Huixtla: detrás de la caravana también camina la niñez

Animal Político · 3 de octubre de 2026

Huixtla: detrás de la caravana también camina la niñez

La noche del lunes 28 de septiembre, la caravana “Fe y Esperanza” llegó al domo de Huixtla, Chiapas. Después de varios días de recorrido, cientos de personas encontraron ahí un espacio para descansar. Para muchas de ellas, las necesidades son inmediatas: conseguir alimentos, recuperar fuerzas, atender las lesiones provocadas por las largas caminatas y encontrar información para decidir qué hacer a continuación.

La caravana está integrada por entre 350 y 480 personas, de acuerdo con las distintas estimaciones disponibles. Provienen principalmente de Honduras, Guatemala y El Salvador, aunque hay personas de Venezuela, Colombia, Nicaragua, Ecuador y Costa Rica. Algunas viajan solas; otras, en grupos familiares. Entre ellas hay adolescentes acompañados por personas adultas responsables, otros que viajan separados de sus familias y quienes recorren la ruta sin compañía adulta.

Desde Save the Children activamos nuestra respuesta humanitaria en Huixtla la mañana del 29 de septiembre. Nuestro equipo está en territorio para brindar apoyo humanitario, identificar necesidades de protección, proporcionar información y canalizar situaciones que requieren atención especializada. Durante la intervención hemos tenido contacto directo con muchas personas, entre ellas niñas, niños y adolescentes.

Detrás de cada paso hay una historia

A veces hablamos de las caravanas como si fueran un solo cuerpo que avanza. Decimos “la caravana llegó”, “la caravana caminó”, “la caravana continúa”. Pero una caravana está formada por cientos de historias que coinciden, por un momento, en un mismo camino.

Durante nuestra intervención identificamos a cuatro adolescentes no acompañados: dos hombres y dos mujeres. Sus historias son distintas, pero todas nos recuerdan algo fundamental: cuando una niña, un niño o un adolescente deja su hogar, no deja atrás sus derechos. 

La movilidad no suspende el derecho a la protección. Tampoco el derecho a la salud, a la alimentación, a la identidad, a recibir información o a estar protegido frente a la violencia. Y cuando una niña, un niño o un adolescente viaja sin la compañía de una persona adulta responsable, las obligaciones de protección adquieren una relevancia todavía mayor.

Proteger a la niñez y adolescencia en movilidad exige mirar más allá de una categoría migratoria. No todas las niñas, niños y adolescentes viven la misma experiencia. No es lo mismo viajar con una familia que hacerlo separado de ella; tampoco es lo mismo ser un adolescente que viaja solo que una adolescente que, además, viaja con su propia hija. Cada situación requiere escuchar, identificar riesgos y responder de manera adecuada.

El camino que se convierte en riesgo

Hay otra dimensión que no siempre vemos cuando observamos una caravana desde lejos: el cuerpo de quienes caminan.

Las largas jornadas están provocando afectaciones musculoesqueléticas, lesiones, ampollas en los pies, cansancio extremo y deshidratación. Algunas personas han acudido incluso al río para asearse y lavar su ropa. La falta de recursos económicos suma dificultad para que puedan adquirir alimentos, mientras que los kits de higiene que recibieron previamente comienzan a agotarse. 

Las condiciones del trayecto incluso han llevado a modificar los horarios de desplazamiento. La caravana tenía previsto salir de Huixtla aproximadamente a las cinco de la tarde, pero, debido al cansancio acumulado y a las lesiones en los pies de algunas personas, se pospuso la salida a las cuatro de la mañana. El objetivo: reducir el tiempo de exposición de niñas, niños y mujeres a las altas temperaturas durante el recorrido.

Cuando hablamos de niñez migrante, con frecuencia pensamos primero en fronteras, documentos o procedimientos migratorios. Son asuntos importantes, pero la protección igualmente está en algo tan básico como que una niña o un niño pueda descansar, hidratarse, alimentarse, recibir atención cuando está lesionado y permanecer acompañado de manera segura.

La protección empieza, entre otras cosas, por contar con elementos para tomar decisiones. En esta caravana, pocas personas habían iniciado un procedimiento ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR). 

Algunas desconocían incluso la existencia y las características de este proceso y señalaron haberse incorporado a la caravana por necesidad, sin conocer previamente las opciones disponibles. Ante este escenario, nuestro equipo brindó orientación sobre seguridad y los procedimientos ante COMAR, además de distribuir insumos básicos.

Acompañar una emergencia humanitaria no significa limitarse a entregar un kit. Implica escuchar, orientar, identificar riesgos, canalizar casos y permanecer cerca de quienes necesitan protección.

Sus derechos viajan con ellas y ellos

La caravana continúa su recorrido y, con ella, continúan las necesidades de quienes la integran. Nuestra respuesta, por tanto, va más allá de la entrega de insumos.

En Save the Children sabemos que la respuesta humanitaria debe poner a las niñas, niños y adolescentes en el centro. En Huixtla entregamos kits de alimentación, higiene, alojamiento familiar, niñez y primera infancia, además de acciones de identificación y canalización de adolescentes no acompañados. 

Ninguna organización puede responder sola a una realidad tan compleja. Durante estos días hemos coincidido con instituciones y organizaciones que brindan atención médica y psicológica, agua, medicamentos, curaciones y seguimiento a casos de protección. Esta articulación resulta indispensable para garantizar derechos en contextos de movilidad. 

La respuesta no puede comenzar y terminar cuando una caravana llega a un punto determinado de la ruta. La niñez migrante necesita protección durante todo el camino. Eso implica identificar a tiempo a un adolescente que viaja solo, acompañar a una joven que viaja con su hija, garantizar alimentos y agua para las familias, acercar orientación sobre protección internacional, atender una lesión y prevenir que la búsqueda de mejores condiciones de vida termine exponiéndoles a nuevas formas de violencia, abuso o explotación. Y, sobre todo, necesitamos recordar que detrás de cada cifra hay una persona: una niña, un niño o un adolescente.

Mientras esta caravana continúa avanzando, la pregunta no debería ser únicamente cuántas personas caminan ni cuál será su próximo destino. También deberíamos preguntarnos qué necesitamos hacer para que, mientras estén en movilidad, sus derechos sigan estando protegidos.

Porque cuando una niña, un niño o un adolescente deja su hogar, sus derechos no se quedan atrás: viajan con ellos. Y es nuestra responsabilidad como sociedad asegurarnos de que no los pierdan.

 

*Save the Children es la organización independiente líder en la promoción y defensa de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Trabaja en más de 120 países, atendiendo situaciones de emergencia y programas de desarrollo. Apoya a las niñas y niños a tener una niñez saludable y segura. En México, trabaja desde 1973 con programas de salud y nutrición, educación, protección y defensa de los derechos de la niñez y adolescencia, en el marco de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas.