Hackear la brecha digital a favor de la igualdad

blogeditor · 27 de enero de 2016

Hackear la brecha digital a favor de la igualdad

Repartir tablets no es la solución. No puede confundirse el medio con el fin.

Estoy regresando del foro internacional “Mujeres en la Economía del Conocimiento y la Innovación” que se llevó a cabo el 25 y 26 de enero en Mérida, Yucatán, el cual se inscribió en el marco de la conmemoración de los 100 años del primer Congreso Feminista que tuvo lugar en la misma ciudad.

A lo largo de dos días fuimos convocadas y nos reunimos personas provenientes de diversos sectores de la sociedad, principalmente del sector público, privado y sociedad civil, a conversar y proponer acciones en torno a este tema. El enfoque multisectorial resultó provocador y creativo para sentar en la misma mesa a personas que abordaron la temática de la igualdad de género desde el muy particular ángulo de la economía del conocimiento y la innovación. Aplaudo la iniciativa y la propuesta.

[contextly_sidebar id=”Z3cQBeDbjjw40gy9aivtpjFoCWrSWcqW”]En ese contexto, me tocó participar en el panel “Educación y conocimiento. Un piso parejo” en el cual mujeres provenientes del sector académico, el espacio público, el internacional y la sociedad civil dialogamos sobre las condiciones necesarias para que las mujeres participen en condiciones de igualdad, con un piso parejo, en la economía del conocimiento y la innovación.

Centré mi participación en la brecha digital y me pareció relevante hacer énfasis en tres elementos:

  1. Reconocer que en la agenda digital existe una agenda de género y que en la agenda de género existe una agenda digital. Hoy por hoy, el empoderamiento de las mujeres pasa también por acabar con la brecha digital de género y evitar que formen parte del universo de los nuevos marginados: los marginados digitales y tecnológicos. No se puede participar en la economía del conocimiento desde la marginación digital.
  2. Para abordar la brecha digital de género deben reconocerse y abordarse los componentes tecnológicos y no tecnológicos de la misma. Los primeros se refieren, a grandes rasgos, a la infraestructura en la que se participa. México está en el número 73 de 118 países de acuerdo con el índice de Competitividad del WEF en materia de infraestructura tecnológica. Uno de los rostros tangibles de esto es la calidad y el precio de internet que tenemos; uno de los peores y más caros del mundo. Respecto a los segundos, los no tecnológicos, es necesario reconocer la existencia de barreras culturales, educativas, territoriales, lingüísticas, geográficas –entre otras– que han limitado la participación y acercamiento de las mujeres a la tecnología. Creencias tales como “la tecnología, las ingenierías y las matemáticas no son para las mujeres” han hecho que el talento y potencial femenino para incidir, desarrollarse y aportar en las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) se desaproveche.
  3. Es necesario que las mujeres participen como generadoras de contenidos en internet y no sólo como consumidoras. Siendo el español el tercer idioma más importante en la web, es uno de los que menos contenidos genera. La incidencia de las mujeres como generadoras de los mismos es baja, en parte como resultado de lo planteado anteriormente. Las palabras construyen realidades y las palabras no dichas son realidades inexistentes e invisibles. Si no se generan contenidos que reflejen la realidad de la mitad de la población, difícilmente se presentarán propuestas y proyectos que expresen sus necesidades y visión. Un ejemplo tangible de esto es Wikipedia, la gran enciclopedia de nuestro tiempo. Sólo 1 de cada 10 wikipedistas es mujer y esto claramente se refleja en los contenidos generados y en el enfoque del contenido existente.

Sin duda, son muchas las acciones que deben tomarse y traducirse en políticas públicas, en prácticas corporativas y en mejores prácticas intersectoriales para acabar con las brechas que evitan que exista un piso parejo para mujeres y hombres en la economía del conocimiento.

La brecha digital es un obstáculo para el desarrollo y la inclusión, y debe abordarse desde una óptica integral. Definitivamente, la solución no es repartir tablets ni teléfonos inteligentes. Hacerlo es un medio, no un fin. Acompañar el medio con acciones tecnológicas y no tecnológicas para apoyar a las mujeres y a las niñas a apropiarse de las tecnologías de la información y la comunicación en su vida diaria es un primer paso. A las muchas marginaciones que viven las mayoría de las mujeres en el mundo, no podemos sumar ni dejar que se instale permanentemente la marginación digital. Perdemos todas y todos.

El mundo necesita urgentemente el talento femenino para encontrar soluciones a los nuevos desafíos. Necesitamos hackear la brecha digital.

Panel Piso Parejo Educación y Conocimiento del foro internacional “Mujeres en la Economía del Conocimiento y la Innovación”
Panel Piso Parejo Educación y Conocimiento del foro internacional “Mujeres en la Economía del Conocimiento y la Innovación”

 

@LaClau