blogeditor · 2 de enero de 2017
El mundo es un lugar muy cruel y eso es algo que tendremos que aprender. La parte cruel es que no para nunca, para nadie. Nuestra poderosa o frágil capacidad de retener cosas hace que los recuerdos sean para siempre, o instantes efímeros.
Tal vez con esto vaya a caer en un lugar común. Quizá en ese punto en donde después de leer un largo texto de algún dramón te piden escribir amén; el aquí y ahora es un ayer sugestivo. Ese acto terrorista en Estambul es ¿de ayer o de hoy? ¿Qué sentido tiene el futuro visto con el lente empañado de una persona despavorida?
Pinta para un año prepotente. Aplanador. El poder de los hombres con su soberbia, diminuta.
Uno pensaría que aquí en la ciudad donde tenemos todo al alcance las cosas son menos insoportables, pero con estos niveles de contaminación respirar es un privilegio que asusta. El mundo es una paradoja. Todo lo que el poder pueda tapar, lo tapará. Todas las verdades, de cualquier forma que intenten ser dichas, en cualquiera de sus expresiones serán opacadas por alguna noticia chusca populista, un meme, una cortina de humo, unos quince años.
Hola 2017, me gustaría y te pediría que no permitas más al lector que no lee. Es un problema, un lector se define por leer y un lector que no lee… son como los oyentes que no oyen… las heladeras que no hielan. Que nos permitas aprovechar las posibilidades que la palabra escrita no como género, sino como modo de ver y de leer el mundo.
Porque es gracias a los medios independientes que ratas como Duarte se ven forzados a huir por las alcantarillas trazadas por sus compinches empoderados.
2017, permite que este año interminable de campañas hasta el 2018 por lo menos nos dé objetividad con honestidad, y subjetividad para entender la locura que se avecina.
Los minutos que partieron con actos terroristas, con amenazas de deportaciones masivas, con extinciones de especies, con guerras sin final… son la realidad incómoda y evidenciada que habrá de repetirse como bucle infinito durante este año. Perturba, inquieta y sacude.
El destino que buscamos nos espera a la vuelta de la esquina. Es el primer lunes del mes de enero, es tiempo de destilar la conciencia, cerrar los ciclos con llave y asumir el compromiso de que si cambiamos nosotros, el mundo cambia.
Tengan cuidado porque por ahí andan los que no logran conciliar el sueño, como fantasmas, descontentos con la vida que les tocó en suerte dicen ellos, sin una gota de pasión, con sus descoloridas risas, con sus agotadas posibilidades de imaginar.
Ahí andan los calculadores, los religiosos, los fanáticos, los que temen desnudarse, los que jamás andan descalzos por miedo a resfriarse, los conscientes, los previsibles, los categóricos, los obvios, los moderados, los conformistas, los que compran cosas porque no saben qué hacer con el dinero ni con los espacios ni con el pensamiento.
Ahí andan los mediocres, los prolijos, los gobernados y, lo que es peor, los gobernantes.
Te los encontrarás en la cola de un cajero suspirando de furia porque tienen que esperar, en la cola del supermercado, afuera de la escuela de tu hijo o en el cine viendo la nueva de Star Wars, comprando en el Oxxo, en un bar de la condesa o en la boda de tu mejor amigo. Andan por cualquier lado, todos visten y huelen igual. En invierno se quejan del frío, en verano del calor, muchos de ellos están especulando cuánto subirá la gasolina o si Videgaray regresa o si nunca se ha ido, todo mientras sus hijos se emborrachan en la esquina del colegio.
Como diría mi abuela: “Todo lo que parece sencillo en un principio, puede complicarse después“.
Habrá que echarle “muchas ganitas” al 2017.
Feliz inicio de año, amiguitos.