<i>Il Cavaliere</i> y la maestra

blogeditor · 21 de marzo de 2011

<i>Il Cavaliere</i> y la maestra

Llegó la primavera: se antoja que será una estación complicada. Los zares de la comunicación siguen inmersos en su guerra declarada (sin tregua a la vista), y con árbitros de Estado ausentes o convencidos de que estos asuntos no son de su incumbencia. Las elecciones en el Estado de México siguen siendo una interrogante. Temas de interés público se relegan inexorablemente.

En estas circunstancias, la saga de Silvio Berlusconi, Primer Ministro de Italia; uno de los hombres más ricos del mundo, dueño de un emporio de alcance internacional en medios, banca, seguros, bienes raíces y deportes al amparo del poder, puede ser muy instructiva en México. Aquí también un grupo reducido de oligarcas amasó fortunas derivadas de un arraigado sistema de intercambio de favores políticos, y nulas garantías  para los usuarios de bienes y servicios estratégicos,  poca competencia y la consolidación de un sistema de monopolios inamovibles. A diferencia del controvertido líder italiano, ninguno de nuestros campeones Forbes se ha lanzado a la aventura electoral. Todavía.

Se percibe en nuestro país un cada vez más amplio repudio por los profesionales de la política. ¿Podría capitalizarlo algún alumno aventajado del milanés, y ganarles la partida prescindiendo de sus intermediarios? ¿Sería inconcebible imaginar a un empresario Forbes despachanco algún día en Los Pinos?

El ascenso de Berlusconi al poder coincide con el resquebrajamiento del sistema de partidos en Italia, a raíz de numerosos escándalos que exhibieron

-entre otros temas- los orígenes poco claros de su riqueza. A ojos de cronistas tan avezados como el norteamericano Alexander Stille (autor de The Sack of Rome, obra que explica bien el fenómeno del Cavaliere y que merece ser traducida al castellano) el lanzamiento de su plataforma Forza Itala fue un verdadera acto de desesperación, ante la nada remota posibilidad de que el Poder Judicial lo llamase a cuentas. Obstáculo que sorteó con éxito, cuando -ya como Jefe de Gobierno- aprobó ordenamientos a modo, que lo relevaban del escrutinio de los jueces.

Berlusconi se fraguó durante años su identidad como empresario exitoso, gracias a que era  -es- amo y señor de la televisión privada. Alguien que, a ojos de los espectadores, no tenía nada que ver con la clase corrupta que había sumido ese país en crisis recurrentes, y que de ser electo trabajaría por el bien de sus ciudadanos de manera desinteresada. Que haría de Italia un sitio tan ‘eficiente’ como sus empresas.

Uno de los principales padrinos de Berlusconi fue el socialista Bettino Craxi, Primer Ministro de 1993 a 1997 y muerto en el exilio tres años después. ‘Con el triunfo del reaganismo y el fracaso de los ideales relacionados con la socialdemocracia, Craxi exaltó el éxito y la pasión por el dinero’, según Stille. La izquierda ferozmente anticomunista, pero sumida en escándalos de tráfico de influencias y enriquecimiento inexplicable, cedió el paso a lo que ahora es una coalición sui generis. Coaliciones de derecha que reivindican causas xenófobas como la Liga Norte, junto con fascistas reciclados. Y en el ojo de la tormenta, sorteando toda clase de temporales (hasta ahora): el misógino y atrabiliario magnate, cuya gestión es una de las más duraderas en la historia moderna italiana.

Funcionó el discurso antisistema, y el culto incesante a la personalidad berlusconiana. Lo único seguro es que su permanencia en la vida pública del misógino líder (que en virtud de su investidura, también controla la TV pública): aún si se ve nuevamente obligado a dejar el poder, está más que asegurada.

Guardando las proporciones, quizá la misma tentación se esté anidando en las mentes de nuestros autóctonos oligarcas. Tal vez a alguno de ellos le estorbe el peso de los gestores e intermediarios, tal y como sucedió en Italia. O en Tailandia, donde el populismo del caudillo de las telecomunicaciones local Thaksin Shinawatra también lo catapultó al poder, y un eventual exilio.

Quizá esta cercanía entre el poder y el dinero también pueda explicar la permanencia de personajes tan arraigados en el imaginario colectivo como la berlusconiana Elba Esther Gordillo Morales. La lideresa moral vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación fue rescatada de la oscuridad por Carlos Salinas, quien defenestró a su predecesor Carlos Jonguitud Barrios para colocarla a ella: fiel operadora, exdelegada en Gustavo A. Madero durante la regencia de Manuel Camacho Solís, en su lugar.

Desde entonces han pasado casi 21 años, y la calidad de la educación pública en México sigue empobreciéndose -en inversa proporción al poder que ha adquirido la Maestra y sin que gobiernos federales priístas o panistas hayan hecho algo al respecto. El SNTE se ha garantizado el monopolio de la mediocridad educativa en México, cuya finalidad es la permanencia en el poder a toda costa de su cúpula más allá de cualquier otra consideración.

El sindicalismo antidemocrático, que en el caso de Gordillo Morales emblematiza el falso discurso modernizador que caracterizó el sexenio salinista, y el costo de no implementar verdaderos cambios de fondo cuando éstos eran necesarios son lastres que nos afectan a todos nosotros. Las consecuencias son obvias: a ver quién se atreve a enmendendarles la plana dentro del gobierno a los timoneles de monopolios inmanejables, ahora que éstos extienden su influencia (sin control real, ni contrapesos) mucho más allá de sus entornos originales.

Como siempre, la solución tendrá que recaer en la sociedad civil. Para cambiar el destino de nuestra historia, un grupo plural de expertos, ciudadanos y organizaciones civiles sin fines de lucro conformó el año pasado el Movimiento por la Educación, a efecto de que el gobierno federal realice modificaciones estructurales profundos y necesarias, y que lo haga en 2011 -antes de que se ciernan las elecciones federales. También se creó una cuenta informativa en Twitter: @singrilla. Habrá que actuar con visión responsabilidad, antes de que sea demasiado tarde, y se se perfilen en esta tierra candidaturas corregidas y aumentadas del Cavaliere.

Sólo así será mucho más agradable la temporada que empieza. Participemos juntos, y aportemos soluciones duraderas.