India: La tercera potencia

Rubén Aguilar · 15 de febrero de 2011

El actual PIB de la India es de 3.3 billones de dólares, tres veces el de México, que la sitúan como la séptima economía del mundo. En el 2030 será la tercera, por debajo de China y  Estados Unidos, y en el 2050 la segunda ubicada ya por arriba del último.

La economía de la India sólo creció al 1 % anual de la independencia, en 1947, hasta 1990. A partir de ese año, cuando se hacen las reformas orientadas a promover la economía de mercado, las tasas de crecimiento se empiezan a disparar. En la última década lo ha hecho al 8 % anual.

La India de ahora, como también China, ofrece una enorme contradicción, por un lado es una gigantesca economía, pero de otro lado tiene todavía enormes problemas sociales y cientos de millones de gentes viven en pobreza y pobreza extrema. El per cápita es de apenas 2,900 dólares.

La actual población es de 1,200 millones, sólo menor a la de China con 1,300 millones, pero lo más seguro es que en el 2025 supera a esta. Unos 100 millones de indios hablan  inglés que les da ventajas, para competir en ciertas áreas de los servicios a nivel mundial.

En la India sólo el 63 % de la población sabe leer, contra el 91 % de los chinos, y mientras que en China la población urbana es del 43 % los indios en esa condición son apenas el 29 %. En México más del 80 %.

Es cierto que la India produce el doble de ingenieros y licenciados en informática que Estados Unidos, pero sólo el 4.2 % está realmente capacitado, para trabajar en una empresa de informática y sólo el 17.8 % está en condiciones de encontrar un trabajo en su país.

La India, a pesar de su pobreza, es una potencia militar. Tiene armas nucleares. Al año gasta 30,000 millones de dólares, el 2 % mundial,  en sus fuerzas armadas que tienen un millón 300 mil efectivos. Los países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU ven con simpatía que la India se incluya como uno de ellos.

El país destinado a ser la tercera economía del mundo ha trazado y seguido un proyecto que le ha permitido crecer y disminuir la pobreza extrema y ampliar sus clases medias, pero todavía faltan mucho para que la India pueda sacar de la miseria a cientos de millones de sus habitantes.