La implicación de la bioética en la Ley Trasciende

Claudia Ramos · 28 de enero de 2026

Diversos dilemas éticos que se presentan en el área de la salud tienen que ser resueltos desde la bioética. Esta disciplina tiene una enorme responsabilidad en nuestro país en las decisiones al final de la vida. Académicos e investigadores en el área de la bioética han impulsado estudios sobre la muerte médicamente asistida para abrir debates sobre la necesidad de atender este problema a nivel social, legal y ético.

Asimismo la Cámara de Diputados, a partir de su Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública, ha realizado estudios sobre este tema y algunos diputados han elaborado propuestas dirigidas a legalizar la eutanasia. Una de las más recientes iniciativas de ley, realizada en el año 2020, fue propuesta por la diputada federal Ana Karina Rojo Pimentel, quien buscó reformar y adicionar diversos artículos a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal. Esta iniciativa se centra en establecer el derecho a la dignidad humana, al libre desarrollo de la personalidad y a la creación de elementos legales para permitir acceder a una muerte digna, a partir de la eutanasia en el caso de personas en fase terminal de una enfermedad, sin mejoría porque ya no existen tratamientos y presentan sufrimiento físico y emocional, lo que afecta tanto al paciente como a la familia. La iniciativa quedó pendiente de dictamen en comisiones unidas de Salud y Justicia.

En 2022 se llevó a cabo la Semana Nacional de la Eutanasia, evento organizado por el Programa Universitario de Bioética de la UNAM y la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados. La doctora Paulina Rivero Weber señaló que “Legislar al respecto es un asunto de justicia social, debe ser una opción para todos”. Añadió que actualmente se aplica, aunque no esté legislada, y acceden a ella quienes tienen recursos económicos para pagar un hospital privado o para viajar a otro país a realizar el proceso.

Las personas que padecen enfermedades crónicas degenerativas avanzadas sufren dolores insoportables o falta de aire (disnea) que se va agudizando en los últimos días de vida; es decir, en la agonía que puede prolongarse varios días. Reflexionar sobre cómo queremos morir o cómo no queremos vivir es una cuestión que los médicos, legisladores y la sociedad en general deberían atender; es un tema que tiene que cobrar relevancia. Las personas de escasos recursos económicos son las que más sufren por la falta de información sobre su derecho a decidir sobre el final de su vida y el acceso a medicamentos para poner fin a su sufrimiento.

Actualmente, el tema de la eutanasia ha generado interés a partir de la Ley Trasciende impulsada por la activista Samara Alejandra Martínez Montaño, quien padece una enfermedad en etapa terminal. Su voz se ha escuchado y ha llevado ante el Congreso su petición. Lo que plantea esta Ley es que las personas decidan sobre el final de su vida, y está dirigida a personas mayores de edad, con enfermedades crónico-degenerativas avanzadas y sin posibilidad de curación, respetando la autonomía y la objeción de conciencia.

Respecto a los cambios a la Ley se tiene que considerar el Artículo 166 Bis de la Ley General de Salud en el que se prohíbe la eutanasia:

Artículo 166 Bis 21. Queda prohibida la práctica de la eutanasia, entendida como homicidio por piedad, así como el suicidio asistido conforme lo que señala el Código Penal Federal, bajo el amparo de esta ley. En tal caso se estará a lo que señalan las disposiciones penales aplicables.

Además, se tienen considerados cambio en los artículos 312 y 313 del Código Penal Federal, que establecen el delito de auxilio o inducción al suicidio. Realizar los cambios adecuados a las leyes que respaldan la eutanasia permitirá que se aplique con medidas rigurosas para que no existan abusos y se respeten las decisiones de los enfermos por parte de los profesionales de la salud y de la familia.

Algunas personas detractoras de esta propuesta piensan que la eutanasia es homicidio, por lo que es necesario implementar campañas de difusión en las que se explique, de manera sencilla, lo que es la eutanasia y el respeto a la autonomía de cada persona en particular; es decir, que si una persona es diagnosticada con una enfermedad crónica no significa que pueda aplicarse la eutanasia. Se aplicará, si es su deseo, estrictamente cuando la enfermedad haya avanzado y se sufra de dolores o síntomas refractarios que ya no puedan tratarse.

En nuestro país los cuidados paliativos han avanzado, pero aún existen síntomas de difícil manejo que impiden que se tenga una vida digna, por eso es un derecho de los enfermos decidir cuándo ya no desean vivir. Sería importante que los legisladores del área de la salud realizaran trabajo de campo en diversos hospitales, específicamente en el área de cuidados paliativos, para que tuvieran un acercamiento a la realidad que viven los enfermos en fases avanzadas de una enfermedad.

* Norma Alicia Ordóñez Vázquez es doctora y maestra en Ciencias de la Salud en Salud Mental Pública, por el posgrado de la Facultad de Medicina, y licenciada en Psicología por la Facultad de Psicología, ambas de la UNAM. Su desempeño e interés están en la investigación social y de la salud. Ha incursionado en la docencia en el nivel medio básico, medio superior y superior. Realizó una estancia posdoctoral en el Programa Universitario de Bioética. Actualmente está participando en una investigación sobre la muerte digna en enfermos en etapa terminal como parte de una estancia posdoctoral con la doctora Elyse Singer en la Southern Methodist University.

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