Ingreso digno, nuevo paradigma

Redacción Animal Político · 27 de agosto de 2023

Ingreso digno, nuevo paradigma

La reducción de la pobreza gracias a la mejora de los ingresos laborales muestra que es posible convertir esta ruta como la vía para que las familias dejen de vivir en condición de pobreza.

Por ello, el paradigma económico de competir con bajos salarios debe cambiar, sobre todo con las perspectivas económicas que se avizoran con el “nearshoring” y el creciente reto de las vacantes que no se cubren. La apuesta debe ser crecer con innovación, productividad, ventajas competitivas de nuestra geografía y también con salarios dignos. En México ya hay empresas, organismos del sector privado y organizaciones de la sociedad civil comprometidas a impulsar el ingreso digno.

¿Qué implica lograr salarios dignos? Los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares (ENIGH 2022) y los de la medición de la pobreza del Coneval, son reveladores.

De 2018 a 2022 la pobreza bajó seis puntos, de 42 % a 36 %. La mejora provino, esencialmente, por el incremento de los ingresos por trabajo y sobre todo en los hogares de menores ingresos.

En los hogares del decil I los ingresos por trabajo subieron 30 %; en los del decil II, 14 %; en los hogares del decil III, 7 % y en los del IV al V, 6 %.

Sin embargo, no hay que perder de vista lo que falta por alcanzar: hay 35 millones de personas que trabajan y tienen ingresos inferiores a la línea de pobreza. Esa realidad laboral explica en mucho por qué todavía hay 56 millones de personas sin ingreso suficiente para adquirir una canasta básica (ingreso inferior a la línea de pobreza).

Gráfica que describe la reducción en la pobreza de 2020 a 2022 de acuerdo a la ENIGH y Coneval.

Trazando la ruta

Hay que diferenciar los conceptos para avanzar en esta iniciativa. Salario Mínimo es el monto oficial, legal que cada fin de año acuerda el gobierno conjuntamente con los sectores obrero y patronal; para este 2023 el mínimo general está fijado en 6,210 pesos mensuales.

Aún con los ajustes que ha tenido en los últimos años, el salario mínimo sigue estando por debajo de los ingresos que se requieren para que una persona que trabaja pueda superar la línea de pobreza de dos personas, dado que apenas alcanzaría para adquirir 1.5 canastas básicas. Al salario mínimo legal -salvo en la frontera- le faltan 2,400 pesos para que quien trabaja supere el umbral de pobreza, y pueda adquirir dos canastas básicas, pues el salario debe servir para mantener a quien trabaja y su familia, y en México por cada persona que trabaja hay una más que depende (generalmente niñas y niños).

En algunos años, el salario mínimo legal será lo suficiente para dos canastas básicas. Ese es el compromiso del sector patronal en la Comisión Nacional de Salarios Mínimos.

Por eso, mientras el mínimo legal llega al “umbral de pobreza”, toca a las empresas formales, especialmente a las grandes y medianas, asumir el ingreso digno. Y para ello deben tomar conciencia sobre qué se necesita para vivir, con lo indispensable, pero sin penurias y con decoro, con dignidad.

Salario Suficiente es la remuneración mínima que se propone como primer paso, de la decisión empresarial por avanzar en la ruta del salario digno. Es un monto equivalente a dos canastas básicas; y en monto redondeado son 8,600 pesos al mes, libres, permite superar el umbral de pobreza, desde ya, sin esperar al “salario mínimo legal”. Por eso el primer paso al ingreso digno son nóminas libres de salarios de pobreza, nadie que gane menos de 8,600 pesos al mes.

En México, hay 8.6 millones de personas trabajadoras con empleo formal, en la IP registradas ante el IMSS, que carecen de salario suficiente para superar el umbral de pobreza, ganan menos de 8,600 pesos al mes (Datos IMSS, 31 mayo 2023).

Gráfica que describe la escala del trabajo: qué cantidad de personas tienen qué tipo de trabajo y cuánto reciben por él.

Ingreso Digno es el objetivo, lo “suficiente” es apenas el primer paso. El monto del salario digno depende de cada lugar, pues debe ser lo suficiente para una “canasta” de bienes y servicios que va más allá de la “canasta básica”, y permite a las personas que trabajan y a sus familias vivir con dignidad. No hay un monto fijo, pues depende  de cada ciudad y región del país. Es un objetivo que se logra con planes de mejora, pues requiere alinear el incremento en productividad con la mejora del salario y las remuneraciones (pues también los apoyos en comida, transporte y otras “prestaciones” similares suman al ingreso).

Gráfica que describe cuánto es un salario suficiente y lo que debería ser un salario digno.

Iniciativas empresariales han planteado que un salario digno ronda los 12,400 pesos al mes, pero no hay un monto fijo, puede ser mayor o menor a eso. Una familia requiere lo doble; es decir, dos personas ganando salarios dignos para que una familia de cuatro personas aspire a una calidad de vida adecuada.

Empresas asumen compromiso

El futuro inmediato abre oportunidades para que millones de mexicanos que trabajan puedan alcanzar un mejor nivel de vida. Tras la pandemia, comienza a repuntar la economía, se controla la inflación, se acelera el paso para la relocalización de empresas (nearshoring) y la “revolución digital” no se detiene.

Todo esto impactará en el campo laboral; por ello es indispensable considerar que, los “trabajos del futuro” no pueden ser trabajos sin derechos y en las empresas no debe haber nóminas con salarios de pobreza.

La buena noticia es que organismos nacionales empresariales como Coparmex, Canacintra, USEM y AliaRSE, así como diversas iniciativas locales como México Digno en Chihuahua, Coincydes en Jalisco y la Alianza para la Prosperidad en Guanajuato, coinciden en el compromiso de impulsar el ingreso digno. Así lo manifestaron hace unos días en el evento realizado en CEMEFI (18/08/2023).

El ingreso digno es una iniciativa netamente empresarial y de carácter voluntario; no se puede imponer por decreto, ni depende de decisiones del gobierno. Surge desde la conciencia por contribuir a construir un camino donde las personas que trabajan no vivan en pobreza.

También es una apuesta por un nuevo paradigma económico y laboral que pone a las personas al centro y que apunta a mejorar la productividad no a costa de, sino gracias a quienes trabajan, incluso en los trabajos menos calificados. Puede ser parte de la respuesta frente a la falta de personal y las vacantes que no se cubren. Y es por supuesto una obligación moral para quienes dicen ser “empresas socialmente responsables”.

@FrenteaPobreza