Redacción Animal Político · 8 de enero de 2026
Todo mundo habla y casi nadie dice algo. Hemos hablado en este espacio ya sobre cómo las palabras se han ido vaciando de significado, cómo a veces es a partir del uso de una de ellas se termina o al menos desde uno de los lados, se da por terminado el intercambio, la tertulia, vaya.
Ejemplos hay muchos. Pensemos en la última vez en que en medio de una plática hasta entonces amena apareció alguna de las siguientes palabras: bienestar, transformación, woke o igualdad. Conceptos como “ideología de género” o “pueblo bueno”, “ultra derecha” o “con el corazón a la izquierda” suelen generar el mismo efecto. De los dos lados se han enjuagado tanto hasta hacer del intercambio de ideas una rareza. Y todo esto, por supuesto, en detrimento del bien común, ese que requiere nutridos intercambios entre la mayor variedad de contertulios posibles.
Parte de tal enjuague está relacionado con el manejo erróneo de los conceptos. Ora de forma deliberada, ora sin premeditación alguna. El problema es que los efectos están y estarán ahí. Vaciadas o no de significado, las palabras cimentan carreras políticas y sepultan garantías individuales y colectivas. La llegada de personajes como Trump al poder y la estela que ello ha generado (Bukele, Milei y ahora Kast) ha tenido en el uso de la referencia “ideología de género” una de las brasas que más fuego generan. Y es que lo mismo la usa un político ignorante allá en eso llamado Estados Unidos como cualquier influencer devenido analista acá en esto llamado México.
Harta, sí, pero surte efectos que lamentablemente han servido para apuntalar y posicionar discursos que no han traído ni anticipan nada bueno. ¿Qué hacer? En un mundo donde las alternativas de volver a nacer o regresar en el tiempo y cambiar todo son posibles, a Marta Lamas se le ocurrió una que sirve de mucho y servirá de mucho, como suele ocurrir con el trabajo de la revista Debate Feminista y GIRE: un libro titulado “¿Ideología de género? Disputas políticas sobre la diferencia sexual” (Taurus, Penguin Random House, 2024), que puede fungir como guía para el entendimiento del tema y como herramienta en estos tiempos en los que la repetición constante es el arma más usada por los antiderechos.
Lamas revisa la función estratégica que tiene ese dispositivo llamado “ideología de género”, apunta casos, documenta y nos traza un camino para poder vislumbrar por qué debería de interpelarnos más de lo que hace. Junto a Lamas leemos también a personajes como Judith Butler, Pierre Bordieu, Sigmund Freud, Foucault, Wendy Brown, Chantal Mouffe, Joan Wallach Scott, Karina Bárcenas, Mary Anne Case, Sonia Corrêa, Neil Datta, Éric Fasin, Geneviève Fraisse, Agnieszka Graff, Elzbieta Korolczuk, Roman Kuhar, David Paternotte y Juan Marco Viggione, porque el erudismo de la autora lo hace posible y, con ello, nos ofrece una alternativa que, si bien más inmediata, es útil y contundente.
Leer este libro es servirse de recursos más allá del entendimiento. Con lo que Lamas traza podemos ampliar nuestro mapa sobre cómo van articulándose los discursos que buscan eliminar derechos ya ganados. Por qué comienzan con minorías como las personas trans y el colectivo LGBT+, y de ahí hasta donde dicte esa agenda que no salió de las pesadillas orwellianas sino de la imaginación de quienes gobiernan el mundo.
¿Quiénes son los y las responsables y cómo lo articulan? Este libro es también una guía para entender que no son sólo unas cuantas personas que profesan una fe determinada, sino también una serie de elementos y participantes que concatenados siguen avanzando.
Leer este libro además es la oportunidad de apropiarnos de esa conversación que muchas personas sienten lejana. Lamas explora qué alianzas son posibles no sólo mostrando históricamente cuáles nos han movido hacia adelante, sino tirando una jugada ambiciosa en el tablero: una especie de alianza con el Instituto de Investigaciones de Naciones Unidas para el Desarrollo Social (UNRISD) y la editorial Penguin Random House para que este texto llegue a más personas, sobre todo jóvenes que estudian. ¿Cómo? Siendo un libro con un costo más accesible.
Finalmente, pero solo a manera de cierre de este comentario sobre el libro, “¿Ideología de Género” de Marta Lamas es un lumbrera que probablemente no sabíamos que necesitábamos en este mundo que apunta a la derecha, una que nos permite armarnos de utensilios y herramientas para una batalla que parecía lejana hace apenas unos años: la de la defensa de los derechos humanos fundamentales para vivir en este planeta que vamos destruyendo colectivamente.