Hillary, entre el poder y la vulnerabilidad

blogeditor · 25 de agosto de 2017

Hillary, entre el poder y la vulnerabilidad

Por: Erika García Aller

Resulta que Hillary Clinton publicará un libro donde narra lo que pasó (literal así se llama What Happened) durante la campaña presidencial perdida.

Ahí describe lo que pasó (y todos vimos), sintió y pensó durante el famoso debate en San Luis del 9 de octubre, en donde el hoy presidente estadounidense deambulaba como fantasma, persiguiendo y acosando a su rival en campaña mientras ella hablaba.

En el libro da recuento del momento “increíblemente incómodo” y manifiesta el debate interno que vivió entre mantenerse enfocada y calmada para continuar planteando su plataforma o “voltear, mirarlo directamente a los ojos, increparlo y decirle fuerte y claro: ‘¡Quítate animal, aléjate de mí! Sé que te gusta intimidar a las mujeres, pero no puedes intimidarme, así que ¡lárgate!“.

Primero, me dio mucho coraje, pensé ¡y por qué no dijo nada en ese momento! Era el lugar ideal para evidenciarlo, para ponerle un alto y frenar esa situación incómoda. Pensé que ella, siendo una mujer con tanto poder, una de las mujeres más influyentes del mundo, muy inteligente y capaz, había desperdiciado una oportunidad de oro. ¿Por qué salía meses después a decir lo que debió hacer en ese momento? ¡Qué rabia!

Después, me quedé pensando sobre la infinidad de episodios similares que vivimos las mujeres día a día y que por ser tantos se vuelven normales, cómo ante esa violencia velada nos hemos acostumbrado a evadirla, no enfrentarla e incluso tomarla como natural. Cómo aun siendo una mujer en posiciones de poder, se pone en desventaja cuando se siente acosada o abrumada por un hombre, porque una mujer tiene que presentarse como hombre para defender su discurso y no “escudarse en su género” como estrategia de debilidad para provocar empatía. Porque tiene que hacer como que no pasa nada (cuando sí pasa) porque si lo denuncia o levanta la voz, en automático la discusión se distrae del discurso que en un principio buscaba difundir o defender.

Mi coraje se transformó en tristeza e impotencia, porque nada cambia esa normalidad, ese día a día de inequidad y violencia velada, sin importar si eres una mujer común o una figura pública e influyente. Porque una vez más hay que levantar la voz para señalar que esa normalidad no debe ser normal.

Y los habrá que dirán que Hillary sale ahora para aprovechar la coyuntura, con una popularidad en picada de Trump y rumores a veces crecientes para promover el impeachment y tal vez hay una parte de verdad ahí, porque así es la política y siempre hay que medir cuándo atacar y debilitar a tus adversarios, porque ya se está aplanando el camino para las elecciones intermedias en Estados Unidos y porque al final los Demócratas buscarán arrebatar todo lo que sea posible a los Republicanos entre los que hay quienes apoyan (todavía) a quien está sentado en Washington sin despegar las manos de su cuenta en Twitter y reventando, ya sea por estrategia o por incapacidad, a medio mundo.

El tema seguirá en el aire, tal vez con menos cobertura que otros sin duda muy relevantes, pero cada denuncia, cada voz, cada #niunamenos irá construyendo esa mentalidad y costumbre de que la violencia contra la mujer no tiene espacio en ninguna sociedad. Como madre de un niño y una niña, no solo espero que así sea sino que asumo la responsabilidad que eso implica fomentando en uno el respeto y en la otra la confianza de levantar la voz cuando sea necesario.

 

* Erika García Aller es egresada de la carrera de Comunicación por la Universidad Iberoamericana con especialidad en Mercadotecnia. Con casi veinte años de experiencia profesional en los sectores de Tecnologías de Información, Construcción, Bienes Raíces y Financieras.