¿Es imposible prevenir la violencia y el delito?

blogeditor · 21 de septiembre de 2016

¿Es imposible prevenir la violencia y el delito?

Apenas nacía y ahora morirá el programa nacional de prevención

¿Qué pasaría si el sector salud en México de pronto avisa que no usará más la medicina moderna? Inimaginable. Algo parecido acaba de hacer el gobierno federal al cancelar los fondos del Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia (PRONAPRED) en el proyecto de presupuesto de egresos del 2017. Tal vez para algunos esto es una anécdota más entre un racimo interminable de promesas incumplidas por parte del gobierno federal. Creo que las siguientes reflexiones podrán demostrar que es mucho más grave que eso.

La prevención es la vía adecuada según el conocimiento mundial

Es posible encontrar interminables debates en el mundo respecto a las mejores vías para construir comunidades seguras y no violentas. Pero hace varias décadas se viene demostrando la utilidad de la prevención. “La prevención, definida como las políticas, medidas y técnicas, fuera de los límites de sistema de justicia penal, dirigidas a la reducción de las diversas clases de daños producidos por actos definidos por el Estado (Van Dijk 1990), se ha consolidado como una estrategia eficaz y eficiente en la disminución del delito”.

La prevención es recomendada como parte de una política pública integral que debe ser colocada en equilibrio con las medidas de control: “Se requiere una política pública integral de Estado que vaya desde la represión hasta la prevención del delito y que supere los periodos de gobierno. Se requiere el liderazgo de quien gobierna, llámese presidente, gobernador o alcalde para dirigir el tema y lograr la coordinación de las distintas instituciones que tienen que ver con la prevención y con el control, en el marco del Estado de Derecho”.

Desde el análisis regional de las políticas públicas de seguridad ciudadana en América Latina, igual se ha reconocido la aportación de la prevención, desde el diseño nacional, hasta la implementación municipal: “Se requiere, por parte del gobierno central, una definición de la política nacional de prevención que se plasme en el ámbito local a través de los municipios”.

Pero la referencia que más me interesa destacar es el informe Seguridad Ciudadana con rostro humano: diagnóstico y propuesta para América Latina: “Este informe considera que la provisión de seguridad ciudadana debe aspirar a enfrentar el delito y la violencia sin reproducir o aumentar el uso de la violencia, mediante la prevención, la apertura de espacios de participación ciudadana y el fortalecimiento de las capacidades institucionales y democráticas del Estado. La evidencia científica internacional demuestra que determinados programas preventivos tienen efectos directos sobre la violencia y que, en algunos casos, su impacto puede ser muy rápido y su costo, efectivo (Schochet, Burghardt y McConnell 2008). Los proyectos preventivos constituyen, muchas veces, un complemento eficaz de las acciones de la policía y de la justicia penal, y no las reemplazan. Recientemente, la prevención ha comenzado a filtrarse gradualmente hacia los gobiernos de la región. La difusión de las intervenciones realizadas en América Latina ha mostrado un impacto positivo en la reducción del delito. 

El reconocimiento del papel de los programas preventivos en la reducción de la violencia ha ampliado el repertorio de respuestas para hacerle frente a la violencia en América Latina. La información existente demuestra que el número y el tipo de proyectos de intervención preventiva han aumentado, y que tienen aspectos de gestión positivos”.

Una experiencia propia que confirma el valor y la urgencia de la prevención

Entre las medidas más recomendadas en el foro internacional de la prevención social del delito se ubica la intervención en el sector escolar para reducir la deserción, dado que la misma figura entre los principales factores de riesgo entre las niñas, niños y adolescentes. Insyde viene desarrollando una experiencia piloto sobre la cual se informará de manera pública más adelante que confirma, más allá de toda duda, no solo la pertinencia sino la urgencia de multiplicar este tipo de intervenciones. El trasfondo del problema es nada menos que escandaloso: la eficiencia terminal de secundaria en México es de 52 %, según la OCDE.

La intervención de Insyde incluye una encuesta a la población escolar que confirma múltiples vías de riesgo de experiencias asociadas al delito y a la violencia en el tránsito de la escuela hacia la calle. El principal riesgo es comunitario: entre el 70 y el 80 % de los alumnos encuestados manifiesta que en su vecindario hay peleas y amenazas, falta de respeto, violencia y consumo y venta de drogas. Tal es el entorno comunitario de quien abandona la escuela y es ahí donde se construyen las oportunidades para la violencia y el delito.

La promesa incumplida

El PRONAPRED que ahora fenece es el mismo que, según dijo el presidente Peña en su tercer informe de gobierno, permitió reducir el homicidio 4 veces más en comparación con los municipios donde no se aplicó (la evaluación detrás de esta afirmación, dicho sea de paso, no es conocida). Es el mismo programa que Osorio Chong, titular de la Secretaría de Gobernación, prometió que sería transexenal y no momentáneo o de coyuntura. Y es justo la prevención social de la violencia y la delincuencia la que fue calificada por el mismo funcionario como la piedra angular de la política de seguridad.

El descomunal absurdo 

No deja de provocar cierta ironía el hecho de que el informe citado del PNUD, mismo que reunió montañas de evidencia a favor de la prevención, haya sido coordinado justo por un experto mexicano, siendo su país el que decide no aprender la lección aceptada desde hace décadas en otras regiones y de manera reciente cada vez más en la nuestra. Un espléndido documento de México Evalúa enlista con precisión los pendientes que el país tiene en torno a esta materia: 1. Diagnósticos de calidad, 2. Estrategias focalizadas, 3. Operadores especializados, 4. Mecanismos de evaluación y 5. Políticas de prevención sostenibles. Todo está aún por hacerse, para todo efecto práctico.

El paciente se llama México, está gravemente enfermo y sólo empeora. El médico que cierra la provisión de las medicinas de última generación es la autoridad que primero prometió todo para la prevención y ahora resulta que mejor no. Total, para ser francos, a qué autoridad en verdad le importa mayor cosa que la prevención social de la violencia y la delincuencia se queden nuevamente al margen. Como dice un buen amigo, hay noticias que quitan el aliento y hacen pensar que la lucha está perdida. ¿Lo está?

 

@ErnestoLPV