Hidalgo, Trump y los riesgos para el 2017

blogeditor · 5 de enero de 2017

Hidalgo, Trump y los riesgos para el 2017

Finalmente se acabó el poco apreciado 2016, pero no estoy tan seguro de que el 2017 nos ofrezca un mejor panorama político, económico y social. De entrada, como todos ya saben, amanecimos el 1º de enero con la sorpresita navideña de que la gasolina “empezaría a fluctuar” según varios factores que de un día a otro se volvieron indispensables para determinar el precio de este combustible. De tal manera que, al igual que el dólar, sabemos bien que esas “fluctuaciones” siempre serán para arriba, nunca para abajo.

Resignado ya a que este año nuevo empieza con el pie izquierdo, mientras que el gobierno federal mal comunica las noticias y el presidente juega golf para darnos una lección de lo que se conoce como “sensibilidad política”, yo quisiera exponer algunos temas que considero serán los riesgos inminentes que nos perseguirán este año y que el presidente y su poco acertado gabinete deberían de tener en su lista de prioridades antes de que los cocolazos se pongan más intensos que los ciudadanos enardecidos por el reciente #gasolinazo.

  1. Se nos adelantó el año de Hidalgo: Lo que inició como “hagamos una casita discreta en Las Lomas” se convirtió rápidamente en la marca de este gobierno: esa voracidad por ordeñar presupuestos públicos para ser dirigidos a la cuentas de gobernadores, funcionarios, parientes y amigos; la política del moche como deporte nacional. Si bien la corrupción en este país no es cultural, sí es sistémica y quizá por eso se confunde Peña Nieto. La epidemia se ha extendido a todos los niveles de gobierno, de todos los partidos, de todos los rincones del país. No existe más el monopolio exclusivo de la corrupción. Todos somos una pieza –grande o pequeña; presidente o policía– de ese complejo entramado que nos incita una y otra vez a violar la ley, a buscar atajos económicos de mil y un maneras para alcanzar un minúsculo triunfo individual a costa del enorme costo colectivo. Inicia el 2017 y ya le queda poco tiempo a este gobierno para dejar al país como Duarte dejó a Veracruz; pero tenga algo por seguro, estimado lector, que serán fieles a la máxima de Hidalgo y que su impulso por robar se acelerará en los meses que les quedan. No dejarán ni un lápiz…
  1. El frenemy Trump: Espero que a estas alturas estemos transitando rápidamente de la negación a la aceptación de que Trump no será amigo de este país mientras dure su mandato. Como dijo tras la noticia de la cancelación de la planta de Ford en San Luis Potosí, esto apenas empieza. Su desprecio por los mexicanos no ha menguado un gramo a pesar de que Videgaray se convierta en Canciller o el gabinete (entero) no tenga la más remota idea de cómo enfrentar la bipolaridad del President-elect. Lo cierto es que las políticas del magnate son una gran interrogante para la mayoría y solo podemos adivinar sus intenciones a partir de los nombramientos que se han filtrado de su gabinete y los tuitazos que arroja sin pudor alguno. Serán cuatro largos años –en una de esas, hasta ocho– de administración Trumpiana, donde los efectos sobre México no serán positivos. El gobierno federal debe estar preparado para sus medidas proteccionistas, anti-migratorias, beligerantes, racistas y globalifóbicas; para recibir insultos y agravios frecuentes. Estamos ante un escenario de gran incertidumbre, con un gobierno nacional seriamente debilitado –en lo económico y político– en un entorno internacional no muy favorable. El gobierno está obligado a plantearse seriamente el peor escenario posible y defender los intereses nacionales ante lo que serán varios años de hostilidad.
