Redacción Animal Político · 11 de mayo de 2023
Los ingresos presupuestarios en México son los recursos financieros con los que el gobierno mexicano puede contar durante un año fiscal para financiar sus programas y proyectos. Dichos ingresos se dividen en dos categorías: los tributarios y no tributarios. Los tributarios son aquellos que el gobierno obtiene mediante la recaudación de impuestos, como el Impuesto Sobre la Renta (ISR), el Impuesto al Valor Agregado (IVA) o el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Estos impuestos representan la mayor fuente de ingresos para el gobierno mexicano: tan solo en 2022 representaron el 57.6 % del total de los ingresos obtenidos por el gobierno federal.
Por otro lado, los ingresos no tributarios son aquellos que el gobierno obtiene de otras fuentes, como la venta de bienes y servicios, el arrendamiento de propiedades del gobierno, la explotación de recursos naturales y las transferencias del sector público. Dentro de este rubro se encuentran los ingresos petroleros, que en su conjunto representaron durante 2022 el 22.4 % del total de los ingresos presupuestarios. Así, tan solo entre impuestos y energéticos se obtienen cerca del 80 % de los recursos gubernamentales disponibles.
De acuerdo con la Ley de Ingresos (LIF) 2022, el año pasado se esperaba que ingresaran a las arcas del gobierno 6.1 billones de pesos y, con base en lo reportado por la Cuenta Pública 2022, los ingresos fueron de 6.6 billones de pesos. Es decir 430 mil millones de pesos más que lo que se esperaba, en gran medida gracias al incremento de los recursos obtenidos vía el petróleo, que generaron 394 mil millones de pesos extra a los que se estimaron en la LIF 2022.
Pero más allá de observar qué ha sucedido de un año para otro, es fundamental ver una fotografía más completa de lo que ha sucedido con los ingresos gubernamentales en los últimos años. El dato más alarmante es el referente a la recaudación tributaria, ya que en términos reales se observa un decremento de 9.3 % entre 2019 y 2022, mientras que en ese mismo periodo el aumento real de 31 % en los ingresos petroleros ha mantenido estables los ingresos presupuestarios; estos últimos de 2019 a 2022 han crecido, descontando la inflación, en 4.2 %.
Desde siempre, el presidente López Obrador ha apostado por aumentar los recursos del gobierno a través de los ingresos petroleros, situación que hasta ahora le ha resultado. En lo que va de su administración estos han crecido, en promedio, cada año 13.4 % desde 2019, lo que ha permitido mantener los ingresos del gobierno federal estables y en niveles previos a la llegada de esta administración. Pese a ello, sabemos que el precio del petróleo ha sido históricamente inestable y existen muchos factores que afectan su fluctuación en el mercado internacional, por lo que es difícil prever con precisión cómo evolucionará en el largo plazo y por ende los ingresos disponibles para el gobierno.
En este contexto, es oportuno reflexionar si en conjunto a esta estrategia petrolera no es conveniente una reforma a la hacienda pública que permita no sólo ampliar los ingresos presupuestarios, sino también darles mayor estabilidad a lo largo del tiempo. Cabe recordar que México se encuentra por debajo de países como Cuba (37.5 %), Brasil (31.6 %), Argentina (29.4 %), Jamaica (27.7 %) y Uruguay (26.6 %), e incluso muy lejos del promedio latinoamericano que es de 21.9 %, en cuanto a cobro de impuestos como porcentaje del PIB. Y entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) somos el peor en recaudación tributaria.
Es un hecho que el compromiso de esta administración por no modificar ni crear nuevos impuestos tiene estancados los recursos que recibe el gobierno federal y hasta ahora la apuesta energética ha servido para mantener los ingresos similares a años anteriores, pero en un entorno macroeconómico incierto y con un mercado convulso es arriesgado cifrar las esperanzas presupuestarias en un solo proyecto.