Heroínas y héroes de las elecciones

blogeditor · 18 de abril de 2021

Heroínas y héroes de las elecciones

A la memoria de mi padre, César Hernández Garcia.

 

Del 12 de febrero al 31 de marzo, 7 mil Supervisores Electorales (SE) y 41 mil Capacitadores Asistentes Electorales (CAE) visitaron, notificaron e instruyeron, a lo largo y a lo ancho del país, a 13.3 millones de ciudadanas y ciudadanos quienes contarán los votos en las elecciones del próximo 6 de junio. De este universo, mediante un segundo sorteo, 1.4 millones de personas fungirán como funcionarias y funcionarios de las 162,246 casillas.

Los SE y los CAE están comprometidos con la democracia. Son vecinos, familiares y amigos que conocen las colonias, los caminos y a los habitantes de un distrito electoral. Son las heroínas y los héroes de las elecciones, puesto que su misión es garantizar que los comicios sean certeros, libres, auténticos y confiables.

Las personas que se desempeñan como SE y CAE provienen de un riguroso proceso de reclutamiento, desarrollado en diversas fases: revisión documental, plática de inducción, examen de conocimientos, entrevista y compulsa por parte de los partidos políticos. Lo anterior se constituye como uno de los eslabones de la cadena de confianza, ya que asegura que las mujeres y los hombres designados como SE y CAE sean imparciales e independientes.

Los SE están encargados de coordinar y verificar las actividades que realizan los CAE; mientras que los CAE realizan seis funciones: integrar las casillas, asistir a los funcionarios de casilla, solucionar los incidentes en las casillas, proporcionar los resultados para el conteo rápido; apoyar en la recolección de los datos del PREP y auxiliar en los cómputos distritales.

Ahora bien, la labor que efectúan los SE y los CAE no es sencilla y, en algunas ocasiones, puede llegar a ser desagradable. Es un trabajo complejo, retador y no grato, puesto que tienen que desafiar la falta de infraestructura, la ausencia de los servicios públicos, las condiciones climáticas, el descontento social, los horarios laborales, la extensión de los territorios, la inseguridad y la pandemia de la COVID-19, entre otras circunstancias.

Los SE y los CAE tienen que enfrentarse a la falta de caminos, carreteras o puentes adecuados para trasladarse a una comunidad. A veces deben hacer trayectos, solo de ida, de entre cuatro y cinco horas para llegar a los domicilios de la ciudadanía. En otras ocasiones tienen que utilizar lanchas para cruzar ríos y lagunas, caballos o mulas para atravesar valles y cerros y avionetas para llegar a una determinada población.

Los recorridos que realizan los SE y los CAE no pueden estar limitados por las lluvias, los vientos, el calor y/o la humedad; desafían las condiciones climáticas para localizar, visitar y capacitar a las personas que fungirán como funcionarios de casilla. A veces para eludir los efectos del clima tienen que madrugar y/o trasnochar para cumplir con sus objetivos.

Debido a la volatilidad de los horarios de trabajo y de escuela de la ciudadanía insaculada, los SE y los CAE se ven obligados a visitar, notificar y capacitar desde las 06:00 hasta las 24:00 horas, de lunes a domingo. Además, puede ocurrir que el área a trabajar se extienda de los domicilios particulares a los centros de trabajo y a los lugares de recreación. También han tenido que superar el cierre de las calles y las carreteras provocadas por las manifestaciones sociales.

Los SE y los CAE se convierten en receptores del descontento de la ciudadanía con la vida política, social y económica del país. Se constituyen como una ventanilla para que las personas expresen desconfianza hacia las instituciones, descrédito por los partidos políticos, reclamos por las promesas no cumplidas de los gobiernos, insatisfacción con la vida pública, suspicacia con las elecciones, entre otros. Esta circunstancia propicia, en el mejor de los casos, la no participación de la ciudadanía en las elecciones; pero también ha provocado que los SE y los CAE reciban reclamos, maltratos y amenazas.

