Hidroguerras

Simón Levy · 2 de abril de 2012

Hidroguerras

 

Del oro negro y el poderío militar al oro blanco y la supervivencia vital del ser humano.

Simón Levy-Dabbah

“El único asunto que podría llevar

a Egipto a la guerra otra vez es el agua”

Anwar Sadat en 1979.

Hace algunos años en San José de Costa rica, instalado en una  sesión del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD,) escuché testimonios de  cómo en algunas aldeas de Malawi (África), uno de los países más pobres del mundo en el que se vive con un dólar al día, la construcción de un pozo de agua cambió todas las expectativas de la aldea atrayendo a empresas multinacionales a invertir en la región. De esta manera comparto con usted, la siguiente reflexión:

Si algo, nos ha enseñado el conflicto permanente en Medio Oriente, es el valor y la visión que empresas internacionales y los gobiernos locales  le dan al control de las materias primas, los recursos naturales y las posiciones geográficas. En nuestro caso, hemos sido testigos de este dicho.

Muestra de ello,  es el affaire entre México y Estados Unidos que hace algunos años volvió a intensificarse por los acuerdos del Tratado celebrado en 1944 para el manejo y abastecimiento  del Río Colorado.

La guerra infelizmente fue y es considerada por muchos gobiernos como gran reactivador de economías; una especie de negocio redondo en donde además de obtener victorias marciales de gran peso político, se han obtenido territorios, fuerza de trabajo, subyugación de culturas y algo preponderantemente importante: recursos naturales.

Ahora que el ser humano prácticamente ha intensificado una feroz devastación ambiental, los recursos naturales, nos llevarán a ver con más intensidad, como ya se demuestra, luchas diplomáticas, estrategias militares e incluso acciones bélicas para obtener un botín muy necesario: EL AGUA.

¿La inserción de más de 600 millones de chinos y de indios a la economía mundial, debe ser tratado como un asunto de seguridad nacional y de estrategia trascendental para cada país?

El agua ya es moneda de cambio, instrumento de trueque, elemento de presión económica… Un ser humano requiere de mil metros cúbicos anuales de agua para tener una buena calidad de vida.

El concepto de Seguridad Nacional está tomando dimensiones diferentes; ya no es tanto un asunto de fronteras como tales, o de capacidad militar. La seguridad nacional, se va transformando para concebir que más que acumular armas y recursos bélicos, ahora es necesario conservar los recursos naturales y las materias primas.

 

LA GEO-GUERRA Y EL REGRESO DE LAS HIDROESTRATEGIAS MILITARES.

Los tiempos en que los españoles cerraron los canales de agua de la antigua Tenochtitlán; las estrategias de los suministros de agua en Jericó y Medio Oriente con el Imperio Romano, parecen regresar.

Para obtener una idea de lo que sucede solo basta saber que un deficiente acceso al agua potable provoca 5.3 millones de muertes al año, 10 veces más del número de personas que perecen en los conflictos bélicos.

Las guerras por los recursos naturales se intensificarán y los conflictos y pugnas por éstos abarcarán la importancia de la agenda mundial. Las migraciones de población, el decrecimiento de la población y la falta de abastecimiento del vital líquido están provocando cada día más tensiones en diferentes regiones del orbe. Parece ser que estamos viviendo una especie de Hidroconflictos o Hidroguerras.

Para muestra veamos: En África los posibles detonantes de guerra se encuentren en las regiones de los ríos Níger, Volta, Zambeze y por supuesto el Nilo donde Egipto, Sudán y Etiopía se lo pelean, pese a que exista el acuerdo El Cairo-Jartum de 1959.

Siria e Irak someten bajo tensión a Irak por el control de las fuentes principales del Tigris y Éufrates.

Los ríos Jordán, el Hazbani y el Litani son piezas claves en la continuidad y seguridad nacional de Israel, Jordania y los palestinos.  El conflicto que subyace en Medio Oriente mucho tiene que ver con el vital líquido.

 

DE LA SOBERANÍA AMBIENTAL NACIONAL A UNA SOBERANÍA AMBIENTAL TRANSNACIONAL.

No es posible concebir al industrialismo desmesurado y la producción galopante si no es a través del agua. El atraso tecnológico, la falta de potencial y productividad en la mano de obra se deben a la falta del agua. Los intereses económicos giran y girarán conforme a los recursos naturales.

No hay que dudar dentro de la integración que estamos viviendo a través de los tratados de libre comercio, existirán comisiones revisoras de la explotación del medio ambiente. La soberanía nacional y las decisiones que tengan un impacto en la ecología estarán supeditadas a consejos u órganos transnacionales que revisen y aprueben las acciones.

Ahora veremos no solamente paneles arbitrales para cuestiones comerciales, sino que habrá paneles ambientales. El medio ambiente también se estará transnacionalizando. Las decisiones sobre el medio ambiente de nacionales se harán multinacionales. De esta forma los intereses nacionales se irán definiendo hacia los aspectos del medio ambiente.

Así mientras la economía global se expande a través de acuerdos y tratados, conflictos y retórica comercial todos en relación a mercancías y servicios, el agua, los recursos naturales y las materias primas, sin más, serán los factores para desencadenar o resolver la paz y la prosperidad de las naciones que sepan dimensionar la nueva geografía de la economía mundial, con su nuevo entorno y con sus nuevos beneficiarios, depredadores y consumidores.