¿Cómo se brindará servicios de salud a la mitad de la población?

blogeditor · 24 de marzo de 2022

¿Cómo se brindará servicios de salud a la mitad de la población?

A más de tres años del inicio de esta administración, aún no hay claridad ni certeza de la estrategia que seguirá el gobierno para atender a las más de 60 millones de personas que carecen de servicios de salud asociados a su empleo y que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad. Esta preocupación se agudiza frente al reciente anuncio hecho por el gobierno federal, que señaló que el IMSS-Bienestar será ahora el mecanismo mediante el cual se centralizarán los servicios de salud en el país y se atenderá a más de la mitad de la población sin seguridad social. El gobierno mencionó también que se invertirán 200 mil millones de pesos para mejorar el sistema, sin especificar con qué temporalidad se asignarán dichos recursos ni de dónde provendrán. 1 Este anuncio causa incertidumbre sobre qué pasará con el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), creado en 2020, para este propósito y que aún está operando. Con el fin de tener mayor claridad se establece un breve recuento:

En abril de 2019, el gobierno federal anunció la creación del INSABI, que sustituiría al Seguro Popular y que sería la herramienta estratégica para brindar servicios de salud y medicamentos gratuitos a más de la mitad de la población que no cuenta con seguridad social. Un mes después se reformaron varias leyes, incluida la Ley General de Salud, para dar paso en enero de 2020 al INSABI. 2 Incluso, la estrategia prioritaria número 1 del Plan Sectorial de Salud 2020-2024 (PSS) publicado en 2020 consistía en fortalecer al INSABI para garantizar la atención médica y hospitalaria de la población abierta.

Si bien el arranque del INSABI en enero de 2020 se vio impactado por la pandemia de COVID-19, a más de dos años de su creación pareciera que el gobierno federal ha dejado de lado el propósito de fortalecer al INSABI y apuesta ahora por el IMSS-Bienestar. Sin embargo, este anuncio deja muchas dudas, por ejemplo, ¿el gobierno ha delineado un plan adecuado basado en un enfoque de derechos para la transición al IMSS-Bienestar? ¿De dónde provendrán los recursos que se destinarán al IMSS-Bienestar? ¿Qué sucederá con el INSABI y algunos de sus mecanismos como el Programa de atención a la salud y medicamentos gratuitos para la población sin seguridad social laboral, o el FONSABI, fideicomiso que financia principalmente enfermedades de alto costo?

Más importante aún es preguntarnos, ¿logrará el IMSS-Bienestar superar algunos de los desafíos que en estos dos años el INSABI no pudo resolver? Resaltamos al menos cuatro desafíos del INSABI que es importante que el nuevo modelo tome en cuenta:

  • Aumento de población sin seguridad social. De acuerdo con el CONEVAL, el porcentaje de población que carece de acceso a servicios de salud aumentó 12 puntos porcentuales, pasando de 16.2% en 2018 a 28.2% en 2020. Esto es, 15.6 millones de personas más declararon no tener acceso a servicios de salud en el año de la creación del INSABI.
  • Insuficiencia de recursos. El gasto per cápita del INSABI es el más bajo entre todos los subsistemas de salud pública. En 2021, fue de $3,058 pesos frente a $21,756 en Pemex y las Fuerzas Armadas o frente a $6,921 pesos en el IMSS. Este bajo gasto per cápita impacta la cobertura y calidad de los servicios que reciben sus pacientes.
  • Limitada cobertura de padecimientos. A pesar de que el PSS señaló que se atenderían todos los padecimientos para dar un servicio de salud universal, el INSABI sigue cubriendo un limitado número de padecimientos o enfermedades de alto costo y con barreras de edad, que dejan fuera a muchas personas. 3 Algunas enfermedades no cubiertas por el INSABI son el lupus eritematoso, la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa crónica, la enfermedad renal crónica, o algunos tipos de cáncer. Además, la infraestructura existente para la atención de padecimientos de alto costo es disímil entre entidades, por lo que en algunos estados no hay hospitales especializados para brindar los tratamientos necesarios.
  • Desabasto de medicamentos. En el INSABI persiste el desabasto de medicamentos. Por ejemplo, según un Informe de Transparencia en Salud, elaborado por Nosotrxs con datos públicos, el promedio de no surtimiento efectivo de recetas en unidades de primer nivel de la SSA-INSABI fue de 21% en 2020, es decir, una de cada cinco recetas no se surtió adecuadamente cuando la gente acudió a consulta.

Por lo anterior, es necesario que el gobierno sea transparente y brinde información detallada sobre cómo se llevará a cabo la centralización de los servicios de salud y justifique por qué este esquema es el más adecuado, las metas y objetivos que persigue, la temporalidad de dicha estrategia, los recursos que se asignarán y de dónde provendrán, y sobre todo claridad sobre la valoración del funcionamiento del INSABI en los últimos años, así como su rol futuro en el sistema de salud.  A la par, es fundamental que la nueva política pública o estrategia que se ha delineado incluya las opiniones y participación de las y los pacientes, quienes enfrentan y viven cotidianamente las carencias de los servicios de salud y cuyo derecho y calidad de vida depende de un adecuado diseño e implementación.

* Janet Oropeza es investigadora en el programa de Rendición de Cuentas y Combate a la Corrupción de @FundarMexico.

 

 

 

1 Cabe mencionar que el  Plan no se hizo público ni se encuentra en el portal de la Secretaría de Salud, de la Presidencia o del IMSS-Bienestar.

2 Adicionalmente, se anunció que el INSABI recibiría una inversión de 40 mil millones de pesos, que se tomarían del Fondo de Salud para el Bienestar (FONSABI), un fideicomiso del mismo Instituto.

3 Por ejemplo, para enfermedades lisosomales o para la hemofilia se establece una cobertura sólo para menores de 10 años o a quienes se les detecte la enfermedad antes de esa edad; para infartos al miocardio hay cobertura sólo para personas menores de 65 años.