Impacto de la pandemia en las organizaciones de la sociedad civil

Redacción Animal Político · 28 de febrero de 2023

Impacto de la pandemia en las organizaciones de la sociedad civil

Durante la crisis sanitaria las organizaciones de la sociedad civil nos hemos enfrentado a una situación compleja: incertidumbre, riesgo de contagio, pérdidas, estrés, recortes presupuestales y aumento en la carga de trabajo. En este contexto, y con la finalidad de generar información útil y práctica, quienes conformamos el Observatorio Género y COVID-19 en México compartimos algunos hallazgos del diagnóstico, elaborado por Recrea, Construyendo Estrategias para la Igualdad, sobre el impacto que la pandemia ha tenido tanto en lo personal como a nivel organizacional, y las acciones implementadas para velar por el bienestar de los equipos.

Por un lado, a nivel personal, los contagios de COVID-19 y el aumento de las labores de cuidado que hubo que compaginar con el trabajo habitual, sumados al distanciamiento social, afectaron la salud física y mental. Esto ha generado la necesidad de reflexionar sobre las condiciones que debe haber en las organizaciones para facilitar que las personas que se encuentran en procesos de mejorar su salud lo puedan seguir haciendo. Asimismo, ha resaltado la importancia de contar con dinámicas laborales que permitan a quienes cuidan de otras personas conciliar la vida laboral y la vida personal, sobre todo en un contexto en el que se ha llevado al límite la crisis de cuidados.

Por otro lado, el incremento de la violencia contra las mujeres tuvo un fuerte impacto a nivel organizacional, pues trajo como consecuencia que se intensificara la labor de las organizaciones en la atención y acompañamiento de casos, y que se redoblaran los esfuerzos para visibilizar el impacto diferenciado de la pandemia en la vida de las mujeres, exigir transparencia y rendición de cuentas e insistir en la necesidad de incluir la perspectiva de género, derechos humanos e interseccionalidad en las políticas públicas que comenzaron a implementarse por parte del Estado.

Producto de esto, las organizaciones de la sociedad civil enfrentaron afectaciones como incremento en la carga laboral, disminución de presupuesto, cambio o reajuste de proyectos debido a que muchos recursos de donantes se enfocaron en la respuesta a la pandemia, menor desconexión o tiempo libre, disminución en la cohesión de los equipos e incertidumbre laboral.

En algunas de ellas, la disminución de presupuesto que ya venía sucediendo previo a la pandemia provocó que hicieran frente a una mayor incertidumbre económica. En las que hubo recortes de equipo se reorganizó el trabajo, incluso la búsqueda de recursos para mantener la sostenibilidad de los equipos. Para las que antes de la pandemia ya habían implementado días de teletrabajo, el proceso de adaptación fue más sencillo, pero para las que no tenían experiencia la curva de aprendizaje en el uso de plataformas digitales fue una carga extra de estrés y trabajo.

En el caso de las organizaciones que realizan trabajo de campo o acompañamiento directo ocurrieron dos fenómenos opuestos: en unas incrementó abruptamente porque más personas recurrieron a sus servicios; en otras se frenó totalmente por el riesgo que representaba continuar con esa labor.

Frente a esto, se tomaron algunas acciones para velar por el bienestar de los equipos, entre ellas flexibilidad para tomar días en casos fallecimiento de familiares por COVID-19, días de recuperación por contagio de COVID-19 sin necesidad de comprobante médico, apoyo económico o material para el teletrabajo (gastos de internet y luz, y estaciones de trabajo), sesiones colectivas de terapia, lineamientos para respetar tiempos de desconexión y apoyo para el pago de pruebas PCR o de antígeno. Es importante mencionar que si bien estas acciones surgieron como respuesta a la crisis sanitaria, algunas de ellas ya son estrategias permanentes en varias organizaciones o se han ajustado al contexto actual de regreso a los centros de trabajo.

Están por cumplirse tres años de la crisis sanitaria y, aunque poco a poco se han retomado las actividades, hay que tener en cuenta que algunas personas continúan enfrentando el impacto de la pandemia en su salud física y mental, y que las organizaciones de la sociedad civil aún nos estamos adaptando a nuevas formas de trabajo.

Sabemos que todavía hay muchos retos por enfrentar y que la situación de cada una de las organizaciones de la sociedad civil es distinta, pero deseamos que el informe Impacto de la pandemia por COVID-19 en las organizaciones que conforman el Observatorio Género y COVID–19 en México contribuya al fortalecimiento de todas. Es precisamente con esa intención que compartimos nuestras experiencias.

@GIRE_mx