Llamado a la memoria a un año del incendio de la estación migratoria de Ciudad Juárez

Redacción Animal Político · 26 de marzo de 2024

Hace un año, 40 hombres migrantes detenidos murieron en una estación migratoria en Ciudad Juárez, abandonados y dejados a su suerte entre el humo y las llamas. Ninguna autoridad migratoria ni guardia ni nadie tuvo un criterio propio ni ética ni sensibilidad para quitar la llave que impedía que aquellas personas pudieran hacer algo para salvar sus propias vidas.

El incendio en la estación migratoria cobró vidas, arrebató futuros, irrumpió y violentó la subjetividad colectiva. Desarticuló familias enteras y sobre todo dejó una deuda histórica con el hecho migratorio. Ante estas situaciones donde el Estado tiene toda la responsabilidad, alzamos la voz para decir ni olvido ni perdón, y exigir la no repetición.

Para que el Estado garantice el derecho a la no repetición tendría que dejar de criminalizar la migración, porque mientras siga considerándose un tema de seguridad nacional y se siga colocando a la extranjería como amenazante, operarán políticas xenófobas cuya narrativa escala a actos de odio. La detención y privación de la libertad de las personas extranjeras en las estaciones migratorias y estancias provisionales no deben ser la regla ni estos lugares deben ser nombrados espacios de alojamiento, toda vez que las personas se encuentran en contra de su voluntad, desinformados, violentados y desubjetivados.

Hoy en día, las personas extranjeras que van de paso por México o deciden quedarse en México y son colocadas en estos espacios de privación de libertad, continúan siendo víctimas de discursos y narrativas xenófobas por parte de agentes del Instituto Nacional de Migración, guardias y personas que operan las estaciones. Se ha detectado que muchas de las personas detenidas son trasladadas a estaciones al sur del país, muchas veces sin que se les notifique ni a ellas ni a sus familiares, quienes padecen de angustia por desconocer su paradero.

Es importante que estos hechos no queden en el olvido y se haga un llamado a la memoria, a crear la narrativa sobre las percepciones e impactos. Que se apueste por los nombres propios, por las historias de vida y por las diversidades de las personas extranjeras en México.1 Es urgente que la política migratoria comience a apostar por la vida.

A un año del incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez, y a un año de que las personas extranjeras sigan siendo vulneradas, negadas y anuladas en estos espacios de detención y privación de libertad, continúa la militarización como parte de la “solución”.

Porque migrar no es un delito, apostamos por la vida ante la violencia que aqueja a las personas en contexto de movilidad humana.

@SinFronterasIAP

 

1 Pérez Vilar, Natalia, “Testimonio y confesión: respuestas ante la memoria obturada”. En Martín Reyes Pérez y Manuela Camus (ed.), Testimonio, sobrevivencia y sujeto (pp. 15-54), Guadalajara: Universidad de Guadalajara.