blogeditor · 4 de septiembre de 2021
Los otros efectos de la pandemia ya son visibles en México y en el mundo. Las afectaciones a la salud emocional se reflejan en el crecimiento y conciencia en contexto de la ansiedad, la depresión y en el aumento de la ideación, planeación y tentativa suicida. Atención ciudadana e institucional, en su convergencia eficiente, son indispensables.
Los datos de organismos civiles, como el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México, y de instituciones nacionales e internacionales como el INEGI, la Organización Mundial de la Salud o el Banco Mundial, coinciden.
La tendencia en suicidios y en reportes por ideación va al alza. Y este segundo aspecto abre la posibilidad de brindar atención temprana a las personas y con ello evitar muertes, como es el objetivo al conmemorar este 10 de septiembre el Día Mundial para la Prevención del Suicidio.
Frente al suicidio —por muchos años un tema tabú en las familias y en la comunidad o parte de una literatura de lo completamente ajeno— hay al menos dos teorías para enfrentarlo, aquella que argumenta la imposibilidad de evitarlo por ser una decisión individual, y la que aboga por la prevención a partir de la detección oportuna de los elementos que lo favorecen.
El Consejo Ciudadano cuenta con el programa DISÍ a la Vida, que ofrece atención psicológica gratuita. Los reportes recibidos revelan un incremento exponencial ante los efectos de la pandemia.
Los casos en lo que va del 2021 (5,329), ya superan en un 18% a los atendidos en todo el año pasado (4,504). Un incremento que apunta a la necesidad de cuidado emocional de la gente y la creciente aceptación a pedir ayuda para la resolución de problemas.
Hace dos años, cuando la COVID-19 no se había presentado en el mundo, en promedio debían pasar 32 horas para que una persona buscara apoyo psicológico en DISÍ a la Vida. En este 2021 el tiempo se redujo considerablemente: cada hora una mujer o un hombre, de cualquier edad, solicita atención.
La pandemia trajo pérdida de empleos, apuros económicos, aislamiento social y violencia en el hogar, elementos que de acuerdo con la OMS incrementan la angustia, ansiedad y depresión y el riesgo de que una persona decida quitarse la vida.
Los datos del Consejo Ciudadano refieren que en los primeros 8 meses del 2020 la desesperanza fue el motivo principal de los reportes sobre ideación suicida, y este año son los problemas familiares. Los afectados son, en un 74%, jóvenes de 25 años o menos, y mujeres en un 71%.
Las cifras evidencian que en el país hay mayor preocupación por la salud mental, desde lo individual y lo familiar. Por ejemplo, entre el 2020 y los primeros 8 meses de este año, los reportes desde la Ciudad de México crecieron 84%, del Estado de México 117%, de Jalisco en 128%, de Nuevo León 195% y de Puebla en 493%. Incluso, se registraron 18 solicitudes de apoyo emocional desde Colombia, 10 de Argentina, 8 de Perú y Venezuela, cada uno, y 6 de Estados Unidos.
Aunque las estadísticas del INEGI señalan una tendencia al alza en el número de suicidios —6,808 en 2018, para 2019 sumaron 7,223 y en 2020 fueron 7,896— México no es un país suicida; su tasa fue de 5.3 por cada 100 mil habitantes en 2019, mientras que el promedio mundial es de 9.2. Y, según el Banco Mundial, ocupa el sitio 130 entre 183 países.
En América, Uruguay encabeza la lista con 21.2, seguido de Estados Unidos con 16.1 y Canadá con 11.8. En tanto que Japón, donde incluso el parque Aokigahara es conocido como el bosque suicida por la cantidad de gente que acude allí, registra una tasa de 15.3.
Contrario a la idea que podría privar sobre las causas del suicidio, los datos del Banco Mundial indican que la situación económica no es la predominante. En los países con ingreso alto, la tasa promedio es de 13.4, mientras que en aquellos con ingreso bajo es de 6.1.
Cada caso de suicidio es una tragedia que afecta gravemente no sólo a los individuos, sino a las familias y las comunidades. Poner en primer plano la detección y atención temprana es fundamental.
La pandemia nos ha dejado lecciones que no podemos ignorar. La vida no puede ser la misma que antes. La salud emocional reclama crear vínculos sociales y relaciones personales sólidas, fortalecer las creencias religiosas o espirituales y desarrollar prácticas de bienestar positivas.
El Consejo Ciudadano cuenta con la Línea de Seguridad o el Chat de Confianza, 55 5533 5533, donde se ofrece apoyo emocional gratuito, 24/7, a cualquier parte del país, porque, como dice uno de los letreros a la entrada del bosque Aokigahara: “Tu vida es un hermoso regalo de tus padres. Por favor piensa en tus padres, hermanos e hijos. No te lo guardes. Habla de tus problemas”.
* Salvador Guerrero Chiprés (@guerrerochipres) es presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México.