Inclusión financiera y empoderamiento de las mujeres

blogeditor · 15 de agosto de 2017

Inclusión financiera y empoderamiento de las mujeres

La semana pasada se dio un gran paso hacia el empoderamiento económico de las mujeres, la inclusión financiera, y la transparencia y rendición de cuentas en materia de igualdad en el sector financiero mexicano. Se ha sentado un precedente sólido y es importante hacerlo notar.

El secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña, firmó las modificaciones a la Circular Única de Emisoras, a fin de que a partir de este mes todas las empresas y vehículos de inversión que cotizan en bolsa de valores estén obligadas a hacer pública su información respecto de hombres y mujeres que conforman sus consejos de administración y órganos de decisión, respectivamente. La Banca de Desarrollo mexicana firmó “He for She” de ONU Mujeres como parte de este compromiso.

¿Que significa esto?

  • Que será necesaria la rendición de cuentas en materia de igualdad en las empresas y vehículos de inversión que cotizan en bolsa. Sabremos cuántas mujeres, cuántos hombres y en dónde están en dichas empresas.
  • Se dará visibilidad a los puestos que ocupan las mujeres en las mismas, y será una manera no sólo de generar conciencia sobre la importancia y peso de las mujeres en la toma de decisiones, sino de incentivar su participación en los niveles de toma de decisión con alto impacto.
  • Se consolidarán y desarrollarán programas específicos para el empoderamiento de las mujeres en el sector financiero a partir de programas de educación y capacitación, diseñados para las mujeres que se desenvuelven en los centros urbanos, en el campo y en las micro, pequeñas y grandes empresas.

México se suma así a países como Australia, Chile, República Checa, Japón, Polonia Portugal, Luxemburgo y Suiza, que desde 2013 están buscando el balance de género en los puestos ejecutivos de las empresas que cotizan en bolsa y las empresas paraestatales. Hay países en los que han impuesto cuotas obligatorias de mujeres en juntas directivas, como son Israel, Francia, Islandia y Noruega, Austria, Bélgica, Grecia e Italia. En 17 de los 35 países que forman parte de la OCDE ya se requiere por ley o regulación la divulgación del balance de género en sus juntas directivas.

¿Por qué es importante? Veamos algunos datos que hablan por sí solos.

Si bien las mujeres representan la mitad de la población del mundo su participación económica y financiera es limitada. Esto afecta a hombres y mujeres por igual, impidiendo el desarrollo global de los países y las sociedades.

Si todos los países se acercaran a la mejor tasa de igualdad de género existente en su región, el alza en la economía global sería equivalente al tamaño del actual PIB combinado de Japón, Alemania y el Reino Unido, según un estudio del McKinsey Global Institute.

Se calcula que para 2020, cerca de mil millones de mujeres entrarán a la economía mundial. Esto representa una fuerza de trabajo y un mercado emergente comparable a la población de países como China o la India, señala el Foro Económico Mundial.

ONU Mujeres dice que la productividad en América Latina podría aumentar en un 25 % si se desbloquearan los obstáculos que impiden que el potencial femenino se desarrolle en el ámbito del emprendimiento.

Según Catalyst, las empresas con más mujeres en las juntas directivas son 16 % más rentables que las demás y aquellas en las que el número de mujeres es superior al de los hombres en sus consejos directivos obtienen una rentabilidad sobre el capital invertido de un 26 % superior comparado con las demás. Aquellas en las que hay alta representación femenina en sus juntas directivas durante un período de 4 ó 5 años registran tasas de rentabilidad sobre las ventas 84 % superiores.

Las cifras lo dicen, la igualdad es un buen negocio.

¿En dónde estamos y qué falta?

En los países de la OCDE, el sector privado sigue siendo el más atrasado respecto al empoderamiento de la mujer. Gabriela Ramos, Directora de Gabinete de la OCDE, destacó en el encuentro “La inclusión de las mujeres en espacios de dirección empresarial: perspectiva global y latinoamericana” que además, las mujeres mexicanas ocupan menos del 5 % de los lugares en las juntas directivas. Esto nos pone en los lugares más bajos dentro de los países de la OCDE, por debajo de Colombia y Brasil, en donde ocupan el 11 % y el 6 % respectivamente.

Las mujeres en la OCDE tienen menos posibilidades de ser auto empleadas y tener empleados, los cual no es sino un reflejo de los obstáculos a los que se enfrentan en materia de emprendimiento, capacitación, acceso a redes relevantes y sobre todo, acceso a financiamiento.

Verónica Zavala, Representante del BID en México, destacó en el mismo evento otras cifras que resultan igual de reveladoras: sólo un 8 % de mujeres alcanza el nivel de la presidencia en las empresas frente a un 92 % de hombres. En América Latina, en el sector privado, sólo el 5 % de los puestos de liderazgo en las compañías listadas públicamente están presididos por mujeres.

Colombia es el país líder en la materia y tiene la tasa más alta en la región con un 13.4 % de mujeres en los directorios ejecutivos de las empresas tanto del sector público como privado.

Evidentemente, es mucho lo que queda por hacer en materia laboral y para incrementar la participación de las mujeres en la economía. La firma de la semana pasada es un paso sólido y muy importante hacia el empoderamiento económico de las mujeres y nos corresponde como sociedad civil dar seguimiento y exigir rendición de cuentas en materia de igualdad en éste y todos los ámbitos.

El día de la firma, cuando los titulares de la Banca de Desarrollo firmaron, fue muy simbólico que solamente se levantaran hombres a dar cuenta de la Banca de Desarrollo. Ana Güezmes, representante de ONU Mujeres en México, fue la única mujer que firmó y ella representaba “He for She”. Esperemos que los próximos años por lo menos la mitad de los titulares de la Banca de Desarrollo en México sean mujeres.

Por último, quiero mencionar y dar un reconocimiento a una mujer que ha trabajado en el impulso de esta transformación, la senadora Cristina Díaz. La iniciativa que presentó en marzo para reformar la Ley del mercado de valores para el empoderamiento de las mujeres en el ámbito empresarial ha sentado un precedente importante para el país y logró impulsar, como puede imaginarse, con enorme resistencia esta propuesta. Vale la pena tenerla presente, pues puede servir de base para otras reformas que busquen igualdad de género y empoderamiento femenino en el ámbito educativo y en la sociedad civil, por mencionar un par, pero ese es tema de otro artículo.

Me quedo con buen sabor de boca por los cambios que vivimos la semana pasada, por la enorme ventana de oportunidad que se está abriendo a favor de la igualdad y por la cantidad de voces y personas que se están sumando a esta transformación.

Si, queda mucho por hacer, pero para llegar a donde queremos es necesario dar el primer paso. Felizmente, ya se ha dado.

 

@LaClau