blogeditor · 28 de abril de 2015
Por: Luis Mauricio Torres Alcocer
Afortunadamente, el tema del dominio del idioma inglés como una herramienta para elevar la competitividad se ha posicionado en la agenda pública este año. A finales de enero, Mexicanos Primero lanzó “Sorry. El aprendizaje del inglés en México”, en donde revela que un dramático 79% de los egresados de secundaria tiene desconocimiento total del idioma y 18% no obtiene el nivel esperado por las autoridades educativas. Lo anterior, a pesar de que existen programas de enseñanza del inglés en secundaria desde 1926 y el Programa Nacional de Inglés en Educación Básica (PNIEB) desde 2009.
Desarrollar esta habilidad en la población es fundamental parar generar, atraer y retener talento e inversiones. Es por esta razón que el IMCO ha participado desde el año pasado en la iniciativa “Inglés para la competitividad y la movilidad social”, un grupo de trabajo que involucra a organizaciones sociales, académicas y empresariales. Dicha iniciativa busca promover una agenda de políticas públicas cuyo objetivo sea incrementar el nivel de dominio del idioma inglés en la población mexicana.
[contextly_sidebar id=”dXOa5rUvLQKCpCGIEXMVDC3iwbYkizau”]Los beneficios de tener un mejor nivel de inglés deberían ser evidentes para las autoridades. En términos agregados, el inglés puede ser una herramienta que eleve la productividad y la competitividad del entorno empresarial de los países. Evidencia de lo anterior se encuentra en las altas correlaciones entre el nivel de dominio del idioma –medido en términos del English Proficiency Index de Education First–, los índices de Competitividad Internacional del IMCO y el de Innovación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. A nivel individual, saber inglés puede significar mayor probabilidad de encontrar empleo y salarios entre 28%[1] y 50%[2] más altos.
La pregunta es ¿qué podemos hacer ahora mismo para impulsar el manejo del inglés en México? En términos de política pública, adelantamos algunos puntos para mejorar esta competencia:
1. Lo que no medimos, no nos importa
Buscar agujas en un pajar, con la luz apagada, es más fácil que conocer el dominio del idioma inglés que tienen los mexicanos. Debemos considerar que lo que no se mide no se puede mejorar y lo que es peor, lo que no se mide, no nos importa. Estudios como el de Mexicanos Primero abren las puertas al análisis; sin embargo, no existen cifras oficiales que nos digan cuánta gente habla inglés y mucho menos con qué nivel. Tampoco conocemos los resultados de evaluaciones oficiales a programas de inglés en educación básica.
Para resolver la falta de información sobre el tema debemos comenzar a medir las competencias en inglés por dos frentes. El primero, monitorear periódicamente la presencia de esta competencia en la fuerza laboral. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), levantada por el INEGI trimestralmente, hace preguntas asociadas al nivel educativo de las personas. Esta encuesta puede ser un excelente lugar para comenzar a preguntar sobre el manejo del inglés. Sin embargo, no debe perderse de vista que si bien las encuestas de autorreporte pueden darnos un mejor panorama sobre la existencia de dicha habilidad, ésta no es la forma ideal para conocer el nivel de dominio. Por lo anterior, el segundo frente se refiere a una evaluación del nivel de inglés a través de exámenes estandarizados, al menos en educación básica. Es necesario implementar pruebas que evalúen objetivamente el dominio del idioma. En este sentido, Planea (la prueba que sustituye a ENLACE), podría incorporar un módulo sobre esto.
2. Los recursos materiales y humanos actuales no son suficientes
Los esfuerzos de la política educativa nacional como el Programa Nacional de Inglés en Educación Básica (PNIEB) no han sido del todo eficaces, principalmente, por falta de maestros capacitados. Algunas estimaciones de la SEP indican que necesitaríamos 85 mil maestros adicionales en educación básica para lograr una cobertura total del programa. ¿Cómo podemos solucionar esto en el mediano plazo? Sin duda no lo haremos con la infraestructura y los recursos humanos con que actualmente cuenta el sistema de educación pública.
Al tomar en consideración dicha situación, tenemos tres opciones que podrían aliviar el déficit de manera relativamente rápida y con pocos recursos:
3. Debe construirse sobre los cimientos, no empezar de cero cada vez
El PNIEB es un gran esfuerzo de la Subsecretaría de Educación Básica que pudo ser la semilla alrededor de la cual se articulara un verdadero Plan Nacional de Inglés. Sin embargo, hemos hecho lo contrario. Dicho programa nació como piloto en 2009 y generó un plan ordenado que incorporaba los lineamientos de enseñanza del programa de manera gradual, definió objetivos de nivel de inglés para los alumnos de todos los años de educación básica y diseñó un plan curricular integrado de tercero de preescolar a tercero de secundaria. No obstante, en 2013 el PNIEB pasó a formar parte del Programa de Fortalecimiento de la Calidad en Educación Básica y se desapareció la Coordinación Nacional de Inglés. Lo que necesitamos es fortalecimiento institucional y estas acciones no van encaminadas a este objetivo.
Además, es necesaria una articulación secuencial de la asignatura de inglés desde preescolar hasta preparatoria. Sí, eso implica una coordinación mucho mayor entre las áreas de Educación Básica y Media Superior. Pero el trabajo no queda ahí. Las universidades han subsanado las deficiencias en el dominio de inglés durante mucho tiempo. Es hora de dar continuidad al currículo de forma que la educación superior pertenezca a este esfuerzo. Además, un verdadero Plan Nacional de Inglés debe incluir a la capacitación laboral en idiomas como componente principal de la estrategia.
4. ¿Qué estado será el campeón en cobertura de la enseñanza de inglés?
El grupo de “Inglés para la competitividad y la movilidad social” ha planteado como su principal objetivo el impulsar una Agenda Nacional de Inglés en donde los esfuerzos de política educativa sean de carácter federal. Sin embargo, los estados tienen gran parte de la responsabilidad de lograr una cobertura total en los programas de inglés. El PNIEB es una iniciativa nacional, impulsada por la SEP a nivel federal, pero la participación de los estados en el programa es opcional: los estados administran los recursos y designan coordinadores estatales del programa.
Entre junio y julio de este año, nueve entidades celebrarán elecciones para gobernador. Una pregunta central en materia educativa dentro de las plataformas presentadas será ¿qué candidato o gobierno estatal se planteará como meta la cobertura total del inglés durante su administración? Más que una pregunta, es un reto.
* Luis Mauricio Torres es Investigador del IMCO.
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[1] Delgado Helleseter, Miguel, y U. of California Santa Barbara. English skills and wages in a non English speaking country: findings from online advertisements in Mexico. 2013.
[2] Education First. EF English Proficiency Index. 2013.