. Así de brutal.
Dato mata choro:
Mientras tú generas tu versión anime para Tinder, en la Sierra Tarahumara hay comunidades donde una cubeta de agua es oro líquido. Pero tú tranqui, que tu selfie con glitter digital quedó divine.
Las empresas tech juran que son bien verdes, bien sostenibles, bien “eco”. Y tú, como buena mortal aspiracional, te lo tragas con todo y hashtag. Pero nadie —ni Zuckerberg ni Musk ni tu gurú espiritual del bienestar digital— te cuenta que lo que estás usando es agua embotellada en forma de datos.
¿Y sabes qué es lo más cabrón? Que aquí no se trata de buenos contra malos, ni de Matrix ni de Skynet. Esto es México, güey. Donde la mitad del país está en sequía extrema y la otra mitad está esperando que “llueva tantito”, como si eso fuera política pública.
Así que, por si te interesa no morir seca, pero bien rankeada en LinkedIn, aquí va la:
Y por si aún no te cae el veinte, te dejo esto:
Así que la próxima vez que le pongas veladora a la tecnología, asegúrate de no estar apagando el futuro. Porque si seguimos usando la IA como si no hubiera mañana, el mañana va a ser seco, caliente y sin un solo meme que te lo explique.
Con amoroso veneno,
Rufiana.