Inseguridad: a usted le mienten a diario

blogeditor · 25 de mayo de 2016

Inseguridad: a usted le mienten a diario

Imagínese que la política económica estuviera en manos de personas que no saben la ley de la oferta y la demanda. O que la política de salud estuviera a cargo de gente que no entiende la diferencia entre salud y enfermedad. Haga de cuenta que la toma de decisiones en materia educativa recayera en personas analfabetas. Imposible, ¿no es cierto? Pues algo así de grave sucede cuando el timón en las políticas de seguridad está controlado por quien no valora dos cosas: primero, la llamada cifra negra y, segundo, la diferencia entre la seguridad objetiva y la seguridad subjetiva. Malas noticias: en México esto sucede todo el tiempo por todos lados.

Comienzo con esta sencilla pregunta: ¿alguna vez le ha pasado que escucha a la autoridad decir que la seguridad mejora y justo en ese momento usted se da cuenta que se siente más inseguro? Si así le ha sucedido, es normal. ¿Por qué? Porque cuando las autoridades hablan de la inseguridad se refieren a una cosa y cuando usted se siente inseguro se refiere a otra. Veamos.

Las autoridades miden la inseguridad según el número de delitos que registran, pero los ciudadanos la medimos de otra manera. Vamos por partes porque esto no es sencillo. Hablemos primero de la llamada cifra negra. Así se le dice a todos los delitos que suceden pero no son denunciados. ¿Sabía usted que en México los delitos registrados equivalen más o menos al diez por ciento del total? Es decir, una mínima fracción de los delitos llegan a noticia de la autoridad y con esa pequeña parte del problema los gobiernos miden la inseguridad. Todo mal.

Se entiende que la inseguridad objetiva equivale a la suma de eventos donde hay víctimas de daños a los derechos y al patrimonio. La gente en la calle es víctima con una frecuencia nueve veces mayor a la que registran las autoridades a través de las denuncias. Con esto usted ya tiene suficiente para saber por qué cuando una autoridad sale a decir que la seguridad mejora porque los delitos bajan, los ciudadanos muchas veces se sienten igual o más inseguros.

Pero el asunto es aún más complejo. Hay otra mundo en este tema y se llama inseguridad subjetiva. Es el mundo de la percepción y “puede medirse como el porcentaje de la población para el cual el crimen es su principal preocupación”. ¿Y cómo anda México en ese ámbito? Mal y empeorando. La empresa de estudios de opinión pública Parametría acaba de informar que en marzo de 2015, por primera vez en la historia del registro (nueve años), el noventa y seis por ciento de las personas adultas encuestadas reportó que percibe al país poco o nada seguro. En una palabra, todos.

¿De qué está hecha esta percepción? De muchas cosas. Puede tener que ver con la ocurrencia de delitos, pero también puede no ser el caso. El reporte antes citado nos ayuda a entender: “La percepción de inseguridad puede estar relacionada con factores distintos al crimen realmente ocurrido, como la exposición al crimen por parte de amigos o conocidos, el grado en que el crimen tiene cobertura en los medios, la confianza en las instituciones policiales y la disponibilidad de información estadística”.

En síntesis, las autoridades miden la inseguridad según el registro de delitos con el que cuentan. En cambio, los ciudadanos medimos la inseguridad según nuestra experiencia como víctimas o la de personas cercanas, según la información sobre crimen y violencia que recibimos desde los medios de comunicación, según el nivel de confianza que tenemos hacia la policía y según la información estadística que tenemos sobre lo que realmente pasa con el delito (de hecho, otras fuentes reconocen aun más factores).

Son dos relatos incompatibles: el oficial y el ciudadano. Y mientras el timón de las políticas de seguridad lo traiga quien no acusa recibo de esto, jamás mejorará la seguridad para la gente. Lo dicho, es como dejar la política de salud en manos de quien no distingue entre la salud y la enfermedad. Ya lo sabe: la inseguridad y la incidencia registrada de delitos son dos cosas muy distintas. A usted le dicen lo contrario y así le mienten a diario.

 

@ErnestoLPV