INE, el villano favorito

blogeditor · 18 de marzo de 2015

INE, el villano favorito

Y quién no podría simpatizar con la idea de culpar al INE de todos los males contemporáneos de nuestra democracia de papel. Las televisoras no paran de decir que es una institución ‘cara’ y ejemplo ilustrativo de la burocracia autoritaria, sobre todo tras la reforma que prohibió la compra de tiempo aire en radio y televisión. La comentocracia lo aborrece porque no está formado de ciudadanos puros sin pecado concebido. Los partidos políticos, mientras tanto, lo acusan de parcial, sumiso y, aunque suene un poquito contradictorio, de autoritario.

Parcial por obedecer a los intereses de los partidos cuando el método de selección de consejeros acordado por ellos mismos es, faltaba más, un ejercicio de repartición partidista.

[contextly_sidebar id=”GKYUbLhNKc3XgnRiEDlxu7gYIpD2jkHO”]Sumiso por no mostrar firmeza al momento de hacer valer una ley electoral que da al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación la última palabra a la hora de sancionar comportamientos ilegales de los partidos. Un Tribunal que, tan sólo para ilustrar el caso de los múltiples y recientes combos publicitarios del PVEM, ha sido dadivoso en extremo con exasperantes amonestaciones públicas frente a lo que, paradójicamente, reconoce como comportamientos que vulneran la equidad de la contienda. Ya en el pasado reciente se han visto casos más aberrantes, frente al mismo partido y práctica alevosa, como cuando el TEPJF decidió anular lisa y llanamente uno de los procedimientos sancionadores que pudo haber sido uno de los castigos más severos por compra ilegal de tiempo aire en televisión. Me refiero a la compra de productos integrados que el Verde realizara en 2009 a través de los actores Maite Perroni y Raúl Araiza. Y del caso Monex mejor ni hablamos.

Autoritario porque, tras abandonar siete partidos la mesa del Consejo General el pasado miércoles 18 de febrero, su presidente, Lorenzo Córdova Vianello, ha declarado que la autoridad electoral no puede supeditarse a sus exigencias políticas. En la lógica declarativa de los inconformes, el INE ha dejado de ser un órgano colegiado para convertirse en un grupo de subdirectores que deberían acatar las indicaciones del presidente en turno.

Claro que todos los partidos ahora enfurecidos por la actitud bandolera del PVEM han dirigido sus baterías hacia el INE sin, como es costumbre, reconocer su ineptitud histórica para regular los gastos en comunicación social de gobiernos y servidores públicos. Doce días para promover la imagen de servidores públicos (¡¿incluyendo diputados plurinominales!?) bajo el pretexto de ‘rendir ’ su informe de labores es uno de los tantos zombies comunicacionales que hoy rondan el mundo electoral post-apocalíptico.

Todas las fuerzas políticas han asumido, tolerado y promovido que los consejeros electorales sean correas de transmisión de los partidos para luego, sorprendentemente, descubrir que la dupla PRI-PVEM pasa más voltaje que todos los demás. Se critica la impericia política del actual presidente como dicta el manualito electoral en los últimos 20 años. Haga que el árbitro juegue y trasládele la responsabilidad de los resultados electorales. Así, si el electorado se aleja de su partido será por culpa de las trampas de alguien más y no de sus propios errores. Una estrategia electoral rentable en el corto plazo aunque contraproducente a medida que el INE se desgasta política y éticamente.

Todos los partidos deben de regresar a la mesa del consejo general porque ese es el espacio, bueno o malo, que ellos mismos construyeron para dirimir las diferencias político-electorales. Construir el escenario para desmontar nuevamente al INE es un error político fundamental en donde los únicos ganones serán la dupla PRI-PVEM. Del mismo modo, permitir que el proceso electoral 2015 siga siendo la burla del tucán pone a nuestra democracia en peligro de extinción. Y ese reclamo va tanto para los consejeros del INE como para los magistrados del Tribunal.

 

* Julio Juárez Gámiz (@juliojuarezg) es Investigador del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM