Redacción Animal Político · 22 de junio de 2025
México destaca por su activismo social. Decenas de organizaciones atienden una amplia diversidad de temas y ámbitos en todos los rincones del país. Hay muchas enfocadas a impulsar acciones de inclusión de jóvenes oportunidad, quienes tienen mayores barreras para la empleabilidad por las desventajas acumuladas por contextos adversos como la pobreza, la mala calidad educativa, el abandono escolar y varias más.
Acción Ciudadana Frente a la Pobreza elaboró un estudio para la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno, que documenta las experiencias de este tipo de organizaciones especialistas en juventud. Son organizaciones de la sociedad civil (OSC) que operan programas con y para personas jóvenes, sobre todo los dedicados a la inclusión económica y la empleabilidad.
El estudio sistematiza respuestas a un amplio cuestionario en donde participaron 52 organizaciones, con un alcance notorio. Solamente el año pasado atendieron de manera directa a más de 123 mil personas jóvenes. Esto permite dimensionar el alcance que tienen para crear propuestas de valor conjuntas a ser presentadas a tomadores de decisión en espacios gubernamentales, el sector privado e incluso en esferas internacionales.
La Alianza Jóvenes con Trabajo Digno es una red multisectorial en la que participan organismos empresariales, centros de investigación y equipos académicos, cuyo propósito compartido es impulsar la agenda del trabajo digno para jóvenes en México, con un enfoque prioritario en jóvenes oportunidad, para que desarrollen todo su potencial y ejerzan sus derechos.
Jóvenes oportunidad son personas resilientes, creativas y con capacidad de resolución, que vienen de contextos adversos y que, al tener una oportunidad de inclusión social, educativa y de trabajo en condiciones dignas, aportan al crecimiento económico del país e inician un proceso de movilidad social.
Muchas de las OSC trabajan directamente en distintos territorios del país implementando programas con el fin de facilitar la inclusión económica y mejorar la empleabilidad de jóvenes oportunidad. 9 de las OSC tienen presencia nacional y muchas tienen trabajo en varios estados.
Priorizan a jóvenes en pobreza, con rezago educativo y fuera de la escuela y sin trabajo. Muchas realizan una labor de atención a jóvenes con otros factores de vulnerabilidad y exclusión social, como de la diversidad sexual, indígenas, con discapacidad y en conflicto con la ley.

La acción más común en los programas es el desarrollo de habilidades socioemocionales, salud mental y acompañamiento psicosocial. También son relevantes las acciones de apoyo y entrenamiento para conseguir empleo, de capacitación técnica y las acciones de inserción laboral.

Las OSC utilizan diversas vías combinadas para la atracción de jóvenes a su principal programa. La mayoría tienen presencia territorial “en calle”; atraen jóvenes desde otras instituciones que atienden jóvenes, utilizan anuncios en medios y redes o los atraen desde las escuelas.

Casi 3 de cada 4 organizaciones refieren tener relación o colaboración con entidades de gobierno para sus programas. La relación más frecuente es con los gobiernos municipales, seguido de gobiernos estatales y mucho menos con entidades del gobierno federal.

La forma más frecuente de relación con entidades de gobierno a través de los programas es su vinculación con programas de los gobiernos y el uso de espacios públicos para realizarlos. Resulta relevante que varias tienen interlocución con instancias de gobierno para propuestas de política pública y las menos tienen acceso a fondos o apoyos económicos del gobierno. Algunas, incluso, prestan servicios especializados a instancias de gobierno.
A nivel de inserción laboral, casi la mitad de las OSC participantes en el estudio tienen resultados sobresalientes, incluso del orden de 80 %.
La mayoría ejecuta acciones de inserción laboral y vinculación con empresas y entidades empleadoras: tienen acceso a vacantes y bolsas de trabajo, consiguen tutorías, mentorías y pláticas para jóvenes; otras logran que sus empresas aliadas las vinculen a otras empresas o cuentan con participación de empresas en ferias de empleo.

Además del ámbito laboral, las OSC también tienen acciones enfocadas a la formación de docentes y a la vinculación con instituciones educativas, en su mayoría en el nivel bachillerato o educación media superior (EMS).

Esta sistematización de la experiencia sobre las acciones que realizan las OSC que atienden a personas jóvenes busca dimensionar y visibilizar el valor público y social que aportan a la sociedad en su conjunto.
En las conclusiones se recuperan las principales fortalezas del quehacer de las OSC, que posibilitan la creación de propuestas de valor:
Las OSC de la Alianza tienen una apuesta estratégica por jóvenes como sujeto social colectivo para el ejercicio de derechos, especialmente jóvenes en exclusión y contextos adversos. El protagonismo de jóvenes en los programas es razón y fundamento de metodologías y modelos de trabajo.
En ese sentido, los programas implementados funcionan porque las OSC crean espacios seguros y amigables para que las personas jóvenes desarrollen su potencial y superen desventajas acumuladas. En el ADN de las organizaciones hay una perspectiva muy clara de juventud que supera visiones adultocéntricas y paternalistas.
El estudio también permite explorar áreas de oportunidad y retos hacia el futuro. La vitalidad, compromiso y entrega de las OSC son el principal activo que requiere ser acompañado y respaldado por las autoridades en distintos niveles de gobierno, así como por la iniciativa privada y, por supuesto, por otras organizaciones civiles.