  1. La inseguridad en el laberinto: Lo cierto es que a 10 años de que inició la “estrategia frontal” para enfrentar al narcotráfico todavía hoy no tenemos claro cuestiones fundamentales para poder implementar una estrategia nacional que nos permita hacer frente a las bandas criminales desde una perspectiva de Estado, no del gobierno en turno. Me explico. Seguimos persiguiendo la sangre, los “Operativos de Seguridad” van de un estado a otro según la emergencia del momento. Los diagnósticos –en el remoto caso de que existan– se basan en cifras maquilladas e informes de inteligencia de pobrísima calidad. Luego nos sorprende que las cosas se salgan de control. Por si fuera poco, no contamos con una metodología adecuada para cuantificar y medir los crímenes en México; no contamos con manuales y protocolos que nos permitan homologar criterios de clasificación delictiva; tampoco hemos generado un sistema serio de profesionalización y equipamiento de las policías en el país, ni siquiera tenemos claro aún qué modelo debe ser el más adecuado para nuestro contexto y problemática. Y estamos a punto de generar otro parche más con la Ley de seguridad interior para intentar legalizar la presencia del ejército en las calles; un muy grave error que sólo legitima las omisiones y fallas de los gobiernos estatales para afrontar lo que debiera ser su prioridad: la seguridad de los ciudadanos. Seguimos postergando el momento para tomar las decisiones y ahora pretendemos resolverlo legalizando una posición del ejército que desde un inicio se pensó como temporal. Legisladores, ¡sean serios una vez en su vida!
  1. Finanzas débiles o el efecto Duarte: El escenario económico nacional e internacional es por decir lo menos poco favorable. El año inicia con una mala noticia para los bolsillos de las familias mexicanas: el incremento de la gasolina que sin duda afectará el incremento de otros bienes y servicios. La medida tendrá efectos inflacionarios casi inmediatos (se calcula alrededor del 4 al 4.5 anual): subirá el transporte, alimentos, gas, luz. Súmele poco crecimiento económico, un incremento descontrolado de la deuda pública, un dólar que se dirige rápidamente a los 25 pesos, y el necesario aumento de las tasas de interés, entre otras medidas emergentes. El problema que lo agrava todo es que hay saqueos sistémicos de las arcas estatales, endeudamiento creciente de los gobiernos estatales y federal; los recursos excedentes se convierten en bonos anuales para diputados y senadores; gastos excesivos en publicidad y campañas electorales millonarias. El Estado mexicano se dirige peligrosamente a la bancarrota, es decir, el efecto Duarte puede ser generalizado. Solo le puedo sugerir una cosa: tome precauciones.
  1. ¿Acaso hay algo más importante que Atlacomulco?: Este año hay elecciones en cuatro estados: el estado de México, Nayarit y Coahuila para renovar gobernador y congresos locales, y elecciones de ayuntamientos en Veracruz. La elección clave para los partidos políticos es obviamente el estado de México. Se trata del estado con la lista nominal más extensa del país, además de ser el estado nativo del Presidente, cuyo partido buscará inundar de clientelismo electoral para amarrar esos votos. Apoyo por voto; credencial para votar por despensa. Así la democracia. Por su parte, posiblemente Veracruz será una guerra sin cuartel entre las dos o tres fuerzas políticas principales, donde además el narco jugará un papel importante en determinar algunas candidaturas en regiones que están bajo el control de los cárteles. Sin embargo, la batalla verdadera, la que tendrá un peso real y simbólico para la elección federal de 2018 es obviamente el Estado de México, un estado con más de una decena de municipios en los primeros lugares de inseguridad, con record en desapariciones y feminicidios, con los mayores índices de robo de vehículos y otros delitos de alto nivel. Un estado en llamas a la vuelta de la CDMX, que se buscará enmendar con cañonazos de 10 mil pesos para arriba… Atlacomulco politics here we come!

En fin, sólo intenté mostrar un breve panorama de algunos de los temas de mayor riesgo para el país en este 2017 que inicia, donde seguramente habrá muchas sorpresas y novedades más que mi imaginación no alcanza a ver en este fresco horizonte de la primera semana del enero.

Ojalá que los hechos no nos agarren como el gasolinazo de enero y podamos al menos prever y atajar con algo de tiempo los riesgos que enfrentamos en este próspero y feliz año nuevo…. Yo por lo pronto voy a vender mi auto y buscarme un medio más sustentable, económico y viable para moverme en esta caótica ciudad. #NoMásGasolinazosParaMí

¡Les deseo un feliz, próspero y enriquecedor 2017!

 

@rodaxiando