Redacción Animal Político · 25 de agosto de 2024
Cuando el Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU (CED) emitió el informe de su visita a México en 2021, señaló que “La impunidad en México es un rasgo estructural que favorece la reproducción y el encubrimiento de las desapariciones forzadas y pone en peligro y causa zozobra a las víctimas (…)” y categorizó a las desapariciones como el crimen perfecto.
Recientemente ello acaba de comprobarse con la absolución de las cuatro personas imputadas por la desaparición de Guadalupe Barajas Piña, mejor conocida como la maestra Lupita, desaparecida el 29 de febrero de 2021 en Salvatierra, Guanajuato. El Tribunal de Juicio Oral de Acámbaro dictó una sentencia parcial y favorable a los presuntos perpetradores de estos crímenes, después de un mes de audiencias.
Cabe señalar que las organizaciones acompañantes advirtieron la importancia del caso, el único judicializado de los relacionados con la megafosa encontrada en Salvatierra, Guanajuato en 2020; sitio de exterminio en el que la Fiscalía sólo ha identificado 65 de 80 cuerpos localizados. “Este fallo es un terrible mensaje de impunidad que pone en riesgo a la familia de Guadalupe, a los familiares de las 65 personas identificadas y a todos los colectivos que buscan a sus seres queridos en Guanajuato”, señalaron en un comunicado, en la misma línea del informe del CED.
La impunidad autoriza que se sigan cometiendo estos crímenes, dijo el profe Javi, papá de la maestra Lupita y defensor de derechos humanos premiado por Front Line Defenders, frente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en febrero pasado, durante la audiencia sobre protección a las buscadoras, en la que, además, señaló:
“Nosotros somos testigos de la impunidad, la conocemos en carne propia. El Poder Judicial de Guanajuato ha absuelto en dos ocasiones a los responsables del homicidio de nuestro hijo Javier, a pesar de contar con el señalamiento de testigos presenciales, la geolocalización de un teléfono de los imputados y que se les encontró el arma con la que asesinaron a mi hijo, y que esa arma se ha utilizado en otros 15 asesinatos más. Las fiscalías no investigan, pero incluso cuando lo hacen, tampoco podemos llegar a la justicia”.
Este cúmulo de pruebas fue ignorado por el Poder Judicial de Guanajuato, del que se presume no sólo “la autorización” que dice el profe Javi, sino un pacto de impunidad activa con el crimen organizado, con el grupo delincuencial que cometió tan atroz serie de desapariciones y asesinatos en Salvatierra. En febrero había absuelto a estos criminales en dos ocasiones, el pasado 21 de agosto, se consumó una tercera determinación para dejarles libres. Los profes han dicho que impugnarán y que mantendrán la esperanza de que ahora no llegue la impunidad, en este y en otros casos.
Esa esperanza no es ingenua, mucho menos pasiva. Es la muestra de que la indignación y la rabia se han transformado en una exigencia terca de justicia, incluso frente a instituciones cooptadas por el crimen. Ese crimen autorizado del que habla el profe Javi. Abrazo a Los profes.
*Raymundo Sandoval (@ray_sandoval) es defensor de derechos humanos.