En 48 días de ardua labor, los SE y los CAE han padecido 180 agresiones de perros (aunque usted no lo crea, los sabuesos son los obstáculos peludos de las elecciones), 135 accidentes (choques de vehículos y motocicletas, caídas, luxaciones, fracturas, golpes con inmobiliario urbano) y 48 casos de negativa de acceso a zonas residenciales y/o edificios.

También padecieron 279 asaltos (172 con violencia y 107 sin violencia), 175 casos de inseguridad (alertas para no entrar en las calles, avisos de no recorrer las colonias en ciertos horarios y actos de molestia de personas bajo la influencia de alcohol o drogas), 25 casos de acoso sexual, 85 amenazas para dejar de visitar calles, colonias y pueblos, así como 85 agresiones (verbales -ofensas y groserías-, físicas -pedradas, golpes, empujones, palazos- y materiales -daños vehículos y materiales-).

Por si todo lo anterior no fuese suficiente, ahora los SE y los CAE tendrán que hacerle frente a la pandemia de COVID-19. En los pasados 48 días de operativo de campo se han visitado a 13.3 millones de personas, estos días supusieron jornadas con alto nivel de contagio del coronavirus; sin embargo, solo 69 SE y 369 CAE contrajeron el virus de la COVID-19, es decir, solo el 00.91% de funcionarios electorales se contagió del virus SARS-CoV-2.

Con la finalidad de procurar la salud y la integridad física de la ciudadanía, los SE y los CAE instrumentan las siguientes medidas sanitarias: portan cubrebocas y careta en todo momento; no saludan ni se despiden de mano, beso o abrazo; mantienen una distancia de un metro y medio; se aplican gel antibacterial antes y después de tener contacto con la ciudadanía, y limpian constantemente los objetos de trabajo (dispositivo móvil, plumas, rotafolio, mochila y prendas de identificación).

Asimismo, solicitan a las personas que visitan que hagan uso de su propia pluma, que laven sus manos al concluir la visita o la capacitación, informan a la ciudadanía la posibilidad de tomar cursos virtuales, entre otras. En caso de impartir una capacitación grupal invitan a un máximo de 9 personas y proporcionarán cubrebocas a los participantes.

Vale la pena destacar que estas medidas sanitarias ya fueron utilizadas durante las elecciones de Coahuila e Hidalgo, por lo que sabemos de su efectividad. En un periodo de 58 días, 254 SE y 1,524 CAE visitaron y capacitaron a 54,810 personas que fungieron como funcionarios de casilla. Solo 3 SE y 22 CAE se contagiaron, lo que representó el 1.4%.

Como se puede apreciar, los SE y los CAE realizan una serie de actividades imprescindibles para que las elecciones lleguen a buen puerto. Padecen las vicisitudes de la falta de infraestructura, del clima, de los horarios laborales, de la pandemia de Covid-19, de la inseguridad, de la apatía de la ciudadanía y del hartazgo de las personas; todo en aras de integrar e instalar las casillas para que las electoras y los electores puedan votar.

La labor de los SE y de los CAE aún no ha terminado para este proceso electoral. En el horizonte se vislumbra la fase más crítica del proceso, que consiste en tener integradas por funcionarios propietarios y suplentes las 162, 246 casillas además de superar las sustituciones de último momento. Para ello, tendrán 54 días (del 13 de abril al 5 de junio). El sendero será difícil, pero no imposible.

Se puede afirmar que los SE y los CAE son las grandes heroínas y los grandes héroes de la democracia mexicana, ya que buscan que familiares, amigos, vecinos y connacionales tengan un mejor futuro dentro de esta gran comunidad. Llegar al día de la jornada electoral con las casillas integradas e instaladas, ver la concurrencia de la ciudadanía emitiendo su voto, atestiguar la clasificación y la sumatoria de los votos y conocer los resultados de las elecciones serán sus recompensas frente a los días difíciles y a los contextos adversos que sortearán valerosamente como las heroínas y los héroes que ya son.

* César Hernández González (@ZezarHG) es asesor del Consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral.