He painted me finger

Piolo Juvera · 29 de febrero de 2012

He painted me finger

Dicen que el amor es el lenguaje universal. Pero pintar dedo es también bastante popular en el planeta. Digamos, por ejemplo, en el tren elevado de Chicago, donde el fino caballerito de la fotografía nos mostró el dedo medio (a mí, a mi cámara “escondida” y, ahora, a ustedes, queridos lectores) porque no le entusiasmó la idea de que quedaran registradas sus (otras) pintas.

Resulta que en dicho transporte (el “L”, como le dicen de cariño —es un apócope de “elevated train”—), una amable y espesa voz, como de juego de Disney o locutor de antaño, constantemente recuerda el reglamento y ofrece tips de seguridad y cortesía. Anuncia cuál es la siguiente estación y por dónde es la salida, invita a no ocupar un asiento extra con mochilas u otros objetos, por ejemplo, o señala que está prohibido fumar en las instalaciones, así como también tirar basura o apostar. (¡Sí! ¡Apostar! Entonces no dejo de imaginar que, quizá en épocas de Al Capone, varios malandrines se juntaban en las estaciones y corrían sus apuestas sobre cuál tren llegaría primero a tal o cual destino: la versión industrial de las carreras de caballos.) Asimismo, el agradable vozarrón invita a denunciar cuanto antes cualquier incidente, emergencia o conducta inadecuada o sospechosa, con el personal en servicio. Y esto último fue lo que me impulsó a tomar dichas imágenes.

Era un viernes por la noche (oficialmente, sábado, alrededor de la 1:30 de la madrugada). El tren venía bastante lleno de gente que iba a, venía de o estaba de fiesta. Este par de jovencitos (me siento ruco regañón al decirles así) se quedaron cerca de la puerta desde que se subieron. Se veían bastante intoxicados. Comenzaron a pintarrajear, primero, las ventanas, sin siquiera esconderse mucho. Luego, la puerta. Hasta ahí, su conducta resultaba ya molesta, pero qué sé yo, quizá lo estaban haciendo con algo que se limpiaba fácil… o no. Pero una estación antes de que se bajaran, el muchachito de la izquierda (y dale con mis sustantivos de vejete) le escupió, de buenas a primeras y sin media excusa, a un tipo que acababa de descender del tren, justo antes de que se cerraran las puertas. La víctima ni se enteró de lo que había pasado. Sólo se limpiaba y volteaba, confundido, para todos lados. Este par de tetos nomás se reían. Ahí sí me ardí. Tras analizar rápidamente las opciones de cómo y en qué momento entrometerme (porque alguien tenía que hacer algo) opté por fotografiarlos para después denunciarlos con los encargados en turno. Como podrán apreciar en la reacción de la fotografía, mis aptitudes de espía encubierto dejan mucho que desear, así que, bueno, el educado chamaquito (y dale) me pintó dedo* o, más bien, he painted me finger, a la vez que balbuceaba algo que, entre su estado y mi extranjerismo, me fue imposible comprender.

Dos estaciones después, la última a la que llegaba esa línea, me acerqué con la conductora y le conté lo ocurrido. Emocionado por tener evidencia (o casi), le mostré las imágenes. Con prisa y sin ponerme mucha atención me respondió algo como “bueno, pues ya se bajaron, no hay nada que hacer”. Y ya… De manera figurada, she also painted me finger. Entonces me pregunto, ¿a la próxima sentiré que vale la pena volver a arriesgarme? Chale. Quién sabe… Me hicieron sentir… no sé… como en casa.

*Nota: No sé a ustedes, pero a mí me parece entre chafa, teto y de pena ajena que en los medios mexicanos le sigan diciendo “la Britney señal” al acto insultador de mostrar el dedo medio. Sí, una década después de que la señorita Spears le pintara dedo a la prensa mexicana, abundan quienes le siguen diciendo así: si Adele lo hace en una entrega de premios en Londres, en las noticias mexicanas le llaman “Britney señal”; si una conductora rusa le pinta dedo al presidente estadounidense en un noticiario, también… ¿Poooooooooooor? ¿Qué tiene que ver? No es la única que lo ha hecho… ni son las mismas circunstancias, siquiera geográficas, como para que lo comparen… ¡Ya pasaron 10 años! Leave Britney’s finger aloooone!