Hombres violentos, no

Maricela Rosales · 28 de noviembre de 2011

Hombres violentos, no

Yo sonreía para mí involuntariamente, mientras él dibujaba, porque ya, sintiéndose cómodo conmigo el dibujo que realizaba de mi rostro, no solamente era un dibujo, era una animación notablemente expresiva. -Y fue entonces cuando me dijo lo que nunca esperé oír, que él quería a otra y que ese día se iba con ella. Este sería el último retrato.

 

Recuerdo desde niña que la educación se nos daba de manera tradicional, generación tras generación, en la cual la mujer tenía la obligación de aprender a soñar con tener un esposo, una familia, un trabajo, llevar una casa sin quejarse…mientras al hombre se le aleja de las obligaciones de casa por no corresponder a su sexo el realizarlas…creando auténticos inútiles que, a base exigencias, piden lo que creen merecer solo por eso…por ser hombres, hasta llegar a extremos patológicos en donde ven a la mujer como su trofeo, prometiéndoles lo que ellas desean para conquistarlas, después pasan a ser una posesión, seres que están para servirles o atenderlos, y se creen con el poder de controlar sus vidas y su destino, minimizándolas, criticándolas de manera exagerada hasta culpabilizarlas logrando hacerlas sentir como las causantes de todos los problemas.

 

Mandan, ordenan, interrogan, imponen, reducen, ridiculizan, aislándolas de sus familiares y amigos, evitando escuchar sus opiniones hasta el punto en que hay un temor auténtico de hablar u opinar. Es un proceso lento y que incluso muchas no llegan a ver, viven controlándolas, asustándolas con continuas amenazas, por último golpeándolas y matándolas.

 

Si las madres prepararan desde pequeñas a sus hijas a determinar pequeños comportamientos de riesgo sería muy útil, por ejemplo, la insistencia telefónica constante a horas inadecuadas, control de los sitios donde se acude, control y aislamiento de las amistades, la “invitación” a no usar determinadas prendas de vestir. Un novio que golpea paredes para desquitar su rabia (es una especie de mensaje que dice “golpeo la pared para no golpearte a ti”), el daño a la vivienda, a los objetos o a los animales de la chica, las amenazas, los insultos, las bofetadas…estos y tantos ejemplos de los riesgos que dentro del noviazgo pueden evitarse.

 

Es increíble la poca voluntad, la poca autoestima y el excesivo miedo a todo y a sí mismas que una mujer víctima de maltrato psicológico o físico puede tener, el asumir como suya toda clase de errores y culpas…sobre todo esta última palabra “la culpa” llega a ser la carga mas grande que una mujer se quita al final del camino al tratar de salir de ese círculo vicioso.

 

La educación se contagia, se respira, y en cierto modo se cultiva, pero no hablo de la educación y la cultura vivida en bibliotecas. Hablo de la cultura social, de la convivencia mínima, de la colaboración familiar y del respeto al “ser”.

 

El conocimiento y el deseo de vivir en una sociedad igualitaria en derechos, respetuosa en costumbres y rica en oportunidades es el ideal que nos mueve a pesar de saber que la situación política y económica actual no es precisamente buena para ningún país, sin embargo, lo que pasa dentro de nuestros hogares es algo que podemos trabajar desde dentro.

 

Lo que continúa siendo una verdadera pena es que las denuncias no prosperen y sean ellas las que tengan que vivir encerradas en sus domicilios mientras sus maltratadores pasean libremente por la calles. Hay muchas instituciones que pueden brindar ayuda en caso de ser víctimas de maltrato físico o psicológico.

 

El Instituto Nacional de la Mujer tiene oficinas en todas las comunidades autónomas, lo importante es no dejar pasar más tiempo y sobre todo tener en cuenta que puede haber una infraestructura enorme, pero el valor de todas y cada una de las mujeres víctimas del maltrato es lo fundamental para poder salir en fases tempranas. Busquen asesoría para una correcta planificación de su cambio de vida.

 

Sobre mi anécdota del principio, aquél novio que solía realizar dibujos de mi rostro, forma en la que me había conquistado, debo contarles que al término de esa relación encontré otro hombre que me supo valorar y con cual compartir mi felicidad, porque si algo debemos siempre tener presentes las mujeres, es que siempre llega el hombre adecuado a nuestras vidas. Lo peor que podemos hacer, es pensar que una sola persona puede compartir nuestra alegría por vivir.

Aún guardo el retrato, como un buen recuerdo.

Teléfonos de interés:

Inmujeres DF 5512-2836

Centro de Terapia y Apoyo a Víctimas de Delitos Sexuales 5200-9632

Unión de Mujeres Jefas de Familia 5616-7153

Asociación Mexicana Contra la Violencia Hacia las Mujeres, A. C. 5515-1756