Humanización de la atención sanitaria durante una pandemia

blogeditor · 8 de abril de 2020

Humanización de la atención sanitaria durante una pandemia

En líneas siguientes nos proponemos llamar la atención sobre la importancia de fundamentar las acciones de los participantes activos en una pandemia; es decir, de toda la sociedad partiendo de una misma premisa conjunta: el valor humano como la causa última de nuestra contribución ante esta pandemia.

Cuando hablamos de humanizar la atención sanitaria durante una pandemia, como la que presenciamos con la enfermedad transmitida por el virus SARS-CoV2 (COVID-19), vale la pena referirnos a los diferentes actores que participan en el proceso de asistencia sanitaria. Así, merece nuestra atención el complejo entramado de relaciones que se desarrollan durante una crisis entre distintos tipos de actores que se coordinan entre sí para una mejor conducción de la situación, como las autoridades, los profesionales de la salud, los pacientes, los familiares de unos y otros y la sociedad.

Para quienes suscribimos el presente texto, la humanización se manifiesta y, por lo tanto, se observa en la comunicación empática; en asegurar las condiciones de trabajo mínimas indispensables que permitan proporcionar y recibir un trato digno, personalizado. Es decir, fomentar en definitiva un trato “humano”1.

La humanización de la atención sanitaria supone un cambio de paradigma sobre el trato que requieren y merecen los pacientes y familiares, por un lado, y los profesionales de la salud, por otro, en medida correspondiente a la crisis sanitaria. En lo particular, dicha crisis incrementa su respectivo protagonismo ante la escasez de infraestructura e insumos, así como de recursos humanos y económicos.

Para estar en aptitud de formular una propuesta sólida es necesario tener presente que el rol de las autoridades y los profesionales de la salud exige algo que el resto de los participantes no requieren: una serie de conocimientos de carácter científico y/o técnico que les permitan garantizar una atención adecuada, que vele por salvaguardar la integridad y dignidad de los pacientes, los familiares y la sociedad en general.

A efecto de que la labor de dichos actores en medio de la crisis pueda predicarse como humana o, si se quiere, “humanizada”, resulta necesario que su desempeño se desarrolle con honestidad y transparencia en el manejo de la información ante la natural incertidumbre de quien desconoce esos elementos científicos y técnicos, la cual naturalmente se acentúa en tiempos de crisis.

Por lo que se refiere a las autoridades, la humanización se expresa mediante la toma de decisiones que se sustenten en la consideración del valor humano como la causa y finalidad de las políticas públicas que implementen. Esto asume la responsabilidad de ofrecer una justificación pública de los criterios usados para definir las prioridades de atención a la contingencia, e igualmente logra que los mensajes en torno al tema sean comprensibles y se transmitan de modo eficiente a toda la población.

Precisamos que la humanización de la atención sanitaria se postulaba ya como una exigencia desde antes de la actual crisis sanitaria. La pandemia únicamente ha evidenciado la importancia de esta labor y logrado hacer patente que, como sociedad, estábamos en proceso de olvidar la importancia del valor humano y, como consecuencia de ello, el valor de nuestros profesionales de la salud y su función en la sociedad.

Por su parte, los pacientes, los familiares y la sociedad pueden y deben incidir de manera responsable en la pandemia. Esto pone de manifiesto el deber de acatar de manera exhaustiva las disposiciones y recomendaciones de las autoridades y profesionales sanitarios para favorecer conductas solidarias y colaborativas. Dicho de otro modo, la crisis hace patente la necesidad de asumir la porción de responsabilidad que nos corresponde, así como la importancia de hacer lo que esté a nuestro alcance para que nuestras decisiones y actos sean en beneficio de la sociedad o, al menos, no en su perjuicio.

Mucho de lo que damos por sentado no volverá a ser igual, y ante este panorama se visibiliza de manera más franca la importancia de cada actor de nuestra sociedad. Ello particularmente a partir del hilo conductor del presente planteamiento, el valor humano y la dignidad de las personas como elemento esencial del proceso humanizador que, a nuestro juicio, exige la sociedad contemporánea.

La exigencia de humanización se advierte de manera más clara ante lo evidente del olvido en el que se encontraba el Sistema Nacional de Salud en tantos aspectos. Hoy, ante la crisis, las deficiencias y carencias en materia de salud se hacen palpables y generan una entendible indignación social. Sin embargo, la desvalorización paulatina e histórica de nuestros profesionales de la salud y de la importancia de conservar un sistema de salud digno y de calidad no surgió con el COVID-19, sólo adquirió merecida notoriedad.

Así, las crisis nos permiten plantearnos situaciones delicadas en lo que respecta a la definición de prioridades. En contextos como el presente, el desborde de emociones y lo superfluo de nuestra vida cotidiana nos brindan la oportunidad de hacer un alto y reevaluar prioridades, personales y sociales. Mucho de aquello que parecía esencial pierde valor ante una crisis de este calado, de manera que es en estos momentos cuando se debe poner de manifiesto la importancia de fomentar la verdadera humanización de nuestra sociedad. Es momento de ser empáticos y solidarios, es momento de ser más “humanos”.

* Mario Cruz es médico cirujano por la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM y maestro en Dirección de Centros Educativos por la Universidad Anáhuac. Es miembro del Comité de Carrera de la Licenciatura de Médico Cirujano, del Programa Institucional de Ética y Bioética, y responsable de procesos académico-administrativos en la Secretaría de Planeación y Desarrollo Institucional de la FM. Irene Durante es médica cirujana, especialista en docencia. Es Fellow de la Fundación para el Avance de la Investigación y Educación Médicas de Filadelfia, miembro fundador del Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica y su representante ante la Comisión Nacional para la Acreditación de Médicos Graduados en el Extranjero del Departamento de Educación de Estados Unidos. Actualmente se desempeña como Secretaria General de la FM y Presidenta del Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica. Jennifer Hincapie es doctora en Filosofía, coordinadora del Programa Institucional Ética y Bioética de la FM, y responsable del Campo de Conocimiento de Bioética del Programa de Maestría y Doctorado en Ciencias Médicas, Odontológicas y de la Salud. Magister y licenciada en Filosofía por la Universidad del Valle de Cali, Colombia.  Germán Fajardo es médico cirujano, especialista en Otorrinolaringología y maestro en Alta Dirección con mención honorífica. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel I, y director de la FM. Ha fungido como investigador en ciencias médicas por la Comisión Coordinadora de los Institutos Nacionales de Salud, así como investigador en el IMSS. Es presidente de la Asociación Latinoamericana de Facultades y Escuelas de Medicina desde 2017.

 

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1 Ortega Benítez A. Humanización en atención urgente. ¿Entendemos lo mismo sanitarios, pacientes y familia? Emergencias. 2004; 16:12-